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¿Sabías que parte de la nueva peli de Darín se filmó en Tandil?

“Elefante blanco” es la nueva apuesta cinematográfica en la que se ve involucrado el gran actor argentino de estos tiempos. Y “la parte final se filmó en Don Bosco”, nos contó Pablo Pasty.

Don Pablo Pasty es un historiador del fútbol nacional, amigo de Amadeo Carrizo, y amante de la revista El Gráfico, entre otros “atributos” que nosotros –fulbas de alma- le subrayamos. Es un serrano bien conocido y nos sopló, vía facebook, que de casualidad participó del rodaje que se llevó en Don Bosco –pegadito a La Posada de Los Pájaros– y que significó la parte final del flamante film cinematográfico -obra de Pablo Trapero– con el encabezamiento de Ricardo Darín y Martina Gusman (que posó con nuestro amigo tandilense tras la grabación).

“En la imagen estoy con la primera actriz MARTINA GUSMAN, es la actriz principal en ELEFANTE BLANCO. El final de la película se filmó en Don Bosco (Tandil) y yo participé de MONGE, con seis compañeros más, entre ellos Baretta Mansilla y Barrios entre otros”.

Gracias Don Pablo por pasarnos el dato y la imagen, en la que ¡¡se te ve bárbaro!!

Ya que estamos, compartimos con los lectores algunas consideraciones de Ricardo Darín sobre esta peli que todos querremos ver dada las circunstancias y connotaciones serranas.

Darín: "Esta película me ha enseñado a dudar de mi falta de fe"

El actor Ricardo Darín reconoció en una entrevista que el rodaje de la película "Elefante Blanco", dirigida por Pablo Trapero, le enseñó "a dudar" de su "falta de fe".

"No soy creyente y mucho menos religioso", admitió Darín en el inicio del rodaje nocturno en Ciudad Oculta, una "villa" o barriada marginal al sur de Buenos Aires a la que se accede por las ruinas de un hospital abandonado en la década de los cincuenta a medio construir y que se llamó así por haber sido tapiada por la dictadura militar (1976-1983) para ocultar la miseria.

En "Elefante Blanco", el actor encarna a un sacerdote con gran compromiso social, para lo que conoció a varios "curas villeros" además de leer sobre otros, como el padre Carlos Mugica.

Tanto el personaje de Darín como el otro sacerdote protagonista, al que da vida el actor belga Jérémie Renier, viven en el filme un proceso de crisis de fe.

"Esta película, conocer a los curas ׳villeros׳ y su trabajo, me ha enseñado a dudar de mi falta de fe", explicó Darín que, pese a que señaló que no se ha convertido "de buenas a primeras en alguien creyente", sí indicó que durante el rodaje ha podido entender las razones de otros para tener fe.

"He empezado a comprender que el aporte que genera para la gente la creencia está relacionado con la vida que te haya tocado vivir, para muchos es la única puerta posible de salvación", aseguró el actor.

A Darín el contraste "entre la riqueza de la Iglesia católica y los fieles" siempre le supuso un gran obstáculo para la creencia, aunque tras la experiencia de la película se planteó que no importa "quiénes sean las jerarquías" ya que no hay "nada más importante que la fe de la gente".

Conocer el trabajo de los curas "villeros", que trabajan en las zonas más deprimidas, ha sido para el actor una experiencia clave.

"Me he dado cuenta de que ellos han encontrado un equilibrio y están más próximos a la gente, ya que han decidido vivir de la misma forma que las personas a las que tratan de ayudar", recalcó.

A la hora de retratar a estos sacerdotes tan comprometidos, el actor consideró "arriesgado" su trabajo en el filme, ya que acertar "en la nota exacta" de cómo retratar a estos personajes no es "fácil".

"Se puede estar cerca y muy lejos al mismo tiempo", aseguró. (EFE)

Sinopsis de la peli

El inicio de esta historia encuentra a Gerónimo (Jérémie Renier) de 45 años devastado, el proyecto en la selva en que trabajaba ha fracasado y fuerzas parapoliciales asesinaron a parte de su equipo.

