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C quedan

LOS ALFAREROS 3 – 2 LOS MISMOS DE SIEMPRE. Por Nicolás «Poeta» Marino. Guido Baiunco (foto) no estuvo atado de manos, la rompió toda atajando 2 penales y fue la gran figura del cotejo.

A un mes de aquel partido de ida disputado en Nahuel en el que Los Alfareros se habían impuesto por 3 a 2 sobre Los Mismos de Siempre, ambos equipos volvieron a verse las caras en Talleres para disputar la vuelta, suspendida en su momento por la lesión sufrida por Mariano Paz, a quien le deseamos un pronto regreso a las canchas. En juego estaba una plaza en la categoría “C”, plaza que pertenecía a Los Alfareros, quienes por esa razón contaban con ventaja deportiva. Conscientes de que debían imponerse por dos goles para lograr el tan ansiado ascenso, Los Mismos de Siempre se plantaron en campo rival, con gran presencia de Jonathan García en el mediocampo, y asumieron el riesgo que significaba dejar espacios atrás contra jugadores de la jerarquía de Juan “Burro” Ortega, Alan Gómez y Rodrigo Crisanto. Fue Crisanto, justamente, el encargado de inquietar por primera vez a Alejandro Coronel. El arquero de Los Mismos contuvo su remate mostrando seguridad. Unos minutos más tarde, Jonathan García interceptó un pase Alfarero en el centro del campo y sacó un disparo violento que se perdería junto al palo izquierdo del arco defendido por el gran Guido Baiunco. En la conclusión de un contragolpe veloz, Rubén Ponce quedó mano a mano frente a Coronel y, en lugar de tocar al centro para la llegada franca de Crisanto, definió de manera fallida. Fue la última para Los Alfareros en un comienzo caracterizado por el intercambio de golpes. Afianzados en defensa con pocos efectivos, Los Mismos de Siempre acorralaron a su adversario atacando con mucha gente. Un remate frontal de Fernando Puggioni se fue rozando el ángulo izquierdo de Baiunco. Martín Quero protagonizaría las tres ofensivas subsiguientes moviéndose por todo el frente de ataque: por izquierda, al rematar desde lejos sin demasiada puntería; por derecha, al desbordar y enviar un centro raso que Maximiliano Leiva no llegaría a puntear, y por el centro, al definir por encima del travesaño tras recibir un pase de Hugo Lescano. Un tímido remate del “Burro” Ortega no fue lo suficientemente peligroso como para inquietar a Coronel, pero sirvió para sacar a Los Alfareros del asedio al que había sido sometido. En la siguiente, Alan Gómez acomodó la pelota haciéndole un sombrero a su marcador y, empalmándola de volea, la colgó en un ángulo para poner las cosas 1 a 0. El resultado no era justo y así lo sentía Lescano, quien intentó sorprender en la reanudación del juego pateando desde mitad de cancha. Baiunco, en dos tiempos, contuvo el remate y mantuvo la ventaja para Los Alfareros, que podrían haber ampliado la ventaja si Crisanto, muy efectivo en la gambeta y en la distribución de juego, hubiese tomado mejores decisiones en la resolución de las jugadas. Tras el gol, el trámite del encuentro había cambiado de mando. Los Mismos, algo nerviosos, se cargaban de faltas, y Los Alfareros gozaban de buenas chances para convertir el segundo. El “Burro” Ortega, muy activo, controló y remató desde tres cuartos de cancha. La pelota se perdió cerca del palo izquierdo de Coronel. En el momento menos esperado, Lescano aprovechó un tiro libre frontal para marcar el empate clavando la pelota bien abajo, junto al palo derecho del 1 Alfarero. Cerca de la culminación de la primera etapa, Maximiliano Leiva fue derribado dentro del área y el árbitro señaló penal. Alejandro Coronel atravesó el campo dispuesto a protagonizar un duelo de arqueros, acomodó la pelota y remató fuerte y medido, a la izquierda de Baiunco, que había escogido el otro costado. El palo le dijo que no y regresó corriendo a defender su arco maldiciendo su suerte e insultando al aire.

En el inicio del complemento Los Alfareros cerraron sus líneas para avanzar en bloque. Un córner desde la derecha cayó en los pies de Ortega. Su disparo obligaría a Coronel a despejar nuevamente hacia el córner. En un tiro de esquina, pero del otro lado de la cancha, Los Mismos de Siempre encontrarían la ventaja gracias a un cabezazo certero de Puggioni. Empatados en el global, necesitaban un gol más para lograr el ascenso. Sin embargo, tras algunos intentos infructuosos, Crisanto pondría fin a la ilusión de los de Siempre culminando una doble pared entre él y Ortega con un remate violento y lejano que pegaría en el palo antes de convertirse en el 2 a 2. Guido Baiunco terminó de matar las esperanzas al tapar de manera increíble un penal ejecutado por Maximiliano Leiva. El 1 Alfarero se arrojó hacia su derecha y estiró su mano para desviar un remate inatajable para la gran mayoría de los mortales. Alan Gómez, de estupenda actuación, fue el encargado de dar la estocada final cuando, tras escurrirse entre dos rivales, le dio de punta para el 3 a 2. Una mano en el área Alfarera fue interpretada por el árbitro como una acción intencional. El penal, ejecutado por Julio Leiva, sólo serviría para engrandecer la figura de Baiunco, que se quedó en el medio y contuvo sin demasiado esfuerzo. Por un global de 6 a 4, Los Alfareros mantuvieron su lugar en la “C”.

La figura: Guido Baiunco (Los Alfareros). Soberbia actuación del 1, que contuvo dos penales. El primero de ellos, una atajada increíble.

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