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El Loco, picante antes del clásico

Se viene el duelo tandilense en el Provincial de clubes de basquet, y Carlos Zulberti, que por primera vez dirigirá a Unión y Progreso contra el club de sus amores, habló de todo con su estilo inigualable

Carlos Zulberti volverá a pisar el Duggan Martignoni. Pero, esta vez, lo hará desde la vereda de enfrente, defendiendo los colores de Unión y Progreso. A pocos días del clásico, lo fuimos a visitar para hablar de básquet, de su vida y lo que viene en el futuro. Una #EntrevistaPicante imperdible, con frases y conceptos que levantarán polémica.

Falta una semana para el partido entre Unión e Independiente por el Torneo Provincial de Clubes de Básquet y ya se empieza a hablar de su vuelta al Duggan Martignoni. ¿Es especial volver y estar del otro lado?

Va a ser un poco raro. Obviamente que les quiero ganar, como le quiero ganar a todos. Yo hoy trabajo para que a Unión le vaya bien, pero bueno, va a ser raro entrar de nuevo al estadio, ir al vestuario visitante.

Creo que mi vuelta le hace bien al folclore, como se suele decir. Por eso después le voy a ir a pedir una comisión a los dirigentes de Independiente. Conmigo van a cortar 80 entradas extras y les voy a hacer ganar plata, ¡por lo menos que me den un mango!

Pero bueno, la gente es morbosa y llama la atención que yo vuelva después de tanto tiempo. Alguno va a ir pensando ¿a ver qué hace este hijo de puta?. Seguro que hay 10 boludos que me van a ir a putear, pero los estoy esperando. Sé quiénes van a ser.

¿Crees que te van a recibir mal?

No, algún boludo me puede decir algo, después nadie más. ¿Qué me van a reclamar? A los profes que tienen los formé yo, a los jugadores también, ¿Quién me va a decir algo?.

Si llega haber algún boludo que se zarpa y me grita con mala leche, cruzo la cancha, lo recago a trompadas y me voy a mi casa solito.

Yo nací en el club, trabajé toda mi vida ahí. De los que hoy están en la subcomisión de básquet ninguno es del club, son todos de afuera. Ahora son dirigentes de Independiente porque sus hijos juegan ahí. Pero son todos de afuera.

Carlos Lanusse tiene una historia en el club y jugó básquet?

Si, Carlitos además es un buen tipo. Pero es de Orense, no es de acá. Vino a estudiar a Tandil y encima después se fue a jugar a Grupo Universitario (se ríe irónicamente).

Pablito Vaticano si es del club, alguno más hay, pero los demás no tienen nada que ver. Faltan dirigentes que sientan el club. Ojo, están porque no hay otros y alguien tiene que agarrar, pero el 60% es gente de afuera.

¿Seguís enojado con la dirigencia?

No, es un tema terminado. Llegamos a un arreglo y listo, nunca se me cruzó por la cabeza hacerle un juicio a Independiente. Tuvimos muchas charlas y llegamos a un acuerdo que obviamente no me convenía a mí, como siempre. Pero bueno, cedí yo otra vez y di vuelta la página.

Pero pasa lo de siempre, los dirigentes hacen las cosas mal y los que quedamos mal somos nosotros. Si yo le hacía un juicio al club quedaba como el culo, cuando los que me echaron como un perro y me boludearon fueron ellos.

Ahora tu presente es Newbery y Unión en el Provincial, ¿Cómo te llevas con este regreso?

Es difícil, me tengo que adaptar a muchas cosas que no estaba acostumbrado. No podes entrenar todos los días porque hay actividades, el fin de semana el club está alquilado para eventos. Tengo que volver 15 años atrás en mi historia. Ni siquiera me acuerdo como hacía para meter todo lo que hay que trabajar en un solo entrenamiento, pero bueno, hay que adaptarse. Soy un obsesivo, un detallista y me cuesta.

