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«DEJE DE PERTENECER A LA BIBLIOTECA RIVADAVIA, NO POR DECISION PROPIA…»

-Por Jorge «Beto» Alonso.

Los que nos denominamos trabajadores de la cultura, damos mucho de nuestro tiempo, a veces sin pedir nada a cambio, pero si, nos enojamos mucho cuando nos devuelven como gratificación tremendas injusticias. Quiero comentar a mucha gente que aun no lo sepa que hace unos días, dejé de pertenecer a la Biblioteca Rivadavia, no por decisión propia, sino porque algunos dirigentes de esa Institución decidieron unilateralmente que no formara mas parte de la misma. ¿Las causas?, no lo se, o al menos las que me dieron no me satisfizo en lo más mínimo. Por una cuestión de costos no se despide alguien que entrego en 15 años muchas horas, mas de lo que debería haber trabajado y haciéndolo en forma ad honorem en su mayor tiempo. Toda esta labor comenzó allá por diciembre de 1994, cuando con Juan Carlos Ales y Ernesto Palacios formamos lo que en un primer momento se denomino “ Subcomisión de cine” y con el paso del tiempo se convirtiera en Departamento de Cine”, todo gracias al apoyo de un gran dirigente que tuvo la Biblioteca como Presidente en más de una década como fue Hugo Nario. Fueron años de grandes manifestaciones culturales, que no solo tenían al cine como protagonista sino otras disciplinas como el teatro, la música, charlas , seminarios, que hicieron que la Biblioteca tuviera un gran protagonismo en la ciudad, algo que había perdido en su pasado inmediato. A partir del año 2000 pase a engrosar la lista de personal de la Institución trabajando en funciones administrativas, pero no dejando de lado las actividades culturales (puedo acotar que nunca recibí paga por esto último). En esos años he pasado la mayoría de ese tiempo en la Institución, lo hacía con placer porque era lo que me gustaba y quería que la Biblioteca permaneciera en los primeros lugares de la ciudad como referente cultural. Si la Biblioteca es parte protagónica de todas las ediciones del Tandil Cine (en las primeras ediciones denominado “Festival de Cine Argentino” no es por un trabajo importante de su Comisión Directiva sino porque con Ernesto Palacios les hemos entregado mucho de nuestro tiempo e intelecto). Pero como les decía, decidieron arbitrariamente que quien suscribe no perteneciera más a la Biblioteca.

¿Les molestará que alguien tenga ideas y las pueda llevar a la práctica? ¿Cómo se llegó al final? Simplemente un día como tantos fui a trabajar y a media mañana me llamaron a una reunión, había tres integrantes de la Comisión, pero como ninguno tenía el valor de decirme lo que habían decidido, fue una escribana a quien por primera vez tenía el gusto de conocer para darme la noticia. Lo quiero hacer público a todo esto, porque he aprendido en la vida que callarse no sirve de nada, todo lo que menciono es de auténtico y nadie puede decir lo contrario. Por supuesto estoy muy dolido, es una espina que nunca se podrá extirpar dentro de mi ser. No se lo que será de mi futuro, solo que en estos momentos estoy muy disgustado con parte de la Comisión Directiva, y algún sector de quienes fueron mis compañeros de trabajo, de los cuales no he recibido ningún tipo de apoyo. Solo quiero resaltar como hecho positivo a las dos únicas persona que están de mi lado en la Biblioteca la Presidente de la Institución María Amelia García de Rivera y a mi gran amigo Ernesto Palacios, claro poco pudieron hacer son quince los miembros de la Institución. Por supuesto nadie es imprescindible, pero cuando se ha entregado tanto, al menos esperaba otra cosa de la gente para la cual uno ha trabajado. Hay mucho más para decir, pero no quiero abrumarlos.

A quienes lean esta nota mi total agradecimiento, amé y amo mucho a la Biblioteca Rivadavia, síganla apoyando a pesar de algunos dirigentes. Quiero cerrar esta nota diciéndole gracias a todos los artistas de la ciudad que siempre que los he convocado para algún espectáculo han respondido de una manera absoluta y han colaborado conmigo y con la Institución sin pedir nada más que un apretón de manos y un muchas gracias. Hasta cualquier momento porque seguiré trabajando por la cultura de Tandil desde cualquier lugarcito que me lo permitan.

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