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DOÑA ISABEL NOS ESCRIBE DESDE NUEVA YORK

Una adorable abuela nos escribe desde la ciudad más poblada de Estados Unidos, ¿qué tul? Se trata de Sanin, que emigró en 1978 y nos cuenta que allá le fue bárbaro. Un beso grande para ella y sus familiares y gracias por escribirnos a cosa@cosadeserranos.com.ar

Yo me fui de Tandil en el año 1978, con mi esposo José y mi hijo pequeño, José Luis, de 5 años, por aquel entonces. Hoy él ya es un hombre y tengo una nietita, de parte de él, de 2 años y medio. Después tuve a mi hija Marina en 1987 y la fui a tener a Tandil para que también fuera argentina y tandilense. Ya que ahí está mi mamá y estaba mi hermano y hermana”, nos complace con su correo a la distancia la orgullosa abuela Isabel Sanin.

Desde que vinimos a Nueva York, gracias a Dios con papeles, trabajamos muy bien siempre en restaurantes. Mi esposo es cocinero y pudimos comprar nuestra propia casa, yo también trabajé en gastronomía. Mi último trabajo fue en una panadería, de atención al público, ya que aprendí muy buen inglés, que me encanta, y me pude desempeñar siempre muy bien”, se jacta con toda razón la tandilense radicada en la ciudad más poblada de todo Estados Unidos, con un estimativo -en 2005- de 8.213.839 personas.
 
Experta diversidad de comidas
Les puedo contar que mis experiencias por aquí, que siempre fueron muy buenas. La calidad de vida es espectacular, el conocer diferentes culturas aquí me sirvió para aprender a comer todo, eso que los argentinos no saben. Sin ánimo de ofender, el argentino come mucha carne y aquí se comen más frutas, verduras, legumbres. En fin, mucho más sano y también con más variedades de frutas y verduras que en Argentina ni se conocen”, asegura Isabel.
 
Intentó volver a la Argentina y no pudo
Traté de irme a quedar a vivir ahí en estos 32 años que hace que resido acá, pero me fue imposible quedarme, ya estoy acostumbrada a esta vida, a este lugar, todo lo que hay aquí me gusta, me encanta, hay mucho para hacer y trabajo es lo que sobra. El que no trabaja es porque es un vago, porque no le gusta el trabajo, hay desocupación como en cualquier lugar del mundo pero repito que no trabajan porque son vagos”, enfatiza doña Isabel.
“Mi hijo José Luis trabaja muy bien y mi hija está en la Universidad  y todavía vive con nosotros, tenemos una perra hermosa hace 8 años, una caniche mediana que también visitó Tandil hace 3 años”, agregó.
 
Visitó muchos lugares
"He viajado bastante, fui cinco veces a Disney, visité California, conozco México. Hermoso país, con mucha cultura, son fieles a sus raíces, a su música, a sus comidas, lamentablemente a los jóvenes argentinos no les gusta tanto o casi nada el tango y, a muchos, tampoco el folclore que yo amo y escucho a diario en mi casa y en mi auto. También fui a Canadá, a Brasil, Paraguay y Uruguay. En Argentina conozco Salta, Corrientes, Córdoba, Misiones, Chaco, Entre Ríos y tengo que destacar que Corrientes es el lugar que más me ha gustado, ya que la gente de ahí es muy patriota y mantienen mucho nuestras raíces y costumbres. Además, la música del Litoral se siente ahí en todos lados y me encanta especialmente la de Ramona Galarza. Bueno, espero no haberlos aburrido con mi relato”.
 
Su crianza en “un rancho de barro”
Yo me crié en la Granja, o sea, Escuela Agrotécnica ahora. Mi papá trabajó ahí por 30 años, fue un hombre de ley, trabajador, se rompió el lomo para criarnos y fueron épocas muy duras, mi mamá hacia los quehaceres de la casa y nos mandaba a la escuela relucientes, con los guardapolvos tan blancos como la leche. Ellos, especialmente mi papá me dieron el ejemplo de lo que es trabajar, de ser honesta, ellos no tenían estudios pero mi papa hizo todo lo que le fue posible para criarnos y les estoy agradecida infinitamente por todo lo que hicieron para que yo me pudiera valer en la vida y salir adelante, aunque sea emigrando para sacar adelante mis hijos. Llevo apellido muy en lo alto, con mucho orgullo aunque me haya criado en un rancho de barro y ahora aunque esté aquí, jamás me olvidaría de mis raíces”, cierra con emoción su correo electrónico Isabel Sanin y se lo agradecemos mucho.

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