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Marcos 14, 25

Ojito con tirar piedras… sobre todo para la gente de Saavedra.

Marcos 14, 25 

Cuando llegaron al borde del río, el maestro arrojó una moneda de oro al fondo. El discípulo, creyendo que se trataba de un manantial de los deseos, se dispuso a hacer lo mismo, pero la mano del sabio detuvo su acción: 
 
– Nunca olvides que existen cuatro cosas en la vida que jamás se recuperan: 
La piedra, después de arrojada. 
La palabra, una vez que se ha dicho. 
La oportunidad, después de perdida. 
El tiempo, después de pasado. 
 
Durante un tiempo, ambos callaron y vieron pasar el agua, un agua que nunca más volvería. El discípulo, inmerso en este pensamiento, se atrevió a romper el silencio: 
– ¿Por qué arrojaste algo tan valioso al río, maestro? No le encuentro sentido 
– Para que recuerdes que esta lección no tiene precio. 
".hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios" 
 
Marcos 14, 25

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