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La Juve, una masa. ¿Taponazo? Pura garra y mañas

Crónicas desde Independiente (Sandino y Avellaneda) para la Copa Cosa de Serranos.

Intocables 5 – Minuto 90 5.

“Merecidas pardas para dos equipos ejemplares”

Si hay dos equipos que queremos sigan en la competencia, son éstos. Ejemplares, dignos competidores, bien armaditos pueden pelear arriba y siempre buena onda.

Intocables sacó una ventaja de dos tantos, dicen que en el fútbol a veces es el peor resultado a favor, a lo que Minuto 90 corroboró, revirtió y logró ponerse en ventaja tres goles por goles arriba de su rival, o sea, 5-2. Las ganas de los de Matías Darugna por no perder se hicieron realidad y es así que lograron equiparar. Es decir, 5-5.

Podio:
1º- Carlos Romano (Intocables). Jugó en un nivel increíble la parte final del torneo.

2º- Leandro Narciandi (Minuto 90). Lo descubrimos en este certamen, un tipo a seguir de cerca. Verdaderamente es bueno.

3º- Maximiliano Colombani (Minuto 90). La Torre se recuperó de la lesión y demostró actitud. Lo queremos en el próximo torneo a pleno. ¿Volverá a ser ese 9 certero que le pintó la cara a Pinocho?

Juventud Cristiana 7 – La Caravana Mágica 3. 
“Juventud Campeón!!! Con buen futbol y eficacia, el justo vencedor”
Primer Tiempo:
Arrancó en el “golpe a golpe”. Vibrante, pero más certero el campeón. “La Juve” evidenció sapiencia táctica y complicidad en ofensiva como a lo largo de toda la Copa Cosa de Serranos. ¿Por qué? Porque sabe neutralizar el potencial del rival como nadie y, a su vez, juega bárbaro al tono de su figura: Marcelo “Chelo” Vásquez. Un conductor y goleador de la puta madre. Voraces en ataque, los campeones llegan tocando pero donde merodean, intentan lastimar siempre. No se pasan de rosca ni de tiki tiki. Abrió la cuenta Camio, en contra, pero el temible goleador Porta –de los más efectivos del campeonato- giró y en un mano a mano la acomodó. Cuqui Ruarte, puntero intrépido, y Chelo sacudieron de nuevo: 3-1. Y Rodolfo Romay estiró cifras. Sobre el final de la primera etapa, un penal para los hasta ahora vencidos a cargo Lucas Porta dejó las cosas 4-2. Si hay un equipo práctico, ese es La Caravana Mágica. No sabe de muchos tuteos con la pelota, lo suyo es palo y a la bolsa. Y por eso mismo puede ir ganando o perdiendo que en sí no les cambiará el funcionamiento. Sí el temperamento, los muchachos cuando no ganan suelen protestar un poco más que otros equipos en la cancha. Pero muere ahí, como corresponde.
Segundo tiempo: 
La Caravana va con todo en busca del descuento, lo consigue en una confusa jugada. Centro a la olla, la pelea Cacheta Roldán y la mete uno de los defensores más goleadores que tiene el certamen: Martín Camio (junto con Carlitos Romano). El 4-3 retumba en Talleres y Los Pasucci, que iban ganando, se ilusionan. Pero los de Papulo Vásquez no pierden la calma, y logran un gol producto de un córner que Diego Pérez Rivero conecta con destino de red. Pierden la calma los de Nicolás Roldan y reciben otro tanto tras el rebote que da su arquero Ignacio Triviño. El último tanto del campeón de la Zona Riders fue un penal que ejecutó muy bien Lucas Ruarte. Y el frutillón del postre hubiese sido la chilena que se mandó Papulo, pero le salió una galletitia a las manos del golero. Y así llego el final del encuentro y la merecida alegría de un campeón que es un ejemplo de dignididad, de buena voluntad, de hermandad y también de potencial futbolístico. Se lo dijimos el otro día cuando nos visitaron en la radio, son un equipo que le dan vida a la competencia de esos que nos contentan con su mera presencia. El entusiasmo y la excitación, la algarabia que emana "Papulo" Vázquez cada fecha es parte del tinte y la gracia que tiene La Juve Cristiana.

Podio:
1º- Marcelo Vásquez (Juventud Cristiana). Arrancando desde el Campeonato de Ascenso, el jugador más determinante en lo individual y quizás el que más potenció a sus compañeros en lo colectivo. Líder natural, ejemplo a seguir siempre. Un petiso escurridizo, talentoso, potente y con muuuuucho potrero.

2º- “Cuqui” Ruarte (Juventud Cristiana). El socio perfecto. Por afuera cuando estuvo inspirado causó estragos. Lo quieren uno o dos otros equipos. Veremos si se quedará. Fue una pieza vital para el campeón y el domingo lo volvió a demostrar. No arruga nunca.

3º- “RRDT” Rodi Romay (Juventud Cristiana). Desde afuera un jugador de otro equipo, es decir, un espectador dijo: “Me gusta el volante central. Fijate cómo lee el juego y se va adaptando a eso”. Y a eso le podemos agregar que cuando tiene que raspar, raspa y cuando tiene que mojar, moja. Su gol de media vuelta el domingo así lo corrobora.

VIDEOS: Los hermanos Vázquez y RRDT en la radio.

