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La tandilense Lucía Bialet participó de la exitosa película «El Estudiante»

Nos contó de su creciente carrera. Qué mina piola y copada.

Lucía Bialet, emigrada a Capital Federal desde Santo Domingo, siempre se caracterizó por ser una joven muy alegre.

La contactamos porque nos contaron de una participación suya en el film El Estudiante Argentino. Una peli, que según nos pintaron, está buena para entender un poco de política y, sobre todo, política universitaria. Actualmente, para los que estén en Baires, sigue proyectándose en El Malba, así que vayan a verla. Es súper recomendable.

¿Pero cómo llegó ella a formar parte de un rodaje que, culminada la obra, llegó a ser recomendada por Campanella para los Oscar?

-¿Cómo llegaste ahí?

-Te cuento: yo trabaje 2 años con Trapero, como coordinadora de producción y asistente general y actuaba minis en cosas que surgen ahí. Después Santi Mitre, que es el director de El Estudiante y es un capo y una persona genial, me dijo si quería hacer un papel, mini pero copado, y la verdad es me animé porque todo el equipo de laburo, a quienes conozco desde hace mil, y Santi son de lo mejor. Así nació mi papel de “Lorena" en EE. Tengo una escena "hot". Se dio así, ellos: Ale Fadel (acaba de sacar "Los salvajes”, donde soy asistente de producción) Santi Mitre y Martín Mauregui son los guionistas de “Carancho”, “Leonera” y esta que estrenan el lunes: “Elefante Blanco”.

-¿Y ahora en qué andás?

-Ensayo para una obra que hace Heidi Steinhard, con Paula Russ, Irene Ferrari y Marta Mediavilla.

-Pero estás siempre en contacto con Trapero.

-A Trapero, puntualmente, no lo vi más. Pero sigo ahí porque voy al Avant Premier del Elefante, me invitan. Y siempre en contacto con todos. De ahí Santi, Ale, Martín y Agus Llambi (una grosa productora y amiga) que me llamó para entrar con ellos a “La Unión de los ríos”. Trabajé con ellos mucho y sigo en contacto, con ellos y con la productora de Llinas, de una manera free lance. Y ahora se viene un corto, que es de Fede Esquerro (sonidista, director y actor de TODAS las pelis de Trapero), para historias breves donde también actúo y ayude en producción. Fede es un amigo. Digo, acá es así: se conocen todos desde la Facu y de la vida. Y entre todos se ayudan a morir, son todos muy amigos, entre productores, gente de vestuarios, directores, maquillaje, guionistas. De todo. Actores, en este caso, yo que cuando no actúo, ayudo en producción. Y voy cachando papeles chicos mientras hago algo más grande en teatro. Y con El Estudiante les fue genial, fue película del año en 2011, según la critica nacional de cine y Campanella quería que vaya al Oscar, eso fue súper copado. Esta nueva camada de directores se viene con todo.

-¿Cómo fue eso de la recomendación de Campanella?

-Por un voto quedó seleccionada otra, pero fue grosso. El hecho de que alguien como Campanella mande mails y diga que no puede ir otra que no sea El Estudiante.

Por último, nos cuenta que según su visión “hay que mandar más cosas porque en Tandil se hacen cosas excelentes. Un productor que conozco mucho, anda por allá ahora y ha hecho un trabajo muy bueno para Quilmes, por ej.

-¿A qué aspirás, en gral., en tu carrera?, ¿le apuntás al cine?

-Apunto al cine, sí. Amo el teatro también. Mucho, mucho.

-La última: ¿tenés tu escena hot para mostrársela a nuestros lectores?

-Noooooo, ja, ja, ja. Fue una escena "cuidada" y me animé porque realmente los conozco a todos los que trabajan ahí. Se trata de una relación ocasional que tuve con el protagonista de la película.

-Digo, por ahí la tenés vos editada…

-Solo la tiene el Director Mitre. Yo tengo copias de la película completa, pero de mis escenas no, no me armé reel. Me parece fatal. Y en internet todavía no está.

Acá compartimos la sinopsis de la peli:

El estudiante es Roque Espinosa, un joven del interior que llega a Buenos Aires para cursar sus estudios universitarios. No pasa mucho tiempo hasta que se da cuenta de que no está ahí para estudiar. Sin vocación y sin rumbo se dedica a deambular por la facultad, a hacerse amigos, a conocer chicas. Una de ellas, Paula, una profesora adjunta de la facultad, es quien lo introduce en la militancia política. Roque empieza a asistir a las reuniones de su agrupación, a relacionarse con los otros miembros. Conoce a Alberto Acevedo, un viejo político retirado que se dedica a formar cuadros desde su cátedra en la Universidad. Junto a él, Roque aprende los códigos de la política y a manejarse como un dirigente estudiantil, y siente que por fin ha encontrado su vocación, que la política es su Universidad.

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