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Un tandilense en Nueva Zelanda

Chusmeen el blog de David Martin. Recomendable.

Siempre sentado y sin escuchar música. Así nunca tardé más de 2hs en terminar un relato. Un año escribiendo toda una historia, y hoy en mi último día en Nueva Zelanda, en mi último capitulo, no se bien por donde empezar ni como ponerle fin a esto. Que 12 meses es mucho tiempo pero ahora me parecen que se pasaron como cual bondi lleno de muchachitos de la escuela.

Dos meses trabajando con los kiwis. Allá donde viví con mucha gente, donde nos cagó el indio Kelly, las cucarachas eran parte de la casa y el gran Basa nos comandaba laburando.

Tan solo unas semanas nos cambiamos para trabajar con Bila, indio también, que te cagaba a pedos todo el día, se hacía el fachero, pero al menos pagaba bien. Me cambie de casa a lo del gran Roger y metí dos goles en el partido contra los Indios en el partido mas bizarro que jugué en mi vida.

La llegada a Blenheim, a los viñedos tras unas mini vacaciones recorriendo la isla norte. Como olvidar a Miyagui enseñándome a elongar las manos porque las sentía dormía de tanto cortar ramas con las tijeras. En esa ciudad que viví con Nico, en la casa de David y la amable gordita Lisa, que hacía unas masitas increíbles y que mas de una vez le chorie algunas del tarro.


Una mención aparte tengo que hacerle al tambo, pero se me haría muy extenso. Al campo ese que me hizo pasar el peor invierno de mi vida, pero que también me hizo ahorra plata y aprender inglés. Las peleas con Hena, esa loca que con Nico no sabíamos como calmarla, que iba a hacer o que iba a decir en cualquier momento. El gran Nathan! Que casi me agarro a trompadas, pero que me termino invitando café y hablando de domas de toros. El ultimo ternero, el viaje a Queenstone con Nico, las coleadas con la moto, también las caídas, las charlas con el gran Du Toit y las reuniones con los dueños para que nos paguen bien.

Después vino el viaje a Asia con Juan, donde viví muchas cosas extrañas , donde vi lugares extraños y que ahora sé que puedo comer arroz por dos meses así como comer fideos por un año. Pasé Navidad comiendo pollo y arroz, mi cumpleaños con gente de todo el mundo y un año nuevo que festejé a la tarde porque a la noche la joda se apagaba, allá en el famoso tubing de Vang Vieng – Laos.

Volví a Nueva Zelanda, sin ganas de trabajar, pero había que recuperar plata. Du Toit, una persona que me ayudó muchísimo y que no me queda más que decir muchísimas gracias me consiguió trabajar otra vez en el tambo.  Un mes y medio con olor a mierda, una casa vieja y tenebrosa y un final que se acercaba.

Llegué a Nueva Zelanda un 22 de Marzo de 2011 y hoy 20 de Marzo de 2012 estoy volviendo a Argentina. El lugar donde seguramente tengo mi misión en la vida. Porque estoy contento de volver, y porque sé que logré hacer lo que me propuse en este viaje aunque muchas cosas salieron como no las esperaba. Espero que hayan disfrutado de leer esta historia. Agradezco a los que la leyeron y a los que la van a leer. Sin más ni menos…

 ….FIN.

“Un Hombre necesita Viajar. Por su cuenta, no por medio de historias, imágenes, libros o televisión. Lo necesita por si mismo, con sus ojos y pies, para entender lo que es suyo. Para un día plantar sus propios arboles y así darles valor. Conocer el Frio para disfrutar el calor. O al revés. Sentir la distancia o el desabrigo para estar bien sobre su propio techo. Un Hombre necesita viajar para lugares que no conoce para quebrar esa arrogancia que nos hace ver el mundo como lo imaginamos, y no simplemente como es o puede ser. Que nos hace profesores y doctores de lo que no vimos, cuando deberíamos ser alumnos, y simplemente ir y ver”

Amyr Klin

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