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EL MAIL DE UN TANDILENSE QUE EMOCIONO A JORGE ARAUJO

La historia empezó hace unos meses, cuando el ex baterista de Divididos dio una clínica en esta ciudad. Ayer, durante una entrevista en “Basta de Todo”, el músico recibió una nueva devolución a su calidad musical pero, sobre todo, a su calidad humana.

“Lo primero que me dijo es ¿Qué hacés, ‘Vendetta’?. Ni un drama para tratar con todos los chicos que fuimos a la clínica. Se sacó fotos con todos. No sabés la onda que tiene, el tipo. Y lo que toca, verlo ahí, solo con la batería, impresionante”.

Eso me dijo José Bernaola el día que salió de la clínica de Jorge Araujo (ex baterista de Divididos) acá en Tandil, hace unos meses. Fue con Marcos Ríos (batero groso si los hay en la ciudad). Y además de llevarse todo lo que aprendieron de “Magoo” y la foto con él, se ganaron unos palillos y unas escobillas. Ellos, que antes del sorteo se dijeron que jamás habían ganado nada con un numerito en la mano.

El programa “Basta de todo” entrevistó ayer durante una hora a Araujo. Le avisé a Jose (así, sin acento, lo llamamos los amigos) que ponga la Metro, porque sé la admiración que tiene por él, y sobre todo porque es un tipo que sabe escuchar, que siempre quiere aprender, curioso, que todos los días quiere mejorar en cualquiera de todas las actividades que hace. La bata es una de ellas.

Lo encuentro en el chat:

-¿Lo estás escuchando?

-Sí, un groso. Ahí les mandé un mail.

Ahí vino mi comentario pesimista: “No los leen casi nunca”, le dije.

Y como por arte de magia, sin que pasaran más que un par de segundos (lo juro), la voz de Matías Martín dijo:

 

“Hola, gente, los estoy escuchando desde Tandil, y la verdad es un placer que le hagan una entrevista a un gran músico como Jorge. Toco la batería desde hace un año y con 27, después de haber visto una clínica del señor, me ha dado una gran inspiración su humildad y su forma de hacer, y su frase sobre que todo el mundo puede hacer lo que él hace, ‘siempre y cuando le dedique el tiempo y trabajo necesario’. ¡Simplemente, un genio y una gran humildad!. José.”

 

Lo que más rescato de la situación es la respuesta de Araujo. El músico lanzó una sonrisa de satisfacción y agradeció el correo. Como oