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Una avivada del Cholo

El DT quedó muy mal parado tras indicarle a un alcanzapelotas que intentara cortar un avance de Málaga arrojando un balón al campo de juego. Los videos lo muestran al argentino en offside.

La imagen recorrió el mundo y dejó muy mal parado a Diego Simeone. Se terminaba el primer tiempo cuando su equipo, Atlético de Madrid, se refugiaba ante Málaga. Pero, de repente, Ricardo Horta se quedó con la pelota con dirección al arco del Aleti. Sin embargo, otro balón ingresó al campo de juego enviado por alguien ubicado cerca del banco de suplentes del local y el árbitro debió parar el juego. “Fue el chico que estaba al lado nuestro.
 
El árbitro tomó la decisión correcta”, explicó luego el Cholo, que se fue expulsado tras esa acción. Eso sí: si bien ningún miembro de la terna arbitral llegó a ver quién envió la segunda pelota y el informe de Mateu Lahoz indicó que no había sido Simeone quien tiró el balón para entorpecer el contragolpe, el árbitro lo hizo responsable al ex Racing, por lo que ahora será suspendido por al menos tres fechas -las que quedan hasta el final del campeonato- por una picardía antideportiva.
 
Los videos que se multiplicaron en las redes sociales tras el partido dejaron en evidencia a Simeone, al que se lo observa dándole una rápida indicación al alcanzapelotas para que enviara el balón al campo de juego e impidiera el ataque del Málaga. ¿Qué dice el Código Disciplinario de la Liga de España para estos casos? Cuando el árbitro no pueda identificar al autor de la maniobra la culpa es del jefe del banco de suplentes (en este caso, el Cholo) y la sanción mínima es de tres partidos sin pisar el césped, más 3.000 euros de multa. “El árbitro actuó como había que actuar, echó al entrenador. Y no hay mucho más para comentar”, había asegurado Simeone, a modo de una -incompleta- explicación.
 
¿Cómo terminó el partido? El Aleti superó 1-0 a Málaga, con un tanto del argentino Angel Correa. Claro, para Simeone todo vale para ganar…
Hace casi 20 años, en el Mundial de Francia, Simeone le pegó un tremendo topetazo a Beckham. El inglés, desde el piso, levantó su pierna derecha cuando el Cholo retrocedía. Simeone exageró la caída y el árbitro expulsó a Beckham. Luego, Argentina eliminaría a Inglaterra, The Sun titularía “Diez leones y un niño estúpido” y Simeone era elogiado por su viveza. ¿Dónde estará la frontera entre la picardía y la trampa para Simeone? Con el mejor de los modales, reconoce la falta y acepta el castigo por el episodio del Calderón pero no hay arrepentimiento porque en su ideario la picardía es parte del juego, por lo tanto la utiliza como un arma táctica.
 
Es probable que protagonice situaciones similares. Los debates éticos en el fútbol, a Simeone le interesan menos que cero. Le importa haber logrado su objetivo: parar el contraataque del Málaga. Y ganar. Hay quien lo aplaude. Discutir el cómo es una petulancia intelectual, una pérdida de tiempo. Lo que está mal, está mal pero si se gana, no importa. El riesgo de los pícaros es convertir la viveza en estrategia. Y no distinguir entre arrojar una pelota al campo y ofrecer al rival un bidón envenenado.

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