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LA ENCONTRARON EN TANGA Y EN AUTO AJENO

Una anécdota imperdible: el hombre saboteó una camioneta y se echó un fierrito. Luego se tomó el (ya no tan) palo y la dejó en chabomba. Lo más divertido es que el dueño del vehículo abrió la puerta y se la encontró ¡como Dios la trajo al mundo!

Reproducimos el artículo textual con el sello inconfundible de www.latandilura.com.ar:

Un vecino de calle Machado al 800 tuvo un despertar inolvidable. A la mañana fue hasta su camioneta Peugeot que estaba estacionada en la calle y reparó en que tenía los vidrios empañados. Al abrir la puerta casi se desmayó de la sorpresa: una dama totalmente desnuda estaba acostada y dormida a lo largo de ambos asientos. El hombre con quien acababa de tener sexo se las había tomado hacía apenas unos minutos. Una historia ideal para el absurdo mágico serrano.

 

“No puede ser, ya no se respeta la propiedad privada”, se quejó el vecino a través de los medios que hoy por la mañana lo entrevistaron. Todavía estaba pasmado por la sorpresa de un hallazgo insólito. El hombre, a las ocho de la matina, se levantó, salió a la vereda y notó que su camioneta Peugeot tenía los vidrios empañados. A partir de esta sospecha todo el barrio de Machado al 800 entró en estado de convulsión y perplejidad.

 

El vecino sospechó que alguien podría estar dentro del vehículo, por eso se armó de coraje y abrió la puerta dispuesto a repeler la acción del presunto chorro. Pero lo que encontró lo dejó anonadado: una mujer completamente desnuda y dormida estaba acostada boca arriba, a lo largo del asiento, en la tradicional posición sexual del misionero, pero con el hombre ausente. ¿Qué había ocurrido? Que la pareja, al amparo de las primeras sombras del crepúsculo, había entrado subrepticiamente a la camioneta con el fin de mantener una caliente sesión amatoria sin pasar por el hotel alojamiento. Pero, concluido el coito, algo irracional ocurrió al instante: el caballero (tómese este término con las comillas del caso), huyó como un forajido apenas dio por terminada la carnal faena. La mujer, que no atinaba a encontrar sus ropas, todavía estaba boca arriba cuando el propietario de la Peugeot, recién levantado, percibió que algo raro estaba ocurriendo en el interior del vehículo a juzgar por los vidrios empañados que revelaban el airado cuerpo a cuerpo mantenido por la pareja.

 

De inmediato el hombre arropó con una lona que tenía en la caja de la Peugeot a la abandonada mujer y luego llamó a la Policía. Una agente de la comisaría de la mujer condujo a la dama al patrullero, pero en ese instante el vecino encontró la única prenda de vestir que había en la camioneta. Era una tanga negra que el hombre evitó tocar con sus propias manos, a tal punto que según los testigos del hecho levantó la prenda interior con el extremo de una caña de pescar que tenía en la caja y se la alcanzó a la escrachada mujer evitando dirigirle la palabra. También encontró una llave, presuntamente del amante que se evaporó, aunque lo más probable es que el hombre no reclame por ella.

 

Se consuma, una vez más, otra noticia policial borgeana que ilumina esta sección del Portal, ya no sólo por la perplejidad que abruma a los lectores sino también por el carácter inédito del episodio.

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