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Tenés que conocer Casa Tomada

Un lugar agradablemente cultural.

Son originales. Allí te sorprenden, por ejemplo, con proyecciones de películas en la pared del bonito patio. Un miércoles por la noche. Peli y pizza al aire libre. O bien con la personificación de cuentos narrados. ¿La tenías?

En la entrada, libros especiales. De los que no encontrás en una librería comercial. Un salón tipo “café” (donde cuatro chicas treintañeras se ponen al día). Un living más íntimo (en el cual una familia toma el té y los pequeños tienen su propia mesa aparte). La cocina abierta (donde dos empresarios ultiman detalles de un gran proyecto que dentro de poco saldrá a la luz a unas cuadras allí nomás). Y el patio, claro. Un patio hermoso con diversas mesas y cuadros en exhibición de un formidable fotógrafo. Uno de los varios, ya que en esas paredes lucirán asiduamente postales de distintos artistas de la cámara. Y, mientras tanto, un padre le gana a su hijo al ajedrez en el mismo patio. Heterogéneo, por cierto, el ambiente humano. Es que la “Casa Tomada” no descansa. Está en permanente movimiento. Y el boca en boca tan tandilero le da cada día más trajín. Abren de miércoles a domingo (hasta el momento). Dice ser un café literario pero porque tenían que abreviarlo. Sobrevuela Córtazar por allí, pero también el genio de Marcos G. González. El actual contratapista de El Eco de Tandil vivía en esa casa y les dejó esa musa inspiradora de textos e ideas. Por eso les va bien. Y les irá mejor a “Patota” Momeño, Lucas Vesciunas y compañía. Tienen tantos pensamientos ilustrativos que vale la pena darse una vuelta. Tenés que conocer “Casa Tomada”.

Sobre la calle Fuerte Independencia, de las más pintorescas de Tandil, al 22.

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Tenés que conocer Casa Tomada

Un lugar agradablemente cultural.

Son originales. Allí te sorprenden, por ejemplo, con proyecciones de películas en la pared del bonito patio. Un miércoles por la noche. Peli y pizza al aire libre. O bien con la personificación de cuentos narrados. ¿La tenías?

En la entrada, libros especiales. De los que no encontrás en una librería comercial. Un salón tipo “café” (donde cuatro chicas treintañeras se ponen al día). Un living más íntimo (en el cual una familia toma el té y los pequeños tienen su propia mesa aparte). La cocina abierta (donde dos empresarios ultiman detalles de un gran proyecto que dentro de poco saldrá a la luz a unas cuadras allí nomás). Y el patio, claro. Un patio hermoso con diversas mesas y cuadros en exhibición de un formidable fotógrafo. Uno de los varios, ya que en esas paredes lucirán asiduamente postales de distintos artistas de la cámara. Y, mientras tanto, un padre le gana a su hijo al ajedrez en el mismo patio. Heterogéneo, por cierto, el ambiente humano. Es que la “Casa Tomada” no descansa. Está en permanente movimiento. Y el boca en boca tan tandilero le da cada día más trajín. Abren de miércoles a domingo (hasta el momento). Dice ser un café literario pero porque tenían que abreviarlo. Sobrevuela Córtazar por allí, pero también el genio de Marcos G. González. El actual contratapista de El Eco de Tandil vivía en esa casa y les dejó esa musa inspiradora de textos e ideas. Por eso les va bien. Y les irá mejor a “Patota” Momeño, Lucas Vesciunas y compañía. Tienen tantos pensamientos ilustrativos que vale la pena darse una vuelta. Tenés que conocer “Casa Tomada”.

Sobre la calle Fuerte Independencia, de las más pintorescas de Tandil, al 22.

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