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Ahora sí, todo lo que dijo Mariano Gonzalo

Preso en Brasil, desde diciembre de 2010 tras fugarse con su hija, insistió ayer que la menor fue abusada, pero confía que “se hará justicia”.

 El padre de la menor ratificó las denuncias contra la madre de la nena, Josefina Málaga, y su pareja, en momentos en que la Justicia determinó la prisión preventiva de Mariano Rimini Carol e intenta dar con el paradero de Franco Bindi, los abogados que lo ayudaron a perpetrar de forma ilegal la salida del país.

En una extensa entrevista otorgada al programa “Cambalache recargado”, en la mañana de la 102.5 FM El Muro, Gonzalo recordó que “la que empezó a ver algunas actitudes extrañas de mi hija fue mi hermana. Ella la llevó a una profesional, a Daniela (Lezcano), que me dijo que estaba siendo abusada”.
“A partir de ahí, hice lo que cualquier persona hubiera hecho, la denuncia. Y después, todo lo que aconteció. La Justicia, en lugar de proteger a mi hija, jugaba en contra, se la quería dar a los abusadores”, le dijo a Walter Martín, el conductor del programa radial. 
El detenido fundamentó su fuga con la menor porque los responsables de la causa “no respetaban lo que mi hija decía”. 
“Yo tengo el derecho, el deber y el amor para protegerla, alguien lo tenía que hacer. Vine aquí a Brasil para que la escuchen. Había intentado por todos los medios que lo hagan. No huí, no vine a vivir. En Tandil, en Azul, nadie la escuchó, nadie quiso escucharla. Ocultan todo. ¿Qué voy a hacer? Creo que cualquier padre habría hecho lo mismo”, justificó.
 
“Saben que mi hija fue abusada”
 
Gonzalo reparó nuevamente en el accionar de la Justicia: “Yo no creo que sean ni siquiera capaces. Ellos saben realmente que mi hija fue abusada, son conscientes de eso. En un primer momento quisieron taparlo, no sé si por la familia (Málaga) o por lo que habrá acontecido. Y se les fue de las manos”.
Indicó que el caso “después se fue haciendo más grande” y señaló que “yo me he enterado algunas cosas del tema político”, pero no quiso profundizar al respecto.
“No sé hasta dónde llega la vinculación política, pero es claro que algo le pasó a mi hija. Tenés una cámara gesell que lo está denunciando. Ellos no quieren aceptarla porque está hecha en el extranjero. Pero tienen que hacer algo y no lo hacen. Acá hubo un abuso, que yo como padre denuncié. Que lo están tapando, no hay ninguna duda, lo vio todo el mundo”, sostuvo.
Añadió que el proceso judicial en Brasil fue cerrado, porque “desde el momento en que Sofía volvió para la Argentina ya no tiene más sentido, eso me explicaron los abogados”.
Lamentó que “ya hace dos años que estoy preso acá, sin poder ver a mi hija, y no sé cuánto tiempo más voy a estar tampoco”.
“Me encuentro detenido por un pedido de Argentina. Estoy esperando que el Supremo Tribunal General autorice o no la extradición. Aquí no me están juzgando por nada. El delito que me quieren implicar aquí no existe, no existe secuestrar a tu hija”, aclaró. 
Nuevamente cargando contra los funcionarios judiciales, manifestó que “a mí lo que me pone mal es que los fiscales y los jueces también son seres humanos. No puedo creer que hagan esto, cuando es algo tan claro que mi hija fue abusada y tiene que estar siendo protegida, no las personas que abusaron de ella”.
 
La cámara gesell
 
“La gente no sabe cómo son las cosas. Yo he ido por todos lados, más de una vez. He llevado pruebas, peritajes de otros profesionales. Y ellos no hacen nada, ellos tapan todo”, enfatizó, sobre sus acciones en pos de probar sus dichos.
Uno de los mecanismos que emprendió fue la realización de una cámara gesell, en Brasil: “Fue hecha en una cámara oficial, en Porto Alegre. Yo me presenté y quería que escucharan a mi hija por una causa de abuso. Había psicólogos, abogados y fiscales, todo en regla, como corresponde. Hay hasta un número de proceso. No hay nada pago, nada particular”, aseguró, para darle veracidad a sus dichos.
Recordó cuando, aún en Argentina, tomó conocimiento de los presuntos abusos sobre Sofía. “A mí me avisaron un viernes a la noche. El lunes hicimos la denuncia y ahí se enteró la madre. Lo que me llamó la atención en la fiscalía es que el señor (Luis) Piotti llamó a la señora que cuidaba a mi hija. Ella no vio nada y entonces dijeron que no había abuso. Eso es preocupante”, criticó, una vez más contra la Justicia.
Consideró que “nadie puede archivar una causa de abuso porque la señora que cuida a mi hija no vio nada, es una locura que no tiene ni pies ni cabeza”.
Y enfatizó, para mostrar las irregularidades que a su criterio tuvo la tarea judicial, que “una profesional me dijo ‘tu hija no está inducida, tu hija no fabula, nosotros vamos a pedir una cámara gesell’, pero a la semana siguiente ya decían que no había pasado nada”.
Reiteró que tras el estallido del caso “la madre se llevó a mi hija y la amenazaron con su pareja, Ariel, toda una tarde. De eso también está la denuncia y tampoco hicieron nada”.
 
