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Mariana Diarco, en pelotas

(Fotos). “Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

Una noche, en la presentación de la venidera temporada de teatro de Mar del Plata, en un hotel cheto de Microcentro, estábamos junto a mi fiel amigo Guido “Jailfon” quemando las naves en lo que serían mis últimos meses de laburo para el sitio tinelesco DiarioShow.com.

 Comiendo, tomando y jodiendo de arriba, acreditados, charlábamos con famosos y colados. Recuerdo que estando en el baño, Guido -que ya estaba bastante copeteado- vio que Jacobo estaba meando y le tiró: “Pelaste el chizito”. Jacobo, de espaldas a nosotros, miró sobre su hombro y nos fichó. Yo tenía ganas de disculparme ante el maestro, pero él se anticipó: “Pendejo, ojalá en tu vida puedas coger una cuarta parte de lo que cojí yo”. Nos cagamos de risa y nos fuimos. En ese contexto uno entiende por qué en el ambiente artístico hay tanto libertinaje. La idea, de todos, es currar con algo y pasarla bien. Hay poca preparación y mucha provocación.

 

Nadia Epstein (la polémica de Gran Hermano) estaba con un escote que estaba desde larga distancia. Y Guido, siempre oportuno, me tiró un dato clave: es hincha de Huracán. Yo, mandado en eso de romper el hielo, demoré lo que me distanciaba de ella en llegar y decirle “cómo se nota que sos del Globo”. Ella largó la carcajada, chocha con su reciente intervención quirúrgica, y terminamos charlando de la vida, el sexo e invitándola a una fiesta que nunca se hizo. De golpe, a lo lejos, Guido me señala a una chica: “Mirá esa petisa lo bueeeeena que está. Ah, ya sé quién es: la llaman la heredera de la Ritó”. Con la excusa de una nota para DiarioShow fuimos en su búsqueda, arrancamos hablando de la otra enana picaresca, similitudes y semejanzas y terminó haciéndonos confesiones como las que hoy leo en la revista Hombre. Realmente nos pareció una mina hermosísima, gauchita y pícara. Condimentos esenciales para ratonear a cualquiera.

 

“Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

 

“Para mí no hay nada prohibido, cuando estoy bien no veo la luz del sol. Me interno todo el día en la cama”.

 

Era y es un caño, por eso vale la pena compartir -con los serranos- esta galería de imágenes…

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Mariana Diarco, en pelotas

(Fotos). “Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

Una noche, en la presentación de la venidera temporada de teatro de Mar del Plata, en un hotel cheto de Microcentro, estábamos junto a mi fiel amigo Guido “Jailfon” quemando las naves en lo que serían mis últimos meses de laburo para el sitio tinelesco DiarioShow.com.

 Comiendo, tomando y jodiendo de arriba, acreditados, charlábamos con famosos y colados. Recuerdo que estando en el baño, Guido -que ya estaba bastante copeteado- vio que Jacobo estaba meando y le tiró: “Pelaste el chizito”. Jacobo, de espaldas a nosotros, miró sobre su hombro y nos fichó. Yo tenía ganas de disculparme ante el maestro, pero él se anticipó: “Pendejo, ojalá en tu vida puedas coger una cuarta parte de lo que cojí yo”. Nos cagamos de risa y nos fuimos. En ese contexto uno entiende por qué en el ambiente artístico hay tanto libertinaje. La idea, de todos, es currar con algo y pasarla bien. Hay poca preparación y mucha provocación.

 

Nadia Epstein (la polémica de Gran Hermano) estaba con un escote que estaba desde larga distancia. Y Guido, siempre oportuno, me tiró un dato clave: es hincha de Huracán. Yo, mandado en eso de romper el hielo, demoré lo que me distanciaba de ella en llegar y decirle “cómo se nota que sos del Globo”. Ella largó la carcajada, chocha con su reciente intervención quirúrgica, y terminamos charlando de la vida, el sexo e invitándola a una fiesta que nunca se hizo. De golpe, a lo lejos, Guido me señala a una chica: “Mirá esa petisa lo bueeeeena que está. Ah, ya sé quién es: la llaman la heredera de la Ritó”. Con la excusa de una nota para DiarioShow fuimos en su búsqueda, arrancamos hablando de la otra enana picaresca, similitudes y semejanzas y terminó haciéndonos confesiones como las que hoy leo en la revista Hombre. Realmente nos pareció una mina hermosísima, gauchita y pícara. Condimentos esenciales para ratonear a cualquiera.

 

“Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

 

“Para mí no hay nada prohibido, cuando estoy bien no veo la luz del sol. Me interno todo el día en la cama”.

