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El final: «O renunciás o te renuncio», la expresión con que Lunghi fulminó a Maggiori

Esta mañana Oscar Maggiori se despidió de los empleados de la Usina. Tal como adelantó este portal de noticias, el jefe comunal soltó la mano del polémico funcionario apenas tomó conocimiento de la radicación ilegal de su automóvil importado que Maggiori realizó en un paraíso fiscal correntino. Trascendieron áridos detalles de un episodio que impactó fuertemente en el ánimo de Miguel Lunghi.

Apenas un par de horas después de que ElDiariodeTandil revelara la maniobra del presidente de la Usina Popular y Municipal, el hombre que lo sostuvo durante años y contra viento y marea, tomó la decisión de cesantearlo del cargo ofreciéndole una opción moderadamente elegante –la renuncia- o la cirugía mayor: el despido. Políticamente, ambas cuestiones, teniendo en cuenta el escándalo del caso, representan lo mismo para el Ing. Oscar Maggiori: su salida de la función pública por el sótano de la gestión, en medio del incordio de la primera línea del gabinete del pediatra ante la magnitud del culebrón en evidencia, pues la mayoría de los secretarios siempre había respaldado al funcionario.
 
En las primeras horas del viernes, Miguel Lunghi recibió en su despacho a Maggiori, con quien lo une una larga amistad de años y aventuras políticas, y cuando vio que el funcionario no negaba el hecho denunciado, lo lapidó con una frase fulminante:
 
-O renunciás o te renuncio –le dijo.
 
Fuentes cercanas al jefe comunal atesoran el filoso silencio que cortaba el aire del despacho, un vacío de gestos y de palabras que de golpe se trastocó cuando el aún presidente de la Usina pretendió restarle trascendencia al episodio postulando una idea temeraria.
 
-Miguel, en pocos días viene mi hijo, hacemos la radicación del auto en Tandil y no hay más problemas. No pasa nada –minimizó Maggiori.
 
El intendente prefirió no escucharlo. Desde ese momento de la mañana del viernes hasta el atardecer del sábado, en que se lo vio con el semblante muy desmejorado durante el evento que tuvo lugar en el veredón del Palacio Municipal en homenaje a la India, quienes conocen a Lunghi saben que la procesión del disgusto le pasa por dentro pero se expresa afuera: prácticamente pareció arrastrar sus piernas sobre el escenario que se instaló frente al Palacio para recibir al embajador de la India. Sus clásicas ojeras parecían dos cráteres que le ensombrecían el rostro, y se advertía a simple vista que la tensión de la pesadumbre no sólo tenía que ver con el nuevo escándalo a que lo había expuesto Maggiori, sino con procurar asimilar el golpe de una defraudación en lo personal.  Como se sospechaba desde un principio, Miguel Lunghi ignoraba por completo la maniobra que llevó a cabo el funcionario en el año 2008, radicando su Honda Civic en San Cosme, localidad correntina célebre por ser un paraíso fiscal automotor. Entre las primeras líneas del gabinete cunde todavía una suerte de perplejidad general: cómo alguien que es funcionario público puede exponerse a un bochorno personal y a esmerilar la propia gestión que representa para ahorrarse unos pocos miles de pesos anuales en la patente de su auto.
 
Este lunes a primera hora, el renunciado presidente de la Sociedad Mixta entró por última vez al edificio que soñaron Juan Nigro y tantos otros pioneros de la empresa más emblemática de Tandil, y procedió a despedirse, uno por uno, de los empleados. Un gesto póstumo cercano a la caricatura. Como no podía ser de otra manera, una despedida a lo Maggiori.

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