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Helena Berestain pasó un mal momento

A la funcionaria municipal y periodista la redujeron cuando salía de su casa, la golpearon y le robaron joyas.

 

Ayer, cerca de las 6.30, dos hombres redujeron, golpearon y asaltaron a Helena Berestain, responsable del Area de Concesiones del Municipio y periodista de AM 1560, cuando se disponía a salir de su casa ubicada en Garibaldi al 1300 para ir a su programa matinal de radio.

Si bien los ladrones no mostraron armas, la mantuvieron cautiva durante unos cuarenta minutos haciendo uso de la fuerza y la violencia, mientras se dedicaban a revolver toda la vivienda.

El botín fue importante, ya que se alzaron con algunas piezas de oro, otras dos joyas con brillantes de Tiffany; otra de Cartier y un reloj de la misma marca, un prendedor de oro, 500 pesos en efectivo, un teléfono celular y dos chips del corporativo del Municipio. Según estimó, con lo robado los ladrones “se pueden comprar dos autos”. 

En la escena del robo se presentó el comisario Rubén Frassi, titular de la Seccional Segunda; el fiscal Gustavo Morey y peritos que intentaron levantar huellas. Además, la policía se entrevistó con vecinos que escucharon gritos de la víctima.

La primera hipótesis de investigación estaría vinculada al personal de una obra en construcción lindera a la vivienda, ya que los asaltantes conocían en detalle todos los movimientos de la damnificada. 

“Han hecho inteligencia”
 
“Yo, hoy (por ayer) iba un poquito más tarde (a la radio) y ellos lo sabían. Han hecho inteligencia. Sabían quién era, me decían Helena, Helenita”, contó horas después del tremendo ataque, y aun dolorida por un fuerte golpe en la nariz y otro en la cintura.
 
Todo ocurrió cuando bajó al garaje, puso en marcha el auto, desactivó la alarma y abrió una hoja del portón para salir de su casa. En ese momento, dos hombres de algo más de 30 años la abordaron y la tiraron al suelo.
 
“Cuando yo me doy cuenta, y antes de que cerraran la puerta, yo empecé a gritar porque era la única oportunidad que tenía de que mi vecina, con la que comparto la pared, escuchara. Gritaba tipo chancho. Ahí sufrí bastante porque me apretaron y me golpearon”, describió.
 
Los asaltantes le reclamaban que les diera dinero en efectivo y le decían que si se quedaba tranquila no la iban a lastimar. Además, le exigían que les indicara dónde estaba la caja fuerte, aunque se conformaron cuando les explicó que no había una en la casa y que lo único que tenía eran joyas.
 
Al límite
 
Lo primero que observó Helena Berestain fue que los atacantes no estaban alcoholizados ni drogados. Luego optó por no perder la calma e intentó manejar la situación. Mientras tanto, le advertían que no los mirara.
 
Uno de los intrusos subió al primer piso y el otro se dedicó a revisar la cartera que ya estaba dentro del automóvil, de la que le sacaron unos 300 pesos en efectivo.
 
“En un momento, cuando me tiran al suelo, uno me agarra una pierna. Entonces, yo le digo: ‘Me viniste a robar, no a co… porque tengo 60 años. Escuchame, guardá esa energía para una pend… Si me vas a robar, robame y punto’. Así arrancó el tema”, precisó con su tono de mujer resuelta.
 
Además, la funcionaria indicó que “es algo que yo había previsto muchas veces”. Por esa razón, llevaba su celular de alta gama escondido entre las ropas y tenía una caja con sus alhajas en un mueble, en un lugar fácil de encontrar.
 
Ya resignada a perder sus bienes, le preocupaba que no la lastimaran y le pedía al ladrón que la custodiaba que no la colocara boca abajo porque temía que le quebraría algún diente.
 
El botín
 
En esa odisea, Helena Berestain les reclamó a los ladrones que no le rompieran la casa y les dio precisiones sobre el lugar en donde estaban las joyas de oro, un reloj y los brillantes, sumados a un broche que pertenecía a su madre.
 
“En total todo duró 40 minutos. En un momento, él encuentra las cosas. Yo las tenía acá, estaban al alcance de la vista. Si algún día me iban a robar, que era probable que en este país me ocurriera, que se las lleven. Yo viajo bastante ligera de equipaje”, graficó.
 
De todos modos, confió que “lamento el redondel de mi mamá que decía ‘EB’, con unos aros en oro. Yo no lo usaba”.
 
Antes de que la encerraran en la planta alta, Helena Berestain le pidió a uno de los asaltantes que detuviera el auto y que le devolviera un moño de cuero que se desprendió de su zapato.
 
Afuera reconoció el sonido de la bocina de un Fiat que estaba dispuesto, esperándolos para la fuga. El último pedido de la víctima fue que le dejaran las llaves del lado de afuera para que la policía no tuviera que destrozar los vidrios.*  

“Lamentablemente, ésta es la sociedad que tenemos”

“Yo aclaro algo, si quieren volver a robarme no hay más nada, pero yo no voy a tener miedo por esto. Lamentablemente, ésta es la sociedad que tenemos. Yo no voy a tener miedo, tengo que seguir laburando porque yo vivo de lo que laburo”, expresó.
 
Y remarcó que “en este momento estamos como estamos. Es una tempestad. Bueno, aprendamos a navegar en tempestad. Creo que deberíamos tratar de aprender que esto nos puede pasar y cómo pilotamos estas situaciones”.
 
Reconoció que “sé que esto puede sonar a disparate. Yo viajo sola, ligera de equipaje. No tengo chicos que proteger, no tengo una familia, nada. Me hacen algo a mí, ya está. Un anillo más o un anillo menos, voy a seguir siendo quien soy. No voy a tener miedo ni me van a parar que vaya a laburar a la mañana, ni nada”.
 
También cuestionó que “tenemos un Código y una Justicia que por el tema de irnos a proteger los derechos humanos, nos pasa esto: entran por una puerta y salen por otra. Yo querría revisar y replantearme, como lo he hecho muchas veces, dónde están los derechos humanos”.
 
Destacó que “la policía hace su trabajo y si los llegan a encontrar, entran y salen. Entonces acá las culpas también las tenemos como sociedad. Yo como sociedad me hago cargo de lo que me pasó, negocié como pude”.
 
Pese al trauma vivido, recomendó “no tener miedo. Estas son las aguas que nos toca navegar. Es un mar de tormentas. El clima no tiene arreglo, ya lo sabemos. Aprendamos a navegar en este clima y a no tener miedo. En algún momento esto se tiene que terminar, si todos queremos que se termine”.

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