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Cincuenteros en la jornada puma

Los Pumas le hicieron un partidazo a Sudáfrica y el Club Los 50 estuvo presente en las gradas.

Phelip Thompson, Victor Ciappa y Santiago Nicolas (nombres según su face) estuvieron copando la parada "puma" vs. Sudáfrica en lo que fue una más que decorosa caída argentina ante los Springboks.

El Diario Los Andes, de Mendoza, publicó una foto del trío de cincuenteros y acompañó la nota con el siguiente texto. “Con estas cantidad de papeles, propagandas y esas rubias tremendas, me voy a terminar dando un suelazo terrible” vociferaba  un grandote coplayado  (personas que usan disfraces de animé) de Puma, mientras esquivaba dos cachetazos amigables de su esposa, lo cual no le impedía seguir mirando de reojo las bellas promotoras, que habían invadido la parte sur del estadio Malvinas Argentinas, donde  todo era ovalado.



Un espacio colmado por las empresas, en el cual de una u otra manera invitaban a los fanáticos a ser parte de la mística Puma; podías hacerle un buen pase y te ganabas una camiseta, sacarte una foto y ser uno más de ellos o sumarte al plantel en un breve espacio verde allí montado. 



Todo era ovalado en un lugar, en el que cada domingo se respira a la redonda. Un lugar donde las caras, los gestos, los chistes y los cantos tenían un tenor moderado e incluso el aliento a Los Pumas de parte de la gente lo fue. En momentos, en el que los muchachos necesitaban un rugir desde la tribuna que bajó, aunque con mucha tibieza.



Un lugar donde la gente se animó a vestirse o mostrarse de manera distinta casi ridícula, pero son esas cosas que sólo la pasión pueden permitir o permitirnos.



“Viste papá ahora soy como unnn… Puma”, decía con un brillo enorme en sus ojitos y llenos de felicidad, un chiquitito de no más de cinco años, luego de haber ingresado a la cancha de la mano de uno de los jugadores de la Selección Argentina de rugby.



Ni hablar de la cara que le quedó al padre cuando escuchaba a su hijo hablar… lo cargó en sus hombros y entró a la platea al tempo que el estadio vibraba con un  “vaaamos Pumas vamos, vaaamos, vamos que ganamos”…



Adentro, el estadio estaba expectante casi colmado y  cargado de mucho optimismo.

 Claro que los sudafricanos con su presencia imponían respecto y a más de uno en la popu no se le pasaba por alto. 



“Son grandes y son muy  fuertes estos monos”, decía alguien como poniéndole un freno a tanto optimismo. “Pero hoy se les puede ganar”, le respondía otro que ponía las manos al fuego por una victoria y se quemó.



La escena se repetía en otros espacios,  donde la entrada tuvo otro valor.  “Mirá con tal de que no nos caguemos de frío y jueguen un buen partido, las entradas que pagué van a estar más que justificadas” deslizó entre risas. “Pero no todos los días juegan con Sudáfrica acá”, le gritó otro entre carcajadas. 



“Viste, viste, viste que te dije” le replicaba un  amigo a otro, en tanto festejaban el try de Marcelo Boch y Los Pumas pasaban al frente en el marcador (17 a 10).



 La alegría duró “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”,  mientras duró fue muy buena.  Abajo Los Pumas ponían garra y corazón, no alcanzó 



El árbitro australiano Steve Walsh fue el centro de las críticas, puede se un dato menor o no, pero los muchachos desparramaron pasión que fue el mejor abrigo a una fría tarde mendocina.

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