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Andy Roddick: Never Less

Un humilde homenaje al primer ídolo de ElHermanoDetato

Estaba en Constitución y Santamarina, a las siete de la tarde otro fin de año se acercaba. Era 2003 y con Patricia Martignoni, profesora de tenis y amiga, charlábamos sobre el pibe que asombraba al mundo de la pelotita amarilla. El tiempo pasa volando y, nueve años después, le estoy escribiendo unas palabras (feas) a mi primer ídolo.

Picaba la pelota seis veces, tres con la raqueta y tres con la mano. Con la mano izquierda, acomodaba su remera desde los hombros. Movía un poco su gorra. Sacaba culo y explotaba. Eléctrico, picante y aguerrido.

Una victoria sobre David Nalbandian fue lo que me enamoro. Mi viejo y yo no lo podíamos creer: El chico vestido por Reebok le negaba otra final de Grand Slam al rey. Pero, por sobre todas las cosas, su locura y convicción hacia que yo me sienta atraído por este pibe. En la semifinal del US Open 2003, Andy Roddick salvó un match point en contra. Un ace de segundo saque le dio una vida más. Siempre apostaba mas, era all in o nada. Matar o morir, mierda o plata: Nunca menos.

Después del rey David, derroto a Juan Carlos Ferrero en la final. Consiguió su único torneo grande en Estados Unidos, su tierra. En una clase de tenis sentencio al Mosquito por 6-3, 7-6(2), 6-3, como toda clase, sembró duda: El bombardero de Nebraska, como lo habían bautizado un año atrás, sacaba más rápido que nadie.

Tenistas, padres amantes del deporte blanco y periodistas especializados en la materia sentenciaban el fin del tenis: Ese saque quitaba todo tipo de “joda” al deporte en cuestión. Después de establecer el servicio mas veloz de todos los tiempos (249 kilómetros por hora) un inteligente me dijo “Nadie es numero uno del mundo con un saque. El tipo quiebra, gana puntos con su drive”. REAL.

Y no fue solo un saque.

Mientras Kuerten, Safin y Sampras peleaban los primeros puestos, los argentinos esperábamos por Coria y David. Por ese tiempo Zabaleta, Puerta, Gaudio y Squillari nos entretenían. Corría el año 2000 y Andy cosechaba sus primeros puntos ATP.

El olor a recambio, empezó a asomar en las dos temporadas siguientes: Hewitt, Federer, Nalbandian, Ferrero, Coria y Roddick se sumaron a Sampras, Agassi, Moya, Henman y Rafter. Nuevos golpes, menos revés a una mano, más velocidad y físicos increíbles.

Entre batacazos sudacas y monarquía Hewittiana, Roddick ganaba algunos títulos. Nadie hablaba del él, ni de su saque, ni de sus trastornos obsesivos compulsivos.

Nadie hablo de el hasta ese magnifico US Open.

En ese torneo, dejo atrás a Henman, Ljucibic, Sareta, Malisse, Nalbandian y Ferrero. Gracias a ese saque, entendimos la impotencia del tenis: No poder atajar la pelota, mirarla pasar y morderse los labios. Putearlo.

Cerró, la temporada 2003, como numero uno. No se llevo la corona: El suizo, gran frustrador de leyendas, lo saco del Torneo de Maestros.

Federer le negó Wimbledon, algún que otro US Open y millones de tapas de diarios. Le bloqueo la velocidad a puro talento. Les devolvió la esperanza a los conservadores del tenis.

No importa Andy. Fuiste lo último que dio miedo, fuiste el respeto hecho locura, fuiste el optimista del saque. Te vamos a extrañar.

Un abrazo tandilense.

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