Julián (Ricardo Darín) de 50 años viaja para rescatarlo. Son amigos, pero hace tiempo que no se ven y Julián le ofrece viajar con él a Argentina e integrarse a su proyecto en una villa de emergencia, ante lo cual, Gerónimo acepta.

Julián y Gerónimo son sacerdotes de la iglesia católica. Julián es uno de los referentes de la pastoral de villas de la provincia de Buenos Aires, una organización de la Iglesia Católica que nuclea a los sacerdotes que elijen vivir entre los pobres. Gerónimo ha dedicado su vida a misionar y trabajar en las zonas más extremas del tercer mundo, por lo que es un ejemplo de trabajo y lucha contra la pobreza, a igual que Julián.

Aunque sus caminos han sido distintos, ahora se encuentran trabajando juntos en la Villa Virgen, un enorme asentamiento en el Conurbano Bonaerense, donde las condiciones de hacinamiento y violencia crecen día a día. Mientras Gerónimo, se recupera de su salud se pregunta si la Iglesia Católica es el mejor lugar para contener las necesidades de la gente del barrio. Julián intenta llevar adelante las transformaciones de otro modo, a través de la política. Entre ambos, una mujer, Luciana (Martina Gusman) de 35 años, abogada y atea. Al principio, es una importante colaboradora de Julián, pero con el correr del relato se irá acercando a Gerónimo, acrecentando las dudas y cuestionamientos que él empieza a tener con la fe católica.

La villa es un territorio de tensiones, donde distintos intereses y necesidades entran en choque. Un territorio en constante lucha, por el narcotráfico, por la necesidad de s ubsistencia de los vecinos, pero también por los distintos actores políticos que ven en ese lugar de pobreza la posibilidad de sacar réditos. La construcción de un hospital público y el acto político en el que se anunciará, se convierten en el escenario donde se evidencian las diferencias entre lo que necesita la gente, lo que necesitan los políticos, y lo que es conveniente para el proyecto de la iglesia católica en las villas de emergencia. Gerónimo y Julián tratan de entender cuál es su rol dentro de la villa y empiezan a reconocer que tienen diferentes maneras de practicar su fe.

Este enfrentamiento llega a su punto máximo cuando Gerónimo y Julián se encuentran atrincherados en la capilla, protegiendo a un adolescente al que quieren asesinar. Al verse acorralados, a Gerónimo no le queda otra opción que empuñar un arma. En esta historia, el mundo brutal e implacable de la villa, pondrá a prueba la fe y la amistad entre estos dos hombres.

Deja una respuesta

¿Sabías que parte de la nueva peli de Darín se filmó en Tandil?

“Elefante blanco” es la nueva apuesta cinematográfica en la que se ve involucrado el gran actor argentino de estos tiempos. Y “la parte final se filmó en Don Bosco”, nos contó Pablo Pasty.

Don Pablo Pasty es un historiador del fútbol nacional, amigo de Amadeo Carrizo, y amante de la revista El Gráfico, entre otros “atributos” que nosotros –fulbas de alma- le subrayamos. Es un serrano bien conocido y nos sopló, vía facebook, que de casualidad participó del rodaje que se llevó en Don Bosco –pegadito a La Posada de Los Pájaros– y que significó la parte final del flamante film cinematográfico -obra de Pablo Trapero– con el encabezamiento de Ricardo Darín y Martina Gusman (que posó con nuestro amigo tandilense tras la grabación).

“En la imagen estoy con la primera actriz MARTINA GUSMAN, es la actriz principal en ELEFANTE BLANCO. El final de la película se filmó en Don Bosco (Tandil) y yo participé de MONGE, con seis compañeros más, entre ellos Baretta Mansilla y Barrios entre otros”.

Gracias Don Pablo por pasarnos el dato y la imagen, en la que ¡¡se te ve bárbaro!!

Ya que estamos, compartimos con los lectores algunas consideraciones de Ricardo Darín sobre esta peli que todos querremos ver dada las circunstancias y connotaciones serranas.

Darín: "Esta película me ha enseñado a dudar de mi falta de fe"

El actor Ricardo Darín reconoció en una entrevista que el rodaje de la película "Elefante Blanco", dirigida por Pablo Trapero, le enseñó "a dudar" de su "falta de fe".

