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Un Taller solidario

La la EEST N° 2 Ing. Felipe Senillosa siguen pasando cosas lindas. Ahora los chicos dedican horas de estudio a mejorar la calidad de vida de la gente aplicando sus conocimientos técnicos

En la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 2 de Tandil suceden cosas muy valorables, chicos que dedican sus horas de estudio y prácticas para mejorar la calidad de vida de otras personas en la ciudad. Adolescentes y jóvenes que están demostrando que no es tan real eso de que la juventud está en cualquiera, que están perdidos, que solo piensan en ellos, que no hay valores. Aquí se demuestra lo contrario a través del esfuerzo, dedicación y solidaridad.

La Escuela Técnica cuenta con cerca de 1800 alumnos, que pueden acceder a cinco modalidades de estudio: maestro mayor de obras, informática, electromecánica, química y automotores. Son chicos que se preparan para el futuro, que aprenden un montón de conocimientos que luego los va a ayudar a conseguir un trabajo o desarrollar un emprendimiento a partir de una idea propia, un sueño que quieren llevar adelante. También se han dado cuenta que todo eso que aprenden puede ser utilizado para generar un cambio positivo en la comunidad donde viven, y lo están llevando a cabo con varios ejemplos.

"Encaramos todos los trabajos que estamos haciendo con un perfil solidario", dice Juan Procopio, un joven que es egresado de la Escuela y hace un par de años es el Jefe de Taller de la institución, "realizamos una "Evaluación de saberes" que se hace con los chicos de 3° año, de 14 años, donde realizan todos los trabajos con un sentido solidario. El año pasado hicieron muletas, andadores, sillas de ruedas, bastones con luz, camas para rescatistas, mesas para comer para chicos discapacitados, y juegos didácticos, y todo eso fue entregado a ATAD (Asociación Tandilense de Ayuda al discapacitado), al Hospital de Niños, al Hospital Ramón Santamarina y a Apronovid (Asociación Pro Ayuda al no vidente en Tandil)".

Juan lo cuenta con mucha simpleza, como si fuera algo común ver que hay chicos de 14, 15 años que desarrollaron un gran conocimiento técnico y una alta creatividad, y se les ocurrió crear un bastón para personas mayores que en su empuñadura tiene incluída una linterna. De esta forma, una persona puede levantarse y usar su bastón en el medio de la noche sin necesidad de prender una luz. O ver otros adolescentes que hicieron rampas para que las personas discapacitadas puedan recorrer la escuela sin problemas o estén proyectando cómo hacer una silla de ruedas automatizada. Todo en nuestra ciudad, en Tandil, donde 1800 chicos todas las mañanas se levantan, se cambian y asisten a las clases con ilusión, ganas e ideas.

"¿Por qué hacemos esto?", se pregunta Juan, "yo particularmente porque lo que nos piden los diseños curriculares es que nosotros los docentes construyamos ciudadanos, para mí la mejor forma de construir ciudadanos en dándoles una razón, que los chicos se sientan parte, cuando el chico está haciendo algo solidario y se siente que está siendo "parte de algo" es cuando uno lo incluye dentro de la sociedad. Hacer que se sienta parte es la mejor forma de construir ciudadanos responsables. Hoy el adolescente se siente a la deriva, de no hacer nada o no sabe qué hacer, para que lado disparar y con esto focaliza dónde está".

Hace poco tiempo, los chicos de los talleres salieron en la tele en un importante noticiero nacional, y gracias a esa difusión muchos nos enteramos de todo lo bueno y significativo que sucedía en esta institución, allí le mostraron al país los distintos proyectos que vienen desarrollando y lo que tienen proyectado a futuro. "Este año empezamos a trabajar en una capacitación que nos vino de Provincia para la construcción de sillas de ruedas", cuenta Procopio, "hicimos cuatro sillas de ruedas con los chicos de 6° año, y vamos a entregar dos a ATAD, una al hospital de Tandil y otra a una escuela especial. Y tenemos otras ideas con los chicos de 6° año para hacer sillas automatizadas y una cama ortopédica automatizada que son proyectos para el año que viene".

Durante este año están trabajando también junto al Hogar de Ancianos "San José", al que van a ayudar con su asesoramiento en cuestiones edilicias, "vamos a realizar diez proyectos con ellos, desde pintura hasta refacción de luminaria, reparación de bancos, entre otras cosas", explica Juan.

Otro gran proyecto que están llevando adelante pone en contacto a los chicos de 3° año de la Escuela con niños del Jardín de Infantes "Arlequines". Ambas generaciones están compartiendo tiempo y trabajo juntos para desarrollar juguetes didácticos que luego van a entregar a otros niños de un Jardín de Las Tunitas. Una maravilla de solo pensarlo: chicos de 15 años junto a niños de 5 años construyendo, lijando y pintando juguetes para regalarles a otros niños que no los tienen. ¿Quién dijo que las nuevas generaciones están perdidas?

Juan nos sigue contando: "y el otro proyecto que estamos haciendo es para refacciones de nuestra propia escuela, por ejemplo salones, escaleras, que los chicos ven y los arreglan. Todo sale de ellos. Nosotros solo buscamos los recursos y los orientamos. El objetivo es que ellos mismos encuentren cuáles son las deficiencias que hay en la escuela y nosotros los ayudamos a suplirlas. El año pasado fue igual, los chicos fueron a varias ONG como ATAD, al Hospital de Niños y a Apronovid, y vieron cuáles eran las deficiencias que tenían y vinieron con la problemática para solucionarla. Ellos arman el proyecto, con los profesores de matemáticas hacen el presupuesto, con los de literatura escriben el proyecto, con los de taller lo hacen. Es todo un trabajo en conjunto con las distintas disciplinas, que lo que logra es motivar al alumno y que estudie, poder unir todas las materias en un proyecto común", explica el Jefe del taller y agrega, "son chicos que el día de mañana saben que arreglaron su escuela, que hicieron un bastón para un viejito, o un andador y una silla de ruedas y le resolvieron la vida a una persona, y eso los enaltece como personas, y eso los motiva a seguir estudiando, a sentirse útiles".

"Estamos construyendo personas y queremos que sean buenas personas, después los conocimientos se pueden ir reforzando, se van puliendo a lo largo de la carrera. Tengo el orgullo de decir que tengo 1800 chicos que tienen una conducta excelente, son muy predispuestos. Logramos enfocarlos y por eso se sienten muy identificados con la escuela. Los chicos no son malos, son esponjas, ponen lo que nosotros le damos. Si nosotros le damos la cultura del trabajo, el ser buenas personas, ser solidarios, no precisás más. Después cada uno tendrá sus problemas, pero con esas bases tenés la clave", Juan Procopio, Jefe de Taller EEST N°2.

"Lo que logramos con esto es una unidad de trabajo que está muy buena, en todos los años que estamos trabajando en "Evaluación de saberes" los chicos se comprometen mucho. Lográs el compromiso, los chicos se preocupan mucho más, están todo el tiempo pidiéndonos ayuda, consejos, piden los materiales. Y es la base que buscamos en la educación técnica, formar chicos que se sientan parte de algo. Cuando se sienten útiles y solidarios, lográs que se identifiquen con algo. Es lo que busca uno como docente, que los chicos hagan un acto solidario que los haga sentir bien".

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