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Miguelete for ever

Por unanimidad, Miguel Lunghi es el candidato a intendente de la UCR.

Un comité colmado de militantes, afiliados y funcionarios proclamaron anoche por unanimidad la candidatura a intendente municipal de Miguel Ángel Lunghi. Tras varios pedidos de los afiliados, el Plenario Abierto dio la palabra al actual jefe comunal, quien devolvió el convite con una gentileza política: “No acepto la candidatura…sino que la acato. Estoy a disposición de todos ustedes y de mi partido”, señaló.

Para darle el formalismo propio del más formal de los partidos, la UCR llevó a cabo en la noche del jueves el Plenario Abierto que prácticamente puso en marcha la campaña electoral con vistas a las PASO (agosto) y las elecciones generales (octubre). Abrió el foro el presidente del comité, Matías Civale, señalando el agradecimiento del partido a estos 11 años de Lunghi al frente del Municipio, pero solicitándole al jefe comunal “un esfuerzo adicional”, esto es aceptar la nueva candidatura para un eventual cuarto mandato.

Así, distintas voces de los asambleístas se sucedieron reclamándole a Lunghi que otra vez se ponga el traje de candidato, colmándolo de elogios políticos y personales, desde afiliados casi anónimos hasta funcionarios como el senador Carlos Fernández –que aludió también a la necesidad de defender la impronta ideológica de la gestión-; el secretario de Economía y Finanzas, Gastón Morando (que caminó al borde del abismo cuando habló de “el fantasma de Lunghi que está hoy con nosotros junto a los fantasmas de otros intendentes radicales de otros tiempos”), giro literario que el funcionario dejó rápidamente atrás para expresar la perentoria necesidad de que el intendente vuelva a ser candidato; la concejal Mercedes Fuentes, quien pidió lo mismo en nombre del bloque radical, y algunas otras voces que, media hora después, dieron el pie para que Civale proclamara “por unanimidad” la candidatura de Miguel Lunghi a la intendencia de Tandil para el período 2015-2019.

De sport y aun tostado por el efecto de sus vacaciones, Lunghi subió al estrado y compartió el panel con Civale y su hijo Miguel, en una suerte de cruce multi generacional que describía la atmósfera del lunghismo a través de más de una década de gobierno.

El jefe comunal habló 35 minutos, lapso en que enumeró un sinfín de obras llevadas a cabo por su gobierno, puso el foco “progresista de esta gestión que le dedica el 35% de su presupuesto a la salud pública igualitaria, donde los pacientes son atendidos todos del mismo modo, tengan o no tengan obra social, tengan o no tenga ART, tengan o no tengan seguro…”, señaló el intendente. Las obras en salud se llevaron buena parte de su alocución, pero también abundó en la obra pública, la cultura, el turismo, la promoción y el desarrollo, y una impresionante batería de proyectos hacia el futuro. Sin embargo, quizá lo mejor de su discurso estuvo en la densidad ideológica que le dio a las obras, puesto que fue claramente enfático en su idea de la autonomía municipal cuando dijo “todas estas obras que hemos hecho, como el Ramal H, por ejemplo, son obras realizadas con el dinero de ustedes, de los tandilenses. Yo agradezco los buenos oficios del gobernador, pero que quede bien claro que todas las obras que nosotros hemos podido realizar salieron del bolsillo de los tandilenses”. Desde hace tiempo Lunghi reclama un país con federalismo profundo, habida cuenta de la masa sustancial de dinero que produce Tandil y que se va para las arcas de la provincia y el Estado Nacional.

Dos aspectos políticos sustanciales abrevaron también en el discurso del intendente. Uno, la necesidad de que “el gobierno conserve todos sus concejales. Necesitamos tener la mayoría porque ya sabemos lo que penamos en 2003 cuando no la teníamos”, pidió. Y como consecuencia de esto rondó una segunda idea fuerza de Miguel Lunghi a la hora de bajar línea a la militancia y los cuadros políticos. Fue el momento más sensible del discurso, porque el pediatra aludió a un capital intangible –que en política sería la antítesis de la caja-: se refirió a la voluntad. “Hay una energía que es mucho más poderosa que la energía eléctrica, la energía nuclear y hasta la bomba atómica: es la energía de la voluntad. Yo les pido a ustedes que pongan hasta el último aliento de la voluntad para ir puerta por puerta, casa por casa, contando nuestras ideas, nuestros proyectos, que nos permitan ganar la elección, que vamos a ganar, y conservar esa mayoría que hará posible las obras para nuestro Tandil soñado”, clamó. Ese concepto resulta central para el Lunghi candidato, habida cuenta de la conocida energía que ha mostrado el intendente en todas sus campañas. La voluntad para él se expresa en gastar las suelas de los zapatos caminando desde mañana y hasta octubre cada barrio de la ciudad, hablar mano a mano con los vecinos, morder cada uno de los votos como si fuera el último, y es uno de los secretos de por qué se ha convertido en el candidato invencible y ahora va en busca de un hecho que sería inédito e histórico: ganar la cuarta elección a intendente al hilo. Contra los consejos (muy escasos) de algunos afectos que le sugirieron retirarse del espectáculo con la sala llena a disfrutar la obra realizada, en contraposición con la mayoría del elenco que, como anoche, le pidió que su gestión alcance el matiz de la eternidad.

La realidad es que  a la hora de la decisión (que Lunghi condicionó a que Juan Pablo Frolik sea el primer candidato a concejal de la lista, cuestión formalmente ya aceptada), lo que imperó en el intendente es la pasión por su trabajo, los compromisos que crea el poder con un equipo de gobierno que hace 11 años le responde “con extraordinaria lealtad”, como supo decir, y la convicción de que aún tiene la voluntad intacta para afrontar el desafío. Habló sin papeles, en un discurso que deslizó sus propias erratas (Ver “Un lapsus, un anuncio y un pifie”), pero seguramente tuvo una mención estudiada de antemano para decirle que sí a los radicales con una gentileza política que expresa lealtad partidaria y obediencia a sus correligionarios: “Quiero decirles que yo no acepto la candidatura, sino que la acato… porque estoy a disposición de todos ustedes”, piropeó. Es fácilmente perceptible que en casi doce años de gestión Lunghi aprendió el arte de la diplomacia fabricando un gesto político sutil, ciertamente inesperado. Después de sus palabras y los aplausos tronó la marcha radical y llegaron las empanadas.

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