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Radetich y una corrida para la historia de Los 50

Un jugador de Sporting, con la bronca todavía fresca por una derrota inesperada, se descargó preguntándose con ironía: “¿Ganaron el campeonato que festejan tanto?”

Un jugador de Sporting, con la bronca todavía fresca por una derrota inesperada, se descargó preguntándose con ironía: “¿Ganaron el campeonato que festejan tanto?”. Su frustración seguramente no le permitía entender en ese momento la magnitud de la alegría de jugadores y simpatizantes de Los 50, que se abrazaban en el centro de la cancha después de un triunfo histórico sobre los maristas, amos y señores del rugby marplatense y de la región en los últimos cinco años.

El 23-20 final, que le sirvió al equipo de la Rural para posicionarse como uno de los candidatos a ingresar en las semifinales, tuvo emociones del principio al fin, pero ninguna como esos segundos electrizantes en los que se definió gran parte del resultado. El “héroe” de la tarde, más allá del esfuerzo de todos, fue Matías Radetich, un wing habilidoso y veloz que ya entró en la historia del club. Pasarán los años, y se lo recordará como el protagonista de esa corrida de toda la cancha para apoyar debajo de los palos rivales y encaminar la primera victoria de la historia sobre Sporting. “Todavía no caigo del todo, creo que logramos algo muy importante para nuestro club.

A nivel personal fue algo único porque nunca le habíamos ganado a Sporting en primera y a nivel grupal lo considero una recompensa para el grupo de jugadores y todo el cuerpo técnico que hace un esfuerzo enorme”, explicó Radetich.

El wing contó de esta manera esa jugada en la que combinó velocidad y “viveza” para convertir un muy probable try de Sporting en una conquista propia: “Muchos me preguntaron qué pensé en ese momento. Yo salí de punta a tomar el lado interno del jugador de Sporting que iba a recibir, porque en ese instante consideré que si tomaba la pelota me hacían el 2-1. Me salió bien y de repente me encontré con la pelota en las manos. Cómo les decía después a mis compañeros, era plata o mier…".

Matías, como sus compañeros, sabe que más allá de esta alegría que se regalaron el sábado, lo más difícil, si pretenden alcanzar el objetivo de llegar por primera vez a las semifinales, está por venir: “Tenemos una batalla durísima contra Comercial el sábado, en Sierra de los Padres, y luego la última fecha acá, con San Ignacio. Hoy por hoy dependemos de nosotros y de nuestros resultados, pero sabemos que se puede. Lo que pasó el sábado es una prueba”.

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