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Lo que no trascendió de la charla entre Miguelete y Bossio

Lo publicó el sitio La Tandilura, sabemos que Elías El Hage maneja línea directa con Lunghi.

Lo más jugoso de la charla ocurrió a solas. Hablaron de política, local y nacional, en un tono cordial y muy lejano a los entredichos mediáticos pasados. Miguel Lunghi, que hace tiempo fue un ocasional pediatra del secretario ejecutivo de Anses, había pedido que en la reunión no hubiera terceros invitados. Fue entonces que en ese marco de privacidad Diego Bossio musitó lo que sería la confesión política de la charla.

Un diálogo apacible, distendido, en un tono cordial donde cada uno expuso su parecer sobre el país, el gobierno nacional, nuestra ciudad (en menor medida), la presidenta de la Nación y, por último, la necesidad de afianzar los vínculos para viabilizar un tema que supo ser el latiguillo recurrente de la oposición al momento de golpear sobre el pediatra: la cuestión viviendas y el desafío que comenzará en breve con la licitación y posterior construcción de 400 y pico de casas del Plan ProCrear en el vasto lote que pertenecía al Ejército y que el gobierno nacional compró con un PagaDios que seguramente habrá renovado el disgusto que las fuerzas vivas sienten por el kirchnerismo.

Cuando se formalizó la audiencia, Lunghi puso una sola condición: que la charla “política” se realizara a solas. Cuestión que el secretario ejecutivo de Anses respetó a rajatabla. “Recién se le permitió la entrada al arquitecto que tendrá a cargo el seguimiento de las viviendas y a otros funcionarios cuando Bossio y Lunghi dieron por concluida una charla que sorprendió a propios y extraños", reveló una fuente al Portal. Hablaron largo y tendido en un tono cálido, fuera de cualquier protocolo, aposentados en los mullidos sillones negros que ambientan el despacho del jefe comunal. El Hijo del Imprentero –quien fue un paciente ocasional del pediatra en tiempos lejanos- habló maravillas de Cristina Kirchner y defendió las políticas de Estado del gobierno nacional. Flotó en el aire la perspectiva de una mejora económica para el último trimestre del año. Lunghi le objetó algunos modos y formas de la gestión como así también los temas que no cierran, por caso: inflación y energía. También le acercó unas cuantas carpetas con proyectos que quedaron pendientes tras la muerte de Kirchner. Bossio prometió gestionar esos proyectos a la vez que remarcó la necesidad de avanzar junto al Municipio en una obra de gran envergadura para Tandil, como lo es la construcción de más de 400 viviendas del Plan ProCrear.

La charla entró en su epílogo con una confesión de Diego Bossio que no sorprendió a Lunghi ni a nadie que esté medianamente empapado de la cosa política comarcana: “Miguel, yo no voy a ser candidato a nada en Tandil. Mi vida está en Buenos Aires”, le confió El Hijo del Imprentero. Luego ambos se pusieron de pie y contemplaron desplegado sobre la mesa el mapa del terreno donde se levantarán las 400 viviendas, en un lote que hasta hace meses era propiedad ociosa del Ejército Argentino y que el Estado Nacional le compró con un PagaDios, un papelito que le hizo justicia a una de las canciones más célebres del cantaautor marxista uruguayo Daniel Viglietti, un tema que ni Lunghi ni Bossio entonaron jamás: A desalambrar, a desalambrar

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