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Tandil, fábrica de músicos

(Por Brando Bruni y Mauro Carlucho para El Diario de Tandil). Mil vecinos de nuestra ciudad concurren semanalmente a formarse como músicos en instituciones públicas, el número aumenta considerablemente si sumamos a los que toman clases particulares. Detalles de un fenómeno que no para de crecer.

Se sabe que nuestra ciudad es una usina constante de artistas, solo es necesario ver cualquier agenda de espectáculos para notar la gran cantidad de shows. En lo referido a la música, una gran parte de los que forman la movida pasaron por alguna de las instituciones educativas públicas que tiene la ciudad: la Escuela Municipal de Música Popular o el Conservatorio Isaías Orbe.

Ambas entidades tienen una masa de alumnos más que importante. Por un lado, al “Conser” asisten unas 700 personas entre las cuatro carreras superiores, los tres primeros años de formación básica obligatoria donde está la mayor carga de gente, y la formación de niños desde los 9 años. La Escuela tiene unos 300, que van a aprender guitarra eléctrica, criolla, bajo, batería, percusión, canto, piano, instrumentos andinos y todas las materias teóricas. En ambos casos, queda gente afuera por cuestiones operativas, lo que marca la tendencia de querer aprender, sobretodo de los más chicos.

Cada uno tiene su perfil, mientras que en el Orbe la cuestión tiene que ver más con académico, egresando con título habilitante para ejercer la docencia, en la Escuela se otorga un título municipal, que es el de intérprete de música popular. “Lo único que nosotros aseguramos es que de acá van a salir tocando, ese es el objetivo de la escuela, formar músicos”, aclara Mario Alba, director de la entidad de avenida Del Valle y Alem.

 

En ambos lugares, conocen bien que Tandil está llena de músicos y gente deseosa de aprender. Annele Moroder y Bibiana Álvarez, directora y vice del Conservatorio, comentan que “hay una frase que dice que cuando está el maestro, los alumnos vienen. Talvez tenga un poco que ver con eso, el Conservatorio ya pasó los 30 años, la Escuela hace un montón que está. Está la oferta instalada en la ciudad, eso tiene mucho que ver. El Conservatorio surge de la antigua Escuela Municipal y la más antigua aun Banda Municipal. En su momento, el maestro Orbe tenía la banda y necesitaba formar músicos. Ya había un movimiento musical que necesitaba un soporte en educación”. Y así se fueron expandiendo, recibiendo alumnos de toda la región, llegando hasta Balcarce.

La realidad pos educativa en ambos casos pinta diferente. Moroder dice orgullosa que “todos nuestros egresados están trabajando, incluso antes de terminar. En educación es impresionante. Los que estudian instrumento específicamente, también. Acá o en otras ciudades. O tienen sus grupos, todo el mundo se autogestiona en ese aspecto”, remarcando la necesidad de profes de música en toda la zona. Para salir a tocar, según lo que explica Alba, el asunto es diferente: “Tandil tiene mucha movida cultural, pasa lo mismo con el teatro. Estamos nosotros, el conservatorio, hay escuelas privadas, ahora un ex alumno nuestro (Roberto González) abrió una academia de rock. Creo que a la ciudad le están faltando lugares para tocar, pero no es un problema local, tenemos docentes que vienen de Buenos Aires y allá pasa lo mismo. Tenemos La Cautiva con problemas y a otros lugares le pasa lo mismo, hay denuncias y no están aptos para recitales o presentaciones musicales. En el jazz tenemos solo dos lugares, Calle Melancolía, Antonino y se acabó. En otros lugares no nos reciben. Hay que armarse los espacios, no es fácil. Pedir una sala para armar un toque o un concierto es difícil. Por ejemplo en el jazz hay movidas que ya sabes que no vas a tener un gran público, a no ser que llegue gente de renombre como en el Festival que va muchísima gente, pero después lo traes por tu lado y capaz no va tanta gente”.

Como mencionamos, en los dos establecimientos, queda gente en lista de espera, debido al gran interés. Por el lado del Conservatorio, el problema principal lo tienen con el edificio de calle Alem 311. El lugar está casi en ruinas, remendado por donde se lo mire, y ahora el abogado del dueño les informó que se iniciaron los trámites para el desalojo judicial. La institución depende de la Dirección Artística de la Provincia de Buenos Aires, quien tiene una deuda más que importante en el alquiler y no existe contrato desde el 2010. Cabe destacar que por la casona donde están, la Provincia paga solo $3500 por mes. Desde hace más de un año se está buscando un nuevo lugar, sin éxito. Moroder contó que “ya lo comuniqué a las autoridades provinciales, pero nadie me llamó ni preguntó. Es el único aspecto que tenemos de déficit serio. Se trabaja bien y estamos llenos de alumnos. Si tuviéramos más lugar, tendríamos más, no tenemos más espacio, hay 120 personas en espera”.

“Nosotros buscamos siempre, más allá que no sea nuestra responsabilidad directa, nos interesa colaborar. Además hay que encontrar un lugar apto. Todas las propuestas que nosotros hemos hecho no han podido concretarse. A esta altura nadie quiere alquilarle a la provincia porque se atrasa en los pagos y por los precios. Aunque estuviera la casa, es muy difícil que un particular la alquile, más con este antecedente”, siguen explicando, aunque no se resignan y van dando lo mejor con lo que tienen.

Por el lado de la Escuela, Alba explica que sus necesidades pasan por otro lado: Es muy difícil aspirar a otro lugar. Tampoco tiene sentido hacer una escuela preparada para absorber a mil alumnos si después a mitad de año dejan muchos. Nosotros hoy planteamos demandas en otras cuestiones, por ejemplo hoy mucha gente quiere estudiar acordeón a piano y no tenemos profesores, es algo que se fue con Lily Baretta y eso no se consigue. Tenemos el instrumento y no el profesor, y son muchos los que vienen a preguntar. Tampoco nos da el espacio para sumar más instrumentos porque estamos trabajando al límite, como te decía antes”.

Más allá de las adversidades, tanto la Escuela como el Conservatorio siguen aportando desde su lugar al crecimiento de la cultura tandilense. El Conservatorio sobretodo desde lo formal, pero acercándose cada vez más a la comunidad en todos los sentidos, incluso muchos pibes de las bandas de rock han pasado o están cursando allí. La Escuela, con su perfil más popular, da las herramientas para que muchos cumplan su sueño de ser músicos.

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