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¿Cómo les gusta la noche?

Por Simón Ventos

En el partido de Tandil viven 123.520 personas, según el último censo realizado en 2010. Del total de esas personas, una buena cantidad son jóvenes. El número aumenta durante el ciclo lectivo, gracias a los pibes que llegan de ciudades vecinas para sumarse a las aulas de la UNICEN. Tandil no es una ciudad de viejos, tampoco es solo un destino turístico: El pueblo tiene sangre veinteañera.

Esa sangre llena de hormonas, sueños y cumbias vive, buena parte de la semana, de noche.  En Tandil la necesidad de un espacio para los jóvenes es materia pendiente hace varios años. Lejos quedaron los bailes organizados por colegios, instituciones o municipalidad. Los pibes no los consumen.  En el pueblo solo quedan seis boliches que, noche a noche, pierden con las fiestas “privadas”.  Varios jóvenes emprendedores nocturnos intentan encontrarle la solución al dilema.

 
Una fiesta privada no es más que un evento realizado por un particular. En el mejor de los casos un pibe o una piba presta su casa para que mucha gente se reúna y vea llegar al sol. En otras oportunidades una o un grupo de personas alquila un salón, quinta o galpón e invita a la mayor cantidad de gente posible.  El alcohol tiene dos formas de llegada: por iniciativa personal o una compra “grupal”.  Lamusicalización se transformó en algo mucho más fácil de solucionar desde la llegada de los celulares que reproducen música.  En fin, una fiesta es una fiesta: Una, dos o tres personas organizan la noche y los invitados pagan una entrada sexista para solventar los gastos en canillas libres y diversión. Como siempre.

 
Los eventos privados empezaron a tomar fuerza, a partir de fechas claves: Navidad, año nuevo y Semana Santa. La gente disfrutó tanto de pagar 40, 50 o 100 pesos y olvidarse de todo que, la organización de fiestas, pasó a ser un obligado de cada fin de semana.  Es más, ir al boliche, suele ser la última opción.

 
Mauro Guerricaecheverría  es un joven tandilense con bastante experiencia en materia noche. Guerri  trabajo en Macaco mucho tiempo y es fulminante con los bolicheros: “Los boliches se acuerdan de hacer algo nuevo cuando se dan cuenta que están perdiendo gente”.  No solo la falta de innovación es causante de la pérdida de clientes nocturnos, las leyes también lo son: “La ley 14.050 obliga a cerrar las puertas a las 4 am y dejar de vender alcohol media hora después. Los jóvenes prefieren estirar la previa, los más grande comen, toman algo y terminan su noche”.  El enemigo número uno de los boliches, son los famosos deliverys de alcohol  que “venden fernet, birra o lo que sea a cualquier hora y al mismo precio que los boliches”. El panorama bolichero tandilense no parece muy alentador.

 
La única ventaja que tienen los boliches sobre las fiestas privadas, es la ilegalidad de estas últimas. Generalmente, a no ser que sean eventos de una gran magnitud,  los eventos no cuentan con: Permiso de inspección (se obtiene presentando el seguro del lugar y el recibo de la ambulancia contratada), SADAIC y personal de seguridad.  Tener todo esto pero contar con la presencia de un  menor,  genera que la fiesta sea clausurada. 

 
Otro emprendedor nocturno es Lautaro Soto. El cantante y guitarrista de “Días de Furia”’, arrancó hace unos meses con “La fiesta de Arriba”. Bajó el lema “el fuego esta acá, acércate a ver si quema”, Lauta junto a  Ku Lee y Chapu Juan ofrecen una variedad tremenda de ritmos bailables, cumbia, rock, disco, reggae, ska, cumbia electrónica y hip hop. Otras de las movidas organizadas por ellos, son las denominadas “Maser”, donde siempre toca algún músico en vivo y exponen artistas visuales, además de la música ofrecida por diferentes DJ’s.

 
“La oferta nocturna de Tandil, en general es vacía. Es siempre igual, tiende al amontonamiento de gente consumiendo música de moda, pagando entradas caras (por lo general) y barras con precios altísimos”,  comenta Lautaro. Partiendo desde lo económico, los eventos organizados por estos hombres, son accesibles: La entrada solo cuesta diez pesos y los precios en barras no superan los treinta. Sumado a la oferta cultural diversa,  “La fiesta salvaje” y “Maser”, son un gran combo para la noche tandilense. Al igual que el escritor, Lautaro cree que en el pueblo,  “la gente se conforma con muy poco o va a determinado lugar porque asiste determinada gente, no creo que vaya porque realmente disfrute lo que ahí le ofrecen”.

 
Por último, Agustín Vergara coincide con los demás emprendedores en “la generalidad que los boliches brindan”, la falta de especialización es una recurrente crítica a la noche tandilense. “La gente de nuestra edad, de nuestro palo, de nuestra onda por llamarlo de alguna manera, no tiene un lugar donde se sienta "A tono", ya sea con la gente que lo habita, con la música y con el propósito del boliche”, agrega “el vasco”. 

Gracias al Dios de la noche y todos sus secuaces, Agustín y amigos no se piensan quedar de brazos cruzados. El 16 de Marzo arrancan con un ciclo de fiestas y eventos en la Terraza de Museo. “La idea es tratar de revertir los sábados tandilenses. De captar toda esa gente que está flotando en Tandil, que no tiene donde salir, y brindarle una noche distinta a todas las demás”.

 
La joda está muy difícil: los boliches no divierten,  las fiestas entre amigos corren el riego de ser suspendidas y las movidas alternativas no son “marketineras”.  Desde los boliches se puede ver una falta de compromiso con su público. Las fiestas privadas no son fáciles de realizar ni de hacerla vivir toda la noche. Por suerte varios jóvenes intentan darle una bocanada de aire fresco a la noche serrana.

 
La pregunta es: ¿Cómo les gusta la noche?

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