 

Era y es un caño, por eso vale la pena compartir -con los serranos- esta galería de imágenes…

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(Fotos). “Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

Una noche, en la presentación de la venidera temporada de teatro de Mar del Plata, en un hotel cheto de Microcentro, estábamos junto a mi fiel amigo Guido “Jailfon” quemando las naves en lo que serían mis últimos meses de laburo para el sitio tinelesco DiarioShow.com.

 Comiendo, tomando y jodiendo de arriba, acreditados, charlábamos con famosos y colados. Recuerdo que estando en el baño, Guido -que ya estaba bastante copeteado- vio que Jacobo estaba meando y le tiró: “Pelaste el chizito”. Jacobo, de espaldas a nosotros, miró sobre su hombro y nos fichó. Yo tenía ganas de disculparme ante el maestro, pero él se anticipó: “Pendejo, ojalá en tu vida puedas coger una cuarta parte de lo que cojí yo”. Nos cagamos de risa y nos fuimos. En ese contexto uno entiende por qué en el ambiente artístico hay tanto libertinaje. La idea, de todos, es currar con algo y pasarla bien. Hay poca preparación y mucha provocación.

 

Nadia Epstein (la polémica de Gran Hermano) estaba con un escote que estaba desde larga distancia. Y Guido, siempre oportuno, me tiró un dato clave: es hincha de Huracán. Yo, mandado en eso de romper el hielo, demoré lo que me distanciaba de ella en llegar y decirle “cómo se nota que sos del Globo”. Ella largó la carcajada, chocha con su reciente intervención quirúrgica, y terminamos charlando de la vida, el sexo e invitándola a una fiesta que nunca se hizo. De golpe, a lo lejos, Guido me señala a una chica: “Mirá esa petisa lo bueeeeena que está. Ah, ya sé quién es: la llaman la heredera de la Ritó”. Con la excusa de una nota para DiarioShow fuimos en su búsqueda, arrancamos hablando de la otra enana picaresca, similitudes y semejanzas y terminó haciéndonos confesiones como las que hoy leo en la revista Hombre. Realmente nos pareció una mina hermosísima, gauchita y pícara. Condimentos esenciales para ratonear a cualquiera.

 

“Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

 

“Para mí no hay nada prohibido, cuando estoy bien no veo la luz del sol. Me interno todo el día en la cama”.

 

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(Fotos). “Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

Una noche, en la presentación de la venidera temporada de teatro de Mar del Plata, en un hotel cheto de Microcentro, estábamos junto a mi fiel amigo Guido “Jailfon” quemando las naves en lo que serían mis últimos meses de laburo para el sitio tinelesco DiarioShow.com.

 Comiendo, tomando y jodiendo de arriba, acreditados, charlábamos con famosos y colados. Recuerdo que estando en el baño, Guido -que ya estaba bastante copeteado- vio que Jacobo estaba meando y le tiró: “Pelaste el chizito”. Jacobo, de espaldas a nosotros, miró sobre su hombro y nos fichó. Yo tenía ganas de disculparme ante el maestro, pero él se anticipó: “Pendejo, ojalá en tu vida puedas coger una cuarta parte de lo que cojí yo”. Nos cagamos de risa y nos fuimos. En ese contexto uno entiende por qué en el ambiente artístico hay tanto libertinaje. La idea, de todos, es currar con algo y pasarla bien. Hay poca preparación y mucha provocación.

 

Nadia Epstein (la polémica de Gran Hermano) estaba con un escote que estaba desde larga distancia. Y Guido, siempre oportuno, me tiró un dato clave: es hincha de Huracán. Yo, mandado en eso de romper el hielo, demoré lo que me distanciaba de ella en llegar y decirle “cómo se nota que sos del Globo”. Ella largó la carcajada, chocha con su reciente intervención quirúrgica, y terminamos charlando de la vida, el sexo e invitándola a una fiesta que nunca se hizo. De golpe, a lo lejos, Guido me señala a una chica: “Mirá esa petisa lo bueeeeena que está. Ah, ya sé quién es: la llaman la heredera de la Ritó”. Con la excusa de una nota para DiarioShow fuimos en su búsqueda, arrancamos hablando de la otra enana picaresca, similitudes y semejanzas y terminó haciéndonos confesiones como las que hoy leo en la revista Hombre. Realmente nos pareció una mina hermosísima, gauchita y pícara. Condimentos esenciales para ratonear a cualquiera.

 

“Con la cola, al principio tenía problemas porque dolía. Pero, ahora, con buena lubricación… ya está”.

 

“Para mí no hay nada prohibido, cuando estoy bien no veo la luz del sol. Me interno todo el día en la cama”.

 

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