"No soy creyente y mucho menos religioso", admitió Darín en el inicio del rodaje nocturno en Ciudad Oculta, una "villa" o barriada marginal al sur de Buenos Aires a la que se accede por las ruinas de un hospital abandonado en la década de los cincuenta a medio construir y que se llamó así por haber sido tapiada por la dictadura militar (1976-1983) para ocultar la miseria.

En "Elefante Blanco", el actor encarna a un sacerdote con gran compromiso social, para lo que conoció a varios "curas villeros" además de leer sobre otros, como el padre Carlos Mugica.

Tanto el personaje de Darín como el otro sacerdote protagonista, al que da vida el actor belga Jérémie Renier, viven en el filme un proceso de crisis de fe.

"Esta película, conocer a los curas ׳villeros׳ y su trabajo, me ha enseñado a dudar de mi falta de fe", explicó Darín que, pese a que señaló que no se ha convertido "de buenas a primeras en alguien creyente", sí indicó que durante el rodaje ha podido entender las razones de otros para tener fe.

"He empezado a comprender que el aporte que genera para la gente la creencia está relacionado con la vida que te haya tocado vivir, para muchos es la única puerta posible de salvación", aseguró el actor.

A Darín el contraste "entre la riqueza de la Iglesia católica y los fieles" siempre le supuso un gran obstáculo para la creencia, aunque tras la experiencia de la película se planteó que no importa "quiénes sean las jerarquías" ya que no hay "nada más importante que la fe de la gente".

Conocer el trabajo de los curas "villeros", que trabajan en las zonas más deprimidas, ha sido para el actor una experiencia clave.

"Me he dado cuenta de que ellos han encontrado un equilibrio y están más próximos a la gente, ya que han decidido vivir de la misma forma que las personas a las que tratan de ayudar", recalcó.

A la hora de retratar a estos sacerdotes tan comprometidos, el actor consideró "arriesgado" su trabajo en el filme, ya que acertar "en la nota exacta" de cómo retratar a estos personajes no es "fácil".

"Se puede estar cerca y muy lejos al mismo tiempo", aseguró. (EFE)

Sinopsis de la peli

El inicio de esta historia encuentra a Gerónimo (Jérémie Renier) de 45 años devastado, el proyecto en la selva en que trabajaba ha fracasado y fuerzas parapoliciales asesinaron a parte de su equipo.

Julián (Ricardo Darín) de 50 años viaja para rescatarlo. Son amigos, pero hace tiempo que no se ven y Julián le ofrece viajar con él a Argentina e integrarse a su proyecto en una villa de emergencia, ante lo cual, Gerónimo acepta.

Julián y Gerónimo son sacerdotes de la iglesia católica. Julián es uno de los referentes de la pastoral de villas de la provincia de Buenos Aires, una organización de la Iglesia Católica que nuclea a los sacerdotes que elijen vivir entre los pobres. Gerónimo ha dedicado su vida a misionar y trabajar en las zonas más extremas del tercer mundo, por lo que es un ejemplo de trabajo y lucha contra la pobreza, a igual que Julián.

Aunque sus caminos han sido distintos, ahora se encuentran trabajando juntos en la Villa Virgen, un enorme asentamiento en el Conurbano Bonaerense, donde las condiciones de hacinamiento y violencia crecen día a día. Mientras Gerónimo, se recupera de su salud se pregunta si la Iglesia Católica es el mejor lugar para contener las necesidades de la gente del barrio. Julián intenta llevar adelante las transformaciones de otro modo, a través de la política. Entre ambos, una mujer, Luciana (Martina Gusman) de 35 años, abogada y atea. Al principio, es una importante colaboradora de Julián, pero con el correr del relato se irá acercando a Gerónimo, acrecentando las dudas y cuestionamientos que él empieza a tener con la fe católica.

