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Vuelve el Firpo

El bar fue bautizado en 1924 con ese nombre y por estos días resurge de sus cenizas

Si pasamos por la esquina de 14 de Julio y 25 de mayo encontramos un edificio que dice poco desde su fachada. Ladrillos vistos, el umbral elevado y detalles que nos hacen pensar en una construcción antigua.

La historia cuenta que el inmueble se levantó en el año 1908 y fue recién en  1924 cuando recibió el nombre de Bar Firpo, en honor al legendario boxeador de principios de siglo pasado. De más está decir la relación que une a los deportes populares (futbol, boxeo, turf en aquella época) con los bares o coperíos como este caso.

El Bar Firpo fue desde sus orígenes un lugar abierto a toda la comunidad. Los vecinos de la zona lo utilizaban como almacén o para tomar un trago. También fue un punto de reunión establecido para grupos de amigos o vecinos comprometidos.

Esa es la mística de aquel bar, en sus interior podríamos encontrar representantes del variopinto estamental social del pueblo.

 Hay características del bar que se mantienen desde 1908. Los altísimos estantes, el suelo de madera, los detalles en chapa y hasta botellas y accesorios que datan de más de un siglo.

El bar tuvo 6 dueños, según referencian los historiadores del pago chico. Quizás los más recordados sean los hermanos Algañaraz que lo tuvieron por casi 40 años.

Pese a haber pasado por tantas manos, la estructura conserva su fachada impecable. La idea de los nuevos propietarios es retomar, también, la idea de un bar de copas popular, donde vecinos y turistas puedan disfrutar de un espacio cargado de historia y vivenciar aquellas costumbres que nos pintan de cuerpo entero: jugar un partido de naipes, tomar un vermouth, analizar el rumbo de la economía nacional o comentar alguna noticia del pago chico.

Considerado patrimonio cultural de Tandil, El Firpo conserva en sus rincones incontables historias locales. Luis González, al frente del nuevo emprendimiento, se propuso devolverle parte de su tradición a todos los tandilenses.

"Te voy a reconocer que no era un asiduo visitante del Bar, pero en cuanto surgió la posibilidad de volver a abrirlo me empapé de toda su historia. Incluso busqué cientos de imágenes antiguas para poder recrear parte de esa mística", nos dice sentado en la barra.

"Hubo mucha gente que se enteró de la reapertura y vino a verlo, a contarnos como era antes, hay un recuerdo muy lindo del Firpo y queremos hacer las cosas bien, por eso estamos trabajando hace mucho tiempo para que no falte nada", agregó.

Entrar al Bar es un viaje en el tiempo. Los nuevos propietarios le dieron real importancia a la ambientación.  "Nosotros no podemos ni queremos cambiar la historia. El Firpo es de Tandil y tiene que volver a ser como era antes. Con las barajas, el Gancia y la picada tradicional. Acá no se van a encontrar platos gourmet ni un TV HD. El plato fuerte van a ser los sandwichs y las chuletas con papa y huevo.  Pensamos en un menú popular que pueda acercar a toda la familia. Lo mismo para la gente que venga a compartir un trago. Nosotros le damos la botella de fernet, de Cinzano y ellos se van a servir su medida. Los precios van a ser muy económicos".

El bar abrirá este lunes con un evento para invitados especiales, pero desde el martes estará disponible para todos los vecinos. En esta primera etapa se estipula abrir a las 10 horas hasta las 24. De corrido y con distintas propuestas para cada hora del día.

 Luis González sueña con recrear la atmosfera de años anteriores, pero también piensa en los bares de España en donde la gente pasa luego del trabajo para despejar la mente y volver más relajados al hogar. "No es solo un bar de copas, la gente puede venir a comer, a jugar al dominó, al truco o al mus, también estará abierto para peñas de amigos o encuentros casuales. Creemos que la propuesta es tentadora para nuestra gente y también para el turismo. Es un nuevo punto que suma otro ítem a la larga lista de atractivos que ofrece Tandil".

Todavía sorprendidos por la belleza del edificio, Luis nos mostró el sótano debajo del salón. En un futuro planea darle otra funcionalidad. Es una verdadera joya arquitectónica. No caben dudas que es un lugar para visitar y conocer.

"No sabemos cómo nos va a ir con el negocio, pero estamos convencidos que este lugar debe abrir sus puertas, es un patrimonio de la ciudad que debemos preservar", concluyó.

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