La gente de Unión está muy entusiasmada, los dirigentes también. Es el comienzo de un principio. Después nos iremos dando cuenta que nos falta, que hay que mejorar. Hay dificultades, pero vamos avanzando.

¿Pensaste que después del rojo ibas a tener oportunidades en categorías superiores?

Tuve ofrecimientos, pero hay cuestiones familiares que no me lo permiten además de lo económico. Tengo a mi vieja muy grande. Mis hijos y mi esposa han estado relegados por muchos años y no les puedo decir que me voy a la mierda a dirigir básquet.

La realidad es que el entrenador de básquet no está bien pago. No se justifica para dejar todo. Yo hoy me muevo pura y exclusivamente por el dinero. Esta es la realidad. Cosa que no he hecho por 25 años en el club Independiente.

¿Qué pasa con el básquet de la ciudad que no puede levantar cabeza?

El básquet en Tandil está muy mal, desde todo punto de vista. En verdad está mal en casi todo el país. No hay instituciones, no hay entrenadores. La propuesta de la Asociación de Básquet de Tandil es de muy mala para abajo. No hay ideas, no hay nada. Por ahí tienen ganas, pero no está lo otro, no saben qué hacer.

La generación dorada no fue explotada ni a nivel local, ni a nivel nacional. Se desperdició una época maravillosa. Falta más gente jugando al básquet, faltan pibes. No se consiguen jugadores de altura. Pareciera que en Argentina son todos enanos. Lo vemos en la Selección, no hay tipos altos.

Falta promoción del deporte en las escuela, que los profes den básquet y fomenten el deporte. Hay que hacer un trabajo de hormiga que está muy lejos de hacerse. Acá la Asociación no tiene ni siquiera conocimientos para hacerlo.

Cuando vine a Newbery me propuse armar el básquet, no había nada y hoy tenemos 120 jugadores. Se puede crecer, pero hay que moverse, trabajar. Falta gente que impulse estas actividades. Faltan profesores y gente que tenga ganas de trabajar.

Ahora todos están con el running y el deporte de aventura. ¡Dejense de hinchar las pelotas!.

Son todos los giles que cuando yo jugaba al básquet y me mataba entrenando, andaban borrachos por la noche. Nunca hicieron deporte en su vida y hoy salen todos vestidos de running. Se creen que son Usain Bolt en la Merrell. Ojo, no está mal, pero los escuchas y son unos fantasmas barbaros.

Yo corrí y entrené cuando era joven, cuando había que hacer deporte, ahora a los 50 les pega el viejaso y quieren vender una que no son. Antes la excusa para irse de la casa era ir a pescar y ahora inventan una maratón en Buenos Aires.

Supongo que los clubes fueron perdiendo el peso que tenían antes, ¿puede ser?

Para nosotros ir al club era ir a divertirnos, ver a nuestros amigos. Hoy se juntan en las redes sociales. Cambio todo.

Hay una camada de jóvenes y adolescentes que son la nada. No les importa nada. Solo les gusta la joda. Se les puede caer el techo en la cabeza y no les calienta. No les gusta la escuela, el deporte, nada. ¿Cómo les vas a pedir que se maten entrenando? No tenemos chance.

Esto es culpa de todos. Los padres no le dan bola, los maestros no pueden hacer nada. Los pibes hacen lo que quieren en todos lados. Yo sigo con la metodología de la vieja escuela. Si yo me portaba mal, me agarraba el "pescadito" Islas y me pegaba un voleo en el culo. Acá hago lo mismo. Si alguno jode, se va o acepta los límites. La disciplina es importante, si te pasas te pego un voleo. Los padres me lo agradecen. Uno ve que los pibes también buscan el límite, quieren ver hasta dónde pueden llegar.

Cuando empezamos el proceso en Independiente, la mayoría eran pibes de acá. Se mataban entrenando, estábamos hasta las 00 de la noche tirando al aro, había pasión.

Llegamos a cuartos de final de la Liga B, que hoy sería como el TNA. Pero había pasión, ganas y compromiso. Con los pibes de hoy se hace difícil llegarles, motivarlos.

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