La villa es un territorio de tensiones, donde distintos intereses y necesidades entran en choque. Un territorio en constante lucha, por el narcotráfico, por la necesidad de s ubsistencia de los vecinos, pero también por los distintos actores políticos que ven en ese lugar de pobreza la posibilidad de sacar réditos. La construcción de un hospital público y el acto político en el que se anunciará, se convierten en el escenario donde se evidencian las diferencias entre lo que necesita la gente, lo que necesitan los políticos, y lo que es conveniente para el proyecto de la iglesia católica en las villas de emergencia. Gerónimo y Julián tratan de entender cuál es su rol dentro de la villa y empiezan a reconocer que tienen diferentes maneras de practicar su fe.

Este enfrentamiento llega a su punto máximo cuando Gerónimo y Julián se encuentran atrincherados en la capilla, protegiendo a un adolescente al que quieren asesinar. Al verse acorralados, a Gerónimo no le queda otra opción que empuñar un arma. En esta historia, el mundo brutal e implacable de la villa, pondrá a prueba la fe y la amistad entre estos dos hombres.

Deja una respuesta

¿Sabías que parte de la nueva peli de Darín se filmó en Tandil?

“Elefante blanco” es la nueva apuesta cinematográfica en la que se ve involucrado el gran actor argentino de estos tiempos. Y “la parte final se filmó en Don Bosco”, nos contó Pablo Pasty.

Don Pablo Pasty es un historiador del fútbol nacional, amigo de Amadeo Carrizo, y amante de la revista El Gráfico, entre otros “atributos” que nosotros –fulbas de alma- le subrayamos. Es un serrano bien conocido y nos sopló, vía facebook, que de casualidad participó del rodaje que se llevó en Don Bosco –pegadito a La Posada de Los Pájaros– y que significó la parte final del flamante film cinematográfico -obra de Pablo Trapero– con el encabezamiento de Ricardo Darín y Martina Gusman (que posó con nuestro amigo tandilense tras la grabación).

“En la imagen estoy con la primera actriz MARTINA GUSMAN, es la actriz principal en ELEFANTE BLANCO. El final de la película se filmó en Don Bosco (Tandil) y yo participé de MONGE, con seis compañeros más, entre ellos Baretta Mansilla y Barrios entre otros”.

Gracias Don Pablo por pasarnos el dato y la imagen, en la que ¡¡se te ve bárbaro!!

Ya que estamos, compartimos con los lectores algunas consideraciones de Ricardo Darín sobre esta peli que todos querremos ver dada las circunstancias y connotaciones serranas.

Darín: "Esta película me ha enseñado a dudar de mi falta de fe"

El actor Ricardo Darín reconoció en una entrevista que el rodaje de la película "Elefante Blanco", dirigida por Pablo Trapero, le enseñó "a dudar" de su "falta de fe".

"No soy creyente y mucho menos religioso", admitió Darín en el inicio del rodaje nocturno en Ciudad Oculta, una "villa" o barriada marginal al sur de Buenos Aires a la que se accede por las ruinas de un hospital abandonado en la década de los cincuenta a medio construir y que se llamó así por haber sido tapiada por la dictadura militar (1976-1983) para ocultar la miseria.

En "Elefante Blanco", el actor encarna a un sacerdote con gran compromiso social, para lo que conoció a varios "curas villeros" además de leer sobre otros, como el padre Carlos Mugica.

Tanto el personaje de Darín como el otro sacerdote protagonista, al que da vida el actor belga Jérémie Renier, viven en el filme un proceso de crisis de fe.

"Esta película, conocer a los curas ׳villeros׳ y su trabajo, me ha enseñado a dudar de mi falta de fe", explicó Darín que, pese a que señaló que no se ha convertido "de buenas a primeras en alguien creyente", sí indicó que durante el rodaje ha podido entender las razones de otros para tener fe.

"He empezado a comprender que el aporte que genera para la gente la creencia está relacionado con la vida que te haya tocado vivir, para muchos es la única puerta posible de salvación", aseguró el actor.

A Darín el contraste "entre la riqueza de la Iglesia católica y los fieles" siempre le supuso un gran obstáculo para la creencia, aunque tras la experiencia de la película se planteó que no importa "quiénes sean las jerarquías" ya que no hay "nada más importante que la fe de la gente".

Conocer el trabajo de los curas "villeros", que trabajan en las zonas más deprimidas, ha sido para el actor una experiencia clave.

