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UN AURINEGRO SIN IDEAS

0-0 con gusto a poco. La presentación de Santamarina de local ante Maipú.

Leamos la nota de Izqui, está piola. La foto debe ser crédito de Rody Becchi o Luigi Veloz.

En su primer encuentro como local de la temporada del Argentino A, Ramón Santamarina no pudo quebrar la paridad ante Deportivo Maipú de Mendoza, adversario ante el cual igualó 0-0 anoche en el San Martín.

La escuadra aurinegra estuvo más cerca de sumar de a tres que los cuyanos, aun desplegando una producción sin demasiado relieve.

Es que el equipo de Darío Forestello asumió la obligación de ser protagonista y por momentos monopolizó el balón, pero careció de las ideas suficientes para vulnerar la resistencia de un conjunto mendocino que no demostró demasiado en su paso por Tandil.
En varios pasajes del encuentro, Santamarina se adueñó del balón, algo que no molestó demasiado a la visita, que atravesó zozobra sólo de manera esporádica.

Bien podría haberse escrito una historia diferente, si Otal hubiese tenido puntería cuando al minuto pescó un rebote en el área y elevó demasiado su remate.

Esa aproximación fue algo de lo muy poco generado por el local en los 45’ iniciales.
Es que los cuyanos supieron incomodar el traslado aurinegro, aun perdiendo a menudo la lucha en la zona media. En defensa fueron expeditivos evitando complicarse, bajo el liderazgo de un Sebastián Morquio muy firme.

Con esos atributos, le bastó a Maipú para frenar las embestidas de un equipo que dejó en claro su falta de rodaje, tanto en el aspecto colectivo como en el individual. Cristian Zárate no generó juego en proporción a lo que se espera de él, los carrileros chocaron más de lo que aclararon y los delanteros no lograban pesar: Ermini puso mucho empeño pero generalmente debió lidiar en inferioridad numérica y Abálsamo fue absorbido por la marca toda la noche, sin saber generarse espacios.

Fue así que todo lo de Santamarina fue forzado, algo que se vio reflejado al minuto 37, cuando entre los mencionados delanteros no supieron resolver una de las pocas acciones de riesgo sobre las inmediaciones de Leonardo Díaz en la etapa inicial.
Ya cerca del entretiempo, en la oportunidad más propicia del local en los primeros 45’, Luciano González profundizó para Ermini, pero el atacante no controló bien para encontrar una posición óptima de remate y la acción terminó diluyéndose, y finalmente fue desbaratada por Palandri. Del otro lado, en toda la primera parte, apenas un zurdazo de Lucas Parisi, bien contenido por el seguro Bertoya.

Forestello aguardaría hasta la mitad del complemento para recurrir a las modificaciones, realizando las tres en diez minutos con los ingresos de Iribarren, Santos y Agudiak.
Y a excepción de un tiro libre de Luciano González que se fue soplando el vertical derecho, el local volvería a padecer su falta de profundidad.

Cuando el reloj comenzaba a apremiar y todos los caminos estaban sellados, Santamarina estuvo cerca de la apertura como nunca antes en la noche.

Fue en el cuarto de hora final que el aurinegro merodeó el arco de Díaz, coqueteando con un triunfo que no terminaría de gestarse.

La más clara se produjo a los 32’, cuando Ermini dejó a Agudiak de cara a Leo Díaz y el ex Villa Mitre dilapidó la chance pateando mordido.

Además, el arquero visitante respondió con una volada ante una “tijera” de Zárate, Madrid ganó en lo alto en sendas ocasiones sin poder darle dirección a su cabezazo, y ya en el descuento Santos capturó un rebote y su zurdazo se fue apenas ancho.

Los mendocinos pudieron salir indemnes de ese pasaje adverso, ante un rival que apuró sobre el epílogo en busca de una victoria por la que no realizó demasiados méritos.

Cancha: Estadio San Martín. Arbitro: Juan I. Bruno, de San Antonio de Areco (bien). Cambios: En Ramón Santamarina: Gabriel Iribarren (5) por Acosta, Nahuel Santos por Gottardi e Iván Agudiak por Abalsamo. En Deportivo Maipú: Exequiel Aguirre por Gamba y Juan C. Tissera por Benítez.

La figura
Sebastián Morquio
El ex zaguero de Huracán se encargó de desbaratar innumerables avances tandilenses, respondiendo en lo alto a partir de su talla y buena ubicación, y también prevaleció por lo bajo cuando el aurinegro se volvió desprolijo en sus intentos.

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