Taponazo 1 (3) – 1 (1) El Matador

“El campeón por juego y el campeón por huevos”

El Matador vendría a ser el campeón moral, el que mejor juego desplegó de los que pelearon hasta el final el Campeonato de Ascenso. Porque desde el principio lo “junaron” todos. Lo respetaron y hasta lo admiraron. Vox populi era el rival a vencer una vez que Los Pasucci y La Juve pasaron a la Intermedia Riders. La defensa de siempre, compacta, férrea, hermanada como pocas y otros valores individuales que crecieron al verse en el traje de candidatos y desplegar eso domingo a domingo. ¿Por qué? Porque Víctor “Toti” Torres es un muy buen volante central. Distribuye el juego que da placer verlo. Pero cuando al plantel se sumaron “Poli” Arispe y Marcos Ghezzi, ese volante central todavía más se soltó. Pareciera que tiene un GPS que le marca siempre la ubicación de un compañero y se agrandó sabiendo que sus pases cobraban otro valor. Sinceramente ya sabíamos que Iván Márquez jugaba bien (en 2012 se exhibió en buen nivel), pero dígannos -aquellos que lo vieron- ¿si este no fue su mejor torneo? Tuvo partidos donde se comía el medio. ¿Qué decir de Terminiello? Un arquero, pareciera, sin formación técnica, que ataja con recursos atípicos y siempre llama la atención por sus dotes. No por nada estuvo en el equipo ideal de 2012. El Toro Víctola supo saber ceder espacios para potenciar a sus compas y entrando lo justo y necesario le sobró para peligrar. Tiene un tino para el otro arco envidiable, una confianza ciega. Digan que es el corazón del equipo, porque si algún día pone el cartel de “estoy disponible” lo van a llamar 300 equipos. La carta que escribió Dani Olivera “El Matador” gráfica en palabras lo que es este equipo. Son hermanos adentro de una cancha. Si pasa algo, saltan todos. Se quieren, se cuidan. Y se conocen tanto –viernes a viernes asado de por medio en El Riva- que a la hora de reforzarse, sin romper el clima de amigos, dieron en la tecla porque les decíamos, Ghezzi y Arispe le dieron ese “status” de candidatos. En la final, con campo a favor y posesión, no estuvieron a la altura de todo lo que evidenciaron en el torneo. Salvo “Toti” y, sobre todo, Polilla que sí demostraron un hambre voraz por ganarlo, al resto les faltó un plus. Nos da la impresión que en Primera pueden llegar a ser un Manchester o un Juventud. Es decir, demostrar todo su esplendor de igual a igual con los mejores. Del otro lado, a Taponazo le sobraron “pluses”. Diríamos que el equipo se basó en amor propio, hambre de gloria, huevos, garra y corazón. Carlos Bianchi estaría orgulloso de ellos si los viera y los conociera. Porque a la final llegaron con Oscar Iob lesionado, a Leo Curuchet se le quebró una mano y no jugó, Gustavo Botella jugó desgarrado porque sino no completaban y su máxima figura, Pedrito González, no pudo estar por doble amonestación. Sinceramente, de no creer los tantos partidos que ganaron, las veces que salieron airosos tras estar tumbados. Bichos, mañeros, “buscas”, pícaros, de hablarle al árbitro, de apelar los fallos, de morder y pellizcar. “Somos veteranos, no nos sobra nada y tenemos que apelar a todo”, confesó Botella alguna tardecita de aquéllas. Entre 38 equipos que arrancaron en la B, Taponazo demostró ser el más orgulloso. El más guerrero y se llevó el premio máximo siendo un equipo entrado en años –en comparación con los otros planteles-. No deslumbraron por nivel, sí por amor propio. Para ganarle hay que matarlos, porque en todos los partidos ligaron cachetazos, como aquella pelea de Roña Castro (video) en la que venía recibiendo y de golpe metió un piñazo. “Lechuga” Mariano supo ser ese golpe de nocaut, es una bestia, le tiraron ladrillazos, bombas nucleares y cuchillos de punta y el Gordo abría los brazos, ponía la colita y si le daban un metro armaba una fiesta. La aguanta como nadie. Otra de las figuras del torneo de Ascenso, sin dudas. La columna vertebral del equipo sería Cristian Macías-Mauricio Vera-Pedro González-Lechuga. En un equipo defensivo que, por ejemplo, en la final se colgó del travesaño es vital Macías, un arquerazo. Sin él no habrían podido llegar tan lejos. Pedrito González son los pulmones, velocidad, despliegue y una pegada fenomenal. Mauri Vera es la garra y el corazón, la astucia. Y Lechuga, lo dicho, un animal. “La Perra”, Guille Díaz, Javi Herrera y todos los demás se acoplaron dejando la piel y, casi sin suplentes siempre, verdaderamente sin que les sobre nada, llegaron a lo más alto. “Muchos de los partidos que jugamos y ganamos, si los jugamos 99 veces más no los ganamos, se nos tenía que dar. Tuvimos suerte de campeón y unos huevos increíbles”, dijeron algunos de ellos. Y es cierto.

El domingo, éste fue el podio:

1)       “Poli” Arispe (El Matador). Inquietante, una máquina de correr y perforar defensas. Con buena técnica y si le pegás, más se agranda. Un fuera de serie  para la categoría, veremos si también en primera marca tanta diferencia. El domingo no tuvo suerte e injustamente (le pasa a los mejores) erró el último penal.

2)       Cristian Macías (Taponazo). Atajó pelotas claves y siempre supo regular los tiempos. En los penales, se quedó con el último para el festejo.

3)       “Lechuga” Mariano (Taponazo). Todos atrás y “Lechu” de nueve. Esa fue la pócima del éxito y él se la bancó en su ancha espalda como lo que ahora es, un campeón.

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