"Me he dado cuenta de que ellos han encontrado un equilibrio y están más próximos a la gente, ya que han decidido vivir de la misma forma que las personas a las que tratan de ayudar", recalcó.

A la hora de retratar a estos sacerdotes tan comprometidos, el actor consideró "arriesgado" su trabajo en el filme, ya que acertar "en la nota exacta" de cómo retratar a estos personajes no es "fácil".

"Se puede estar cerca y muy lejos al mismo tiempo", aseguró. (EFE)

Sinopsis de la peli

El inicio de esta historia encuentra a Gerónimo (Jérémie Renier) de 45 años devastado, el proyecto en la selva en que trabajaba ha fracasado y fuerzas parapoliciales asesinaron a parte de su equipo.

Julián (Ricardo Darín) de 50 años viaja para rescatarlo. Son amigos, pero hace tiempo que no se ven y Julián le ofrece viajar con él a Argentina e integrarse a su proyecto en una villa de emergencia, ante lo cual, Gerónimo acepta.

Julián y Gerónimo son sacerdotes de la iglesia católica. Julián es uno de los referentes de la pastoral de villas de la provincia de Buenos Aires, una organización de la Iglesia Católica que nuclea a los sacerdotes que elijen vivir entre los pobres. Gerónimo ha dedicado su vida a misionar y trabajar en las zonas más extremas del tercer mundo, por lo que es un ejemplo de trabajo y lucha contra la pobreza, a igual que Julián.

Aunque sus caminos han sido distintos, ahora se encuentran trabajando juntos en la Villa Virgen, un enorme asentamiento en el Conurbano Bonaerense, donde las condiciones de hacinamiento y violencia crecen día a día. Mientras Gerónimo, se recupera de su salud se pregunta si la Iglesia Católica es el mejor lugar para contener las necesidades de la gente del barrio. Julián intenta llevar adelante las transformaciones de otro modo, a través de la política. Entre ambos, una mujer, Luciana (Martina Gusman) de 35 años, abogada y atea. Al principio, es una importante colaboradora de Julián, pero con el correr del relato se irá acercando a Gerónimo, acrecentando las dudas y cuestionamientos que él empieza a tener con la fe católica.

La villa es un territorio de tensiones, donde distintos intereses y necesidades entran en choque. Un territorio en constante lucha, por el narcotráfico, por la necesidad de s ubsistencia de los vecinos, pero también por los distintos actores políticos que ven en ese lugar de pobreza la posibilidad de sacar réditos. La construcción de un hospital público y el acto político en el que se anunciará, se convierten en el escenario donde se evidencian las diferencias entre lo que necesita la gente, lo que necesitan los políticos, y lo que es conveniente para el proyecto de la iglesia católica en las villas de emergencia. Gerónimo y Julián tratan de entender cuál es su rol dentro de la villa y empiezan a reconocer que tienen diferentes maneras de practicar su fe.

Este enfrentamiento llega a su punto máximo cuando Gerónimo y Julián se encuentran atrincherados en la capilla, protegiendo a un adolescente al que quieren asesinar. Al verse acorralados, a Gerónimo no le queda otra opción que empuñar un arma. En esta historia, el mundo brutal e implacable de la villa, pondrá a prueba la fe y la amistad entre estos dos hombres.

Deja una respuesta

¿Sabías que parte de la nueva peli de Darín se filmó en Tandil?

“Elefante blanco” es la nueva apuesta cinematográfica en la que se ve involucrado el gran actor argentino de estos tiempos. Y “la parte final se filmó en Don Bosco”, nos contó Pablo Pasty.

Don Pablo Pasty es un historiador del fútbol nacional, amigo de Amadeo Carrizo, y amante de la revista El Gráfico, entre otros “atributos” que nosotros –fulbas de alma- le subrayamos. Es un serrano bien conocido y nos sopló, vía facebook, que de casualidad participó del rodaje que se llevó en Don Bosco –pegadito a La Posada de Los Pájaros– y que significó la parte final del flamante film cinematográfico -obra de Pablo Trapero– con el encabezamiento de Ricardo Darín y Martina Gusman (que posó con nuestro amigo tandilense tras la grabación).

