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Willy lucha por volver a ser

Uno de los más caracterizados hinchas de Santamarina pasa por un momento complicado de salud. La tribuna aurinegra lo extraña y espera un milagro que lo traiga de vuelta

El mal momento que pasa Willy Triviño, uno de los infaltables en la tribuna aurinegra desde hace muchos años, se huzo eco en algunos medios locales. Así lo cuenta la gente de La Opinión de Tandil: La noticia comenzó a circular como reguero de pólvora en las redes sociales.

El “Willy” Triviño se descompensó en cercanías del estadio Gral. San Martín mientras se dirigía a presenciar el partido que el club de sus amores, Ramón Santamarina, disputaría frente al conjunto de Nueva Chicago por la B Nacional. Cerca del tradicional kiosko de la Av. Rivadavia donde históricamente se reúne la hinchada en la previa del partido, algunos lo vieron a Willy caer al piso. Intentó levantarse y seguir su camino, pero volvió a caer.

Algunos vecinos y amigos se acercaron rápidamente a socorrerlo e inmediatamente llamaron a la ambulancia que lo trasladó primero al Hospital Santamarina. Luego sería trasladado a la Clínica Chacabuco y volvería al Hospital Municipal donde permanece internado en terapia intensiva.

El diagnóstico de los médicos que los atendieron es que se trató de un Accidente Cerebro Vascular (ACV). La lesión está ubicada muy profundo en su cerebro y resulta imposible intervenirlo quirúrgicamente. Su estado es muy delicado y, según los profesionales, se trataría de un cuadro de características prácticamente irreversibles.

Rápidamente las redes se cargaron de hinchas aurinegros #FuerzaWilly y mucha gente mostró su acompañamiento sin importar banderías ni colores. Willy es, sin temor a equivocarnos, el hincha más emblemático de la historia del club y posiblemente del futbol tandilense. La pasión por su amado Santamarina nunca entendió de límites para este verdadero ícono popular.

Algunas versiones relatan que, quienes estuvieron cerca suyo cuando lo subieron a la ambulancia el pasado lunes, lo oyeron pedirle al chofer que pusiera la radio para escuchar como seguía el partido. Y no es para menos. Santamarina está en la Segunda División del Futbol Argentino y eso, a los ojos de Willy, es de por sí una hazaña. Como suele cantar la hinchada “en las buenas… y en las malas mucho más”.

Son horas difíciles para este personaje maravilloso de la ciudad. Uno de esos tipos que siente la pasión del futbol más como el personaje de Enrique Santos Discepolo en “El hincha” que como algunos falsos profetas de la pasión que entienden más de trapitos y prebendas que de amor a los colores. Willy es de esos tipos que quedan pocos. Los de la radio en la oreja, los que esperan el resultado minuto a minuto. Lo que no esconden las lágrimas ni esgrimen excusas en la derrotas. Y no porque no las tengan – como cualquier hincha – sino porque el nudo en la garganta lo atraviesa como una lanza.

Ojalá que los galenos se equivoquen, no sería la primera vez. Ojalá que Willy pronto pueda acompañar a su querido aurinegro en las canchas nuevamente. Ojalá podamos seguir construyendo mitos sobre él, como ese que dice que se escapó de su propio casamiento para ir al Francisco Fiego a ver al Gigante de las Sierras. Ojalá, ahora que tenemos un Papa futbolero, las plegarias puedan llegar más rápido para que el barbudo entienda que tipos como Willy son los que enaltecen al futbol y que la redonda, todavía, no merece llorar.

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