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Rajaron a Bianchi

Los dirigentes, encabezados por Angelici, decidieron echarlo por «unanimidad»; el DT había dicho que tenía fuerzas para revertir su peor campaña en el club; Arruabarrena, elegido para la sucesión.

Echaron a Carlos Bianchi de Boca. La frase suena cruel, dura, lejos de cualquier escenario imaginable en enero de 2013, cuando entre Daniel Angelici y el técnico sellaron el acuerdo para el tercer virreinato del técnico más ganador en la Ribera. La reunión de ayer a la mañana entre el presidente y Bianchi en Palermo, en la casa del dirigente, había servido para palpar sensaciones y extender el plazo de una decisión casi irreversible hasta pasado mañana, en la Bombonera, en función de la imagen y el resultado del partido con Vélez.
 
Pero todo se esfumó horas más tarde. Angelici le manifestó al DT, una vez más, la preocupación de toda la comisión directiva por las tres derrotas en cuatro fechas y la floja performance de un plantel por el que habían invertido mucho dinero, nuevamente. Bianchi respondió que confiaba en revertir la situación y pidió por lo menos 90 minutos más. Pero la situación sufrió un giro sorpresivo: antes de que el Virrey comandara ayer la práctica vespertina en el predio de Casa Amarilla, le notificaron que había sido despedido.
 
¿Qué sucedió? Angelici escuchó al resto de los dirigentes, algunos de los cuales le dijeron que estaban dispuestos a dejar el club si continuaba Bianchi, y confirmó por la tarde la noticia: la comisión directiva le había puesto punto final a la tercera etapa del Virrey en el club.
 
"Bianchi quería seguir. Pidió que si no obtenía un buen resultado el domingo, se iba. Pero por unanimidad la comisión directiva resolvió rescindir el contrato. Fue la decisión más dolorosa que me tocó tomar como presidente de Boca, pero el club está por encima de todos. Él estaba con fuerzas, pero yo le dije que para mí el ciclo estaba cumplido. No podíamos esperar otro plebiscito en la Bombonera. Era mejor que todo terminara hoy (por ayer)", dijo un serio Angelici. Cuando le preguntaron qué había cambiado de la mañana a la tarde, respondió: "Cambió que así como escuché a Carlos por la mañana, también lo hice con el resto de la comisión directiva".
 
Los dirigentes se enojaron con Angelici cuando se enteraron de la conversación con Bianchi, que tenía contrato hasta diciembre de 2015. No querían que el ciclo continúe. Hacía tiempo que no estaban conformes con el rendimiento futbolístico, la cantidad de lesiones, su relación protectora hacia Juan Román Riquelme, el otro ídolo, que se marchó a Argentinos; que no había podido unir al vestuario… Encima, cuestionaron que la inversión en refuerzos nunca se tradujo en identidad. Todo, sumado a la falta de obtención de un título, en contraste con sus dos etapas anteriores.
 
La práctica de hoy será dirigida por Sergio Saturno y Hugo Ibarra, y en las próximas horas habrá una reunión con Rodolfo Arruabarrena. El Vasco es el elegido para la sucesión. "Ojalá el hincha entienda la decisión que tomamos. Prefiero que la gente me insulte a mí antes que a los jugadores o el cuerpo técnico. No habrá interinato. Mañana (por hoy) vamos a empezar a trabajar para la elección del próximo entrenador", agregó Angelici.
 
A Bianchi le sorprendió la decisión, más luego de la charla con Angelici. "No se preocupen, hay cosas más importantes en la vida", les dijo el DT a un grupo de hinchas cuando se fue del predio de Casa Amarilla. Y les agradeció el cariño de siempre. Luego de la derrota sufrida ante Estudiantes, el Virrey había dicho: "Me siento como después de una derrota. Estoy pensando en entrenar pensando en el partido del domingo. ¿Si pienso renunciar? Yo sé muy bien lo que tendré que hacer en su momento… Del 81 al 98, Boca salió una sola vez campeón. Van cuatro fechas y yo pienso que hay que jugar mejor".
 
Resta que las partes lleguen a un acuerdo económico por la rescisión del contrato. Los dirigentes tenían la potestad de interrumpir el vínculo en junio pasado; Bianchi tenía la misma posibilidad en diciembre. "Yo a Boca no lo perjudicaría. Si me doy cuenta de que no tengo una solución y que no puedo revertir la situación…", había comentado el entrenador a su círculo íntimo en febrero, cuando también había tenido un arranque flojo y, si no superaba a Estudiantes, estaba dispuesto a irse. Pero Boca ganó 1-0 con gol de Gigliotti y tomó impulso. Esta vez, el límite del Virrey era Vélez, dentro de tres días. Pero su deseo no coincidió con los tiempos de los dirigentes. Y lo echaron

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