“En la imagen estoy con la primera actriz MARTINA GUSMAN, es la actriz principal en ELEFANTE BLANCO. El final de la película se filmó en Don Bosco (Tandil) y yo participé de MONGE, con seis compañeros más, entre ellos Baretta Mansilla y Barrios entre otros”.

Gracias Don Pablo por pasarnos el dato y la imagen, en la que ¡¡se te ve bárbaro!!

Ya que estamos, compartimos con los lectores algunas consideraciones de Ricardo Darín sobre esta peli que todos querremos ver dada las circunstancias y connotaciones serranas.

Darín: "Esta película me ha enseñado a dudar de mi falta de fe"

El actor Ricardo Darín reconoció en una entrevista que el rodaje de la película "Elefante Blanco", dirigida por Pablo Trapero, le enseñó "a dudar" de su "falta de fe".

"No soy creyente y mucho menos religioso", admitió Darín en el inicio del rodaje nocturno en Ciudad Oculta, una "villa" o barriada marginal al sur de Buenos Aires a la que se accede por las ruinas de un hospital abandonado en la década de los cincuenta a medio construir y que se llamó así por haber sido tapiada por la dictadura militar (1976-1983) para ocultar la miseria.

En "Elefante Blanco", el actor encarna a un sacerdote con gran compromiso social, para lo que conoció a varios "curas villeros" además de leer sobre otros, como el padre Carlos Mugica.

Tanto el personaje de Darín como el otro sacerdote protagonista, al que da vida el actor belga Jérémie Renier, viven en el filme un proceso de crisis de fe.

"Esta película, conocer a los curas ׳villeros׳ y su trabajo, me ha enseñado a dudar de mi falta de fe", explicó Darín que, pese a que señaló que no se ha convertido "de buenas a primeras en alguien creyente", sí indicó que durante el rodaje ha podido entender las razones de otros para tener fe.

"He empezado a comprender que el aporte que genera para la gente la creencia está relacionado con la vida que te haya tocado vivir, para muchos es la única puerta posible de salvación", aseguró el actor.

A Darín el contraste "entre la riqueza de la Iglesia católica y los fieles" siempre le supuso un gran obstáculo para la creencia, aunque tras la experiencia de la película se planteó que no importa "quiénes sean las jerarquías" ya que no hay "nada más importante que la fe de la gente".

Conocer el trabajo de los curas "villeros", que trabajan en las zonas más deprimidas, ha sido para el actor una experiencia clave.

"Me he dado cuenta de que ellos han encontrado un equilibrio y están más próximos a la gente, ya que han decidido vivir de la misma forma que las personas a las que tratan de ayudar", recalcó.

A la hora de retratar a estos sacerdotes tan comprometidos, el actor consideró "arriesgado" su trabajo en el filme, ya que acertar "en la nota exacta" de cómo retratar a estos personajes no es "fácil".

"Se puede estar cerca y muy lejos al mismo tiempo", aseguró. (EFE)

Sinopsis de la peli

El inicio de esta historia encuentra a Gerónimo (Jérémie Renier) de 45 años devastado, el proyecto en la selva en que trabajaba ha fracasado y fuerzas parapoliciales asesinaron a parte de su equipo.

Julián (Ricardo Darín) de 50 años viaja para rescatarlo. Son amigos, pero hace tiempo que no se ven y Julián le ofrece viajar con él a Argentina e integrarse a su proyecto en una villa de emergencia, ante lo cual, Gerónimo acepta.

Julián y Gerónimo son sacerdotes de la iglesia católica. Julián es uno de los referentes de la pastoral de villas de la provincia de Buenos Aires, una organización de la Iglesia Católica que nuclea a los sacerdotes que elijen vivir entre los pobres. Gerónimo ha dedicado su vida a misionar y trabajar en las zonas más extremas del tercer mundo, por lo que es un ejemplo de trabajo y lucha contra la pobreza, a igual que Julián.

