Está aquí
Home > Deportes > La vuelta de Juan Berges a Los 50

La vuelta de Juan Berges a Los 50

Este último fin de semana, con viaje a Mar del Plata para enfrentar a San Ignacio incluido, aprovechamos para charlar un rato con Juan Berges y escuchar de sus palabras como siente, como vive este regreso al club.

Sin preámbulos suelta una primera frase que sirve para entender su presente, “estoy feliz de estar viviendo esto, el recibimiento que me dieron y sobre todo por el presente que tiene el club”. Juan hizo infantiles y juveniles en Los 50 para luego seguir su carrera en Buenos Aires, allí se asentó para estudiar, trabajar y claro que si, jugar al rugby. El club elegido fue el Atlético San Isidro, institución modelo de la URBA, obligado a pelear todos los campeonatos y con una competencia feroz para ganarse un lugar en la primera. Él no solo se ganó el lugar, sino que fue titular (como segundo centro) y campeón luego de 20 años.

Siguió jugando varios años en la primera del CASI hasta que un día decidió colgar los botines, sus amigos de la 82 viajaron a San Isidro para estar presentes en una jornada especial y apoyarlo en esa dura decisión.

La historia parecía cerrada con respecto al rugby, pero pasado un tiempo le vinieron esas ganas, ese sueño que tenía pendiente, jugar en la primera de su club, el que lo vio nacer y lo formó desde la escuelita, quería sentir lo que es representar a Los 50 en Primera División y este era el momento indicado para cumplirlo, con el club ordenado, creciendo en socios y jugadores, con un Plantel Superior rico en cantidad y con muchos de sus amigos fichados, este era el momento de volver.

Juan cuenta su impresión de la actualidad del plantel “la gran temporada que hicieron los chicos el ultimo año contribuyo a que hoy haya tantos jugadores, el club esta muy bien, con muchas actividades, se vive un clima muy lindo”, y el grupo está muy contento con que se haya sumado porque puede aportar mucho, no solo en la cancha donde es un fenómeno sino también afuera con su experiencia.

“Yo vine a jugar, a divertirme, a pasarla bien y ahora se da que estoy jugando en primera, todavía me falta, sobre todo en lo físico, pero con los partidos me voy a ir acomodando. Es muy lindo disfrutar de esto en mi Club”.

En lo que va del año participó de algunos amistosos y jugó en Primera las dos fechas iniciales “el plantel está  muy bien, el equipo esta creciendo, son los primeros partidos y nadie es mas que nosotros, eso lo tengo claro, nos falta tranquilizarnos y los resultados van a venir”.

Con respecto a sus  nuevos compañeros dijo “me sorprendió el Chelo (Lorenzo), es muy fuerte, se golpea, tacklea muy duro, estos fueron los primeros partidos juntos y nos entendimos bien, hablamos dentro de la cancha y lo mismo con el resto del equipo”.

“Tenemos que aprovechar que tenemos varios jugadores muy potentes, Juan Quaranta esta en un nivel muy bueno, lo mismo Chelo, son fuertes y tenemos que aprovecharlos”.

Las expectativas son muchas, pese a que en un principio pidió ir de a poco, hacía mucho que no jugaba y creyó que en la intermedia iba a estar este año, pero las ganas y el ambiente lo pusieron en su lugar, junto a varios jugadores que fueron compañeros en años de infantiles o juveniles “en el partido con Universitario éramos seis clase 1982 en la cancha, nuestra división, es muy lindo jugar con mis amigos, con varios de ellos no entraba a una cancha hace más de 10 años”, esos amigos que menciona son Emiliano Salas, Germán Pérez Diez, Alejandro Paskvan, Mauro Collivignarelli y, además, su hermano Gonzalo.

Ese amor por el club, por la camiseta se entiende cuando habla de sus inicios en Los 50 “el club es mi infancia, es la pileta, mis amigos, el rugby. Desde que tengo uso de memoria que estoy en Los 50, empecé con la pileta, me acuerdo que íbamos con los chicos y después todos juntos empezamos a jugar al rugby”.

Hoy hace el esfuerzo de viajar todos los fines de semana desde Buenos Aires, cuando puede viene los jueves a entrenar porque sabe que ese tiempo es importante, necesita sumar minutos con sus compañeros, meterse en el grupo, vivir esta atmosfera que hace mucho no vivía y hoy lo siente a flor de piel. 