Abuso durante las visitas
 
Gonzalo recalcó otro dato que lo lleva a asegurar que efectivamente Sofía fue víctima de abusos. Una vez que la disputa ya estaba en la Justicia, tras las primeras denuncias, la menor “vino una tarde desesperada y dijo que la madre le había hecho cosas a ella, que había sido abusada otra vez”. 
“Volví a hacer la denuncia y no hicieron nada, determinaron que se les diera la guarda a los tíos y aquí no pasaba nada”, cuestionó.
En su afán de que profesionales ratifiquen sus dichos, el padre de la menor contó que tomó contacto con “otra perito, de Buenos Aires, la señora Cristina Nunes, que estuvo con mi hija y me dijo ‘no cabe ninguna duda de que tu hija fue abusada, tanto por la madre como por la pareja de la madre’”.
“También presenté eso, pero no pasó nada, por eso tuve que irme”, dijo.
Al referirse a la situación actual de la nena, indicó que “van a seguir abusando, ella se va a seguir sintiendo amenazada”.
“Cuando se enteró la abuela materna, las primeras palabras que me dijo fueron ‘vos querés robarle mi nieta a Josefina’. No le importó si era verdad lo que yo estaba diciendo”, recordó. 
 
 
“Sofía crece con la mentira”
 
Gonzalo, en su rol de padre, lamentó que “mi hija va a seguir creciendo así, pobre mi hija. Ella sabe que yo estoy preso. ¿Qué le van a decir el día de mañana? ¿Que alucinaba? ¿Que es loca? ¿Que nunca pasó nada? ¿Qué explicación le van a dar? No sé hasta dónde quieren llegar. ¿Van a dejar que siga sufriendo, como hay tantos casos? ¿Van a dejar que siga siendo abusada? No le encuentro explicación, no tiene nada de sentido común, de lógica”. 
Adujo sentirse “preocupado y frustrado, porque uno intentó hacer las cosas de la mejor manera posible, como se deberían hacer, y lo único que obtuvo es más sufrimiento, porque sigue estando con la gente que la abusa y a mí no me ve desde hace dos años”.
“No me arrepiento absolutamente de nada –aseveró–. A veces me pregunto si podría haber hecho algo más. Siempre traté de hacer las cosas de la manera menos traumática posible para Sofía. No quise causarle daño, siempre traté de protegerla. Son cosas tan difíciles que, cuando suceden, uno no sabe en esos momentos si está haciendo las cosas bien o no”.
Gonzalo se quejó de que “Sofía crece con la mentira, viendo que con la verdad no se llega a ningún lado. ¿Va a algún psicólogo? Digo con seguridad que no, porque si fuera a un psicólogo hablaría de lo que le está pasando. Y con seguridad también digo que está siendo amenazada para que no hable. Yo conozco a mi hija”. 
 
Miedo por el futuro
 
El padre de la menor confesó que preferiría permanecer en Brasil, porque en Argentina “no sé qué va a acontecer conmigo”. 
Sin embargo, anticipó que “no puede faltar mucho para que se resuelva mi situación”.
“Estoy con ciertos miedos, preocupado, porque ellos hacen lo que quieren, lo que se les ocurre. ¿Quieren demostrar que tienen poder? Si me dicen que puedo volver libre, es una cosa; pero volver preso, a una cárcel… Estoy hablando en serio. Yo no quiero volver preso”, dijo.
Y comparó que “uno está preso aquí como si fuera un secuestrador de la época de la dictadura militar, que hacían desaparecer criaturas. No se puede creer. Yo creo en Dios y tengo fe. Ya va a salir todo”.
En el final del diálogo telefónico, se refirió a todas las familias que se manifiestan por casos similares: “Yo sé que hay muchos casos en Tandil. No paren, porque uno se siente bien, con la conciencia tranquila, fuerte. Hay que luchar y aguantar”, dijo. 
También dejó un párrafo para su familia: “Son un ejemplo por todo lo que están haciendo. Que tengan paciencia, porque en algún momento la verdad va a salir. No hay nada extraño aquí, no hay nada inventado: se trata de una denuncia de abuso para defender a mi hija”, expresó.
Y por último se dirigió a la comunidad, puntualmente a los que rechazan su versión de los hechos: “A la gente que no está de acuerdo conmigo, le digo: qué ilógico sería yo si estuviera mintiendo. Yo mismo vine a Brasil y busqué la Justicia, estoy tan loco que yo busco la Justicia. Qué incoherencia sería si yo estuviera mintiendo”.
“No tengo nada que ocultar, nada que mentir. Me pueden hacer un peritaje, no tengo problema. Todo lo que hice fue para ayudar a mi hija y lo volvería a hacer. El corazón está sangrando, pero estoy con la conciencia tranquila” concluyó. 

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