Aunque sus caminos han sido distintos, ahora se encuentran trabajando juntos en la Villa Virgen, un enorme asentamiento en el Conurbano Bonaerense, donde las condiciones de hacinamiento y violencia crecen día a día. Mientras Gerónimo, se recupera de su salud se pregunta si la Iglesia Católica es el mejor lugar para contener las necesidades de la gente del barrio. Julián intenta llevar adelante las transformaciones de otro modo, a través de la política. Entre ambos, una mujer, Luciana (Martina Gusman) de 35 años, abogada y atea. Al principio, es una importante colaboradora de Julián, pero con el correr del relato se irá acercando a Gerónimo, acrecentando las dudas y cuestionamientos que él empieza a tener con la fe católica.

La villa es un territorio de tensiones, donde distintos intereses y necesidades entran en choque. Un territorio en constante lucha, por el narcotráfico, por la necesidad de s ubsistencia de los vecinos, pero también por los distintos actores políticos que ven en ese lugar de pobreza la posibilidad de sacar réditos. La construcción de un hospital público y el acto político en el que se anunciará, se convierten en el escenario donde se evidencian las diferencias entre lo que necesita la gente, lo que necesitan los políticos, y lo que es conveniente para el proyecto de la iglesia católica en las villas de emergencia. Gerónimo y Julián tratan de entender cuál es su rol dentro de la villa y empiezan a reconocer que tienen diferentes maneras de practicar su fe.

Este enfrentamiento llega a su punto máximo cuando Gerónimo y Julián se encuentran atrincherados en la capilla, protegiendo a un adolescente al que quieren asesinar. Al verse acorralados, a Gerónimo no le queda otra opción que empuñar un arma. En esta historia, el mundo brutal e implacable de la villa, pondrá a prueba la fe y la amistad entre estos dos hombres.

Deja una respuesta

¿Sabías que parte de la nueva peli de Darín se filmó en Tandil?

“Elefante blanco” es la nueva apuesta cinematográfica en la que se ve involucrado el gran actor argentino de estos tiempos. Y “la parte final se filmó en Don Bosco”, nos contó Pablo Pasty.

Don Pablo Pasty es un historiador del fútbol nacional, amigo de Amadeo Carrizo, y amante de la revista El Gráfico, entre otros “atributos” que nosotros –fulbas de alma- le subrayamos. Es un serrano bien conocido y nos sopló, vía facebook, que de casualidad participó del rodaje que se llevó en Don Bosco –pegadito a La Posada de Los Pájaros– y que significó la parte final del flamante film cinematográfico -obra de Pablo Trapero– con el encabezamiento de Ricardo Darín y Martina Gusman (que posó con nuestro amigo tandilense tras la grabación).

“En la imagen estoy con la primera actriz MARTINA GUSMAN, es la actriz principal en ELEFANTE BLANCO. El final de la película se filmó en Don Bosco (Tandil) y yo participé de MONGE, con seis compañeros más, entre ellos Baretta Mansilla y Barrios entre otros”.

Gracias Don Pablo por pasarnos el dato y la imagen, en la que ¡¡se te ve bárbaro!!

Ya que estamos, compartimos con los lectores algunas consideraciones de Ricardo Darín sobre esta peli que todos querremos ver dada las circunstancias y connotaciones serranas.

Darín: "Esta película me ha enseñado a dudar de mi falta de fe"

El actor Ricardo Darín reconoció en una entrevista que el rodaje de la película "Elefante Blanco", dirigida por Pablo Trapero, le enseñó "a dudar" de su "falta de fe".

"No soy creyente y mucho menos religioso", admitió Darín en el inicio del rodaje nocturno en Ciudad Oculta, una "villa" o barriada marginal al sur de Buenos Aires a la que se accede por las ruinas de un hospital abandonado en la década de los cincuenta a medio construir y que se llamó así por haber sido tapiada por la dictadura militar (1976-1983) para ocultar la miseria.

En "Elefante Blanco", el actor encarna a un sacerdote con gran compromiso social, para lo que conoció a varios "curas villeros" además de leer sobre otros, como el padre Carlos Mugica.

Tanto el personaje de Darín como el otro sacerdote protagonista, al que da vida el actor belga Jérémie Renier, viven en el filme un proceso de crisis de fe.