Foto: Dardo Lozano.

Deja un comentario

La vuelta de Juan Berges a Los 50

Este último fin de semana, con viaje a Mar del Plata para enfrentar a San Ignacio incluido, aprovechamos para charlar un rato con Juan Berges y escuchar de sus palabras como siente, como vive este regreso al club.

Sin preámbulos suelta una primera frase que sirve para entender su presente, “estoy feliz de estar viviendo esto, el recibimiento que me dieron y sobre todo por el presente que tiene el club”. Juan hizo infantiles y juveniles en Los 50 para luego seguir su carrera en Buenos Aires, allí se asentó para estudiar, trabajar y claro que si, jugar al rugby. El club elegido fue el Atlético San Isidro, institución modelo de la URBA, obligado a pelear todos los campeonatos y con una competencia feroz para ganarse un lugar en la primera. Él no solo se ganó el lugar, sino que fue titular (como segundo centro) y campeón luego de 20 años.

Siguió jugando varios años en la primera del CASI hasta que un día decidió colgar los botines, sus amigos de la 82 viajaron a San Isidro para estar presentes en una jornada especial y apoyarlo en esa dura decisión.

La historia parecía cerrada con respecto al rugby, pero pasado un tiempo le vinieron esas ganas, ese sueño que tenía pendiente, jugar en la primera de su club, el que lo vio nacer y lo formó desde la escuelita, quería sentir lo que es representar a Los 50 en Primera División y este era el momento indicado para cumplirlo, con el club ordenado, creciendo en socios y jugadores, con un Plantel Superior rico en cantidad y con muchos de sus amigos fichados, este era el momento de volver.

Juan cuenta su impresión de la actualidad del plantel “la gran temporada que hicieron los chicos el ultimo año contribuyo a que hoy haya tantos jugadores, el club esta muy bien, con muchas actividades, se vive un clima muy lindo”, y el grupo está muy contento con que se haya sumado porque puede aportar mucho, no solo en la cancha donde es un fenómeno sino también afuera con su experiencia.

“Yo vine a jugar, a divertirme, a pasarla bien y ahora se da que estoy jugando en primera, todavía me falta, sobre todo en lo físico, pero con los partidos me voy a ir acomodando. Es muy lindo disfrutar de esto en mi Club”.

En lo que va del año participó de algunos amistosos y jugó en Primera las dos fechas iniciales “el plantel está  muy bien, el equipo esta creciendo, son los primeros partidos y nadie es mas que nosotros, eso lo tengo claro, nos falta tranquilizarnos y los resultados van a venir”.

Con respecto a sus  nuevos compañeros dijo “me sorprendió el Chelo (Lorenzo), es muy fuerte, se golpea, tacklea muy duro, estos fueron los primeros partidos juntos y nos entendimos bien, hablamos dentro de la cancha y lo mismo con el resto del equipo”.

“Tenemos que aprovechar que tenemos varios jugadores muy potentes, Juan Quaranta esta en un nivel muy bueno, lo mismo Chelo, son fuertes y tenemos que aprovecharlos”.

Las expectativas son muchas, pese a que en un principio pidió ir de a poco, hacía mucho que no jugaba y creyó que en la intermedia iba a estar este año, pero las ganas y el ambiente lo pusieron en su lugar, junto a varios jugadores que fueron compañeros en años de infantiles o juveniles “en el partido con Universitario éramos seis clase 1982 en la cancha, nuestra división, es muy lindo jugar con mis amigos, con varios de ellos no entraba a una cancha hace más de 10 años”, esos amigos que menciona son Emiliano Salas, Germán Pérez Diez, Alejandro Paskvan, Mauro Collivignarelli y, además, su hermano Gonzalo.

Ese amor por el club, por la camiseta se entiende cuando habla de sus inicios en Los 50 “el club es mi infancia, es la pileta, mis amigos, el rugby. Desde que tengo uso de memoria que estoy en Los 50, empecé con la pileta, me acuerdo que íbamos con los chicos y después todos juntos empezamos a jugar al rugby”.

Hoy hace el esfuerzo de viajar todos los fines de semana desde Buenos Aires, cuando puede viene los jueves a entrenar porque sabe que ese tiempo es importante, necesita sumar minutos con sus compañeros, meterse en el grupo, vivir esta atmosfera que hace mucho no vivía y hoy lo siente a flor de piel. 

Foto: Dardo Lozano.

Deja un comentario

Top