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EL CLASICO VOLVIO A MANOS DE LOS CARDOS

(VIDEO DEL FESTEJO). El verde le ganó bien a Los 50 (26-10), en La Rural, en un buen partido que pintó parejo. La patada del apertura Sulpis fue determinante.

Los Cardos, teniendo muy claro a qué jugar, puede dejar por momentos la sensación de arriesgar menos para facturar más. Paradoja singular. Y Los 50, de gran potencial, creemos que se le plantó muy bien al semifinalista en la Unión Marplatense como para decirle definitivamente “mirá que tu supremacía ya no es tal. Te podemos ganar”. Y eso tiempo atrás no pasaba.

Nos habían dicho vía twitter (@cosadeserranos) que tengamos en cuenta al juvenil Pablo Roveda, de Los Cardos, que hoy jugó con la 7 y la verdad que nos dejó una gratísima impresión. Si vas a la cancha de ahora en más, puede que te llame la atención su guapeza al tacklear.

Por otro lado, sabíamos de los dotes de Agustín Sulpis (ex Regatas) para la patada y esa cualidad del apertura verde fue una de las claves del encuentro. Pese a que comenzó fallando un penal, la primera etapa se iba 6-3 a favor de los visitantes por dos sanciones acertadas con gran tino, contra uno del otro lado que embocó Chelo Lorenzo (que falló otros dos “convertibles” en el encuentro) y la decoraron con un try de Nico Castiglione, que estando cerca del in goal siempre tiene ese olfato especial para apoyar.

Pero el sablazo que tiene en su pierna hábil Sulpis (casado con la ex leoncita tandilense Martina Arconstanzo, si no tenemos mal el dato) no sólo sirve para anotar de tres o convertir tries, también es un buen antídoto para salir de sofocones porque cuando los cincuenteros arrimaban la ovalada, muchas veces el alto apertura, quien también supo triunfar en el rugby italiano (jugó en Venezia Mestre), con un misil de largo alcance despejaba la zona.

En la primera mitad se podría decir que fue más el local pero no supo graficarlo en porotos. En realidad, en el desarrollo global, Los Cardos, siempre estructurado, no perdió su base de juego y salvo con el line, no sufrió premuras. Los 50 en algunos casos, para nosotros, por ahí insistió chocando con los backs cuando la jugada podía pintar mejor por otra vía, abriéndola o laburando más con los forwards.

Lo dijo el goleador del match: “El partido fue muy parejo, recién en el final pudimos sacar un poco más de ventaja, pero fue de trámite muy parejo y estaba para cualquiera”.

El partido tuvo todos los condimentos de un clásico, gran colorido, se puso áspero por momentos, con roces y amarillas, con pasajes de buen manejo de bola, la salida por lesión del pumita Bernardo Quaranta, la ya halagada patada del “10” verde, algún destello de prepotencia física en los fornidos centros cincuenteros Chelo Lorenzo (anotó un buen try) y Felipe Vitullo, la espectacular velocidad de Willy Edo (con la que le bajó la persiana al clásico) o alguna aparición explosiva del cumpleañero Rayo Vázquez. El “Monje” Vila con algún gesto técnico o “Chule” Vismara también nos dejaron buenas acotaciones en el juego. Y, lo de siempre, esa maquinaria colectiva de los gordos de Los Laureles, que no bajan su ritmo nunca: siempre están bien entrenados.

Hizo un buen encuentro para nuestro gusto El Zorro sigiloso (como alguna vez lo definió un par) Fico Mourrut como 9 verde. Siempre al acecho y pillo para la emboscada.

El verde fue más prolijo, más contundente y con 3 o 4 hombres que acierten en determinado momento te duerme el partido. Luego tienen con qué aguantar bien el asedio de cualquier rival. Inclusive el de este Cincuenta que ya sabe que puede lastimarlo.

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