"Esta película, conocer a los curas ׳villeros׳ y su trabajo, me ha enseñado a dudar de mi falta de fe", explicó Darín que, pese a que señaló que no se ha convertido "de buenas a primeras en alguien creyente", sí indicó que durante el rodaje ha podido entender las razones de otros para tener fe.

"He empezado a comprender que el aporte que genera para la gente la creencia está relacionado con la vida que te haya tocado vivir, para muchos es la única puerta posible de salvación", aseguró el actor.

A Darín el contraste "entre la riqueza de la Iglesia católica y los fieles" siempre le supuso un gran obstáculo para la creencia, aunque tras la experiencia de la película se planteó que no importa "quiénes sean las jerarquías" ya que no hay "nada más importante que la fe de la gente".

Conocer el trabajo de los curas "villeros", que trabajan en las zonas más deprimidas, ha sido para el actor una experiencia clave.

"Me he dado cuenta de que ellos han encontrado un equilibrio y están más próximos a la gente, ya que han decidido vivir de la misma forma que las personas a las que tratan de ayudar", recalcó.

A la hora de retratar a estos sacerdotes tan comprometidos, el actor consideró "arriesgado" su trabajo en el filme, ya que acertar "en la nota exacta" de cómo retratar a estos personajes no es "fácil".

"Se puede estar cerca y muy lejos al mismo tiempo", aseguró. (EFE)

Sinopsis de la peli

El inicio de esta historia encuentra a Gerónimo (Jérémie Renier) de 45 años devastado, el proyecto en la selva en que trabajaba ha fracasado y fuerzas parapoliciales asesinaron a parte de su equipo.

Julián (Ricardo Darín) de 50 años viaja para rescatarlo. Son amigos, pero hace tiempo que no se ven y Julián le ofrece viajar con él a Argentina e integrarse a su proyecto en una villa de emergencia, ante lo cual, Gerónimo acepta.

Julián y Gerónimo son sacerdotes de la iglesia católica. Julián es uno de los referentes de la pastoral de villas de la provincia de Buenos Aires, una organización de la Iglesia Católica que nuclea a los sacerdotes que elijen vivir entre los pobres. Gerónimo ha dedicado su vida a misionar y trabajar en las zonas más extremas del tercer mundo, por lo que es un ejemplo de trabajo y lucha contra la pobreza, a igual que Julián.

Aunque sus caminos han sido distintos, ahora se encuentran trabajando juntos en la Villa Virgen, un enorme asentamiento en el Conurbano Bonaerense, donde las condiciones de hacinamiento y violencia crecen día a día. Mientras Gerónimo, se recupera de su salud se pregunta si la Iglesia Católica es el mejor lugar para contener las necesidades de la gente del barrio. Julián intenta llevar adelante las transformaciones de otro modo, a través de la política. Entre ambos, una mujer, Luciana (Martina Gusman) de 35 años, abogada y atea. Al principio, es una importante colaboradora de Julián, pero con el correr del relato se irá acercando a Gerónimo, acrecentando las dudas y cuestionamientos que él empieza a tener con la fe católica.

La villa es un territorio de tensiones, donde distintos intereses y necesidades entran en choque. Un territorio en constante lucha, por el narcotráfico, por la necesidad de s ubsistencia de los vecinos, pero también por los distintos actores políticos que ven en ese lugar de pobreza la posibilidad de sacar réditos. La construcción de un hospital público y el acto político en el que se anunciará, se convierten en el escenario donde se evidencian las diferencias entre lo que necesita la gente, lo que necesitan los políticos, y lo que es conveniente para el proyecto de la iglesia católica en las villas de emergencia. Gerónimo y Julián tratan de entender cuál es su rol dentro de la villa y empiezan a reconocer que tienen diferentes maneras de practicar su fe.

Este enfrentamiento llega a su punto máximo cuando Gerónimo y Julián se encuentran atrincherados en la capilla, protegiendo a un adolescente al que quieren asesinar. Al verse acorralados, a Gerónimo no le queda otra opción que empuñar un arma. En esta historia, el mundo brutal e implacable de la villa, pondrá a prueba la fe y la amistad entre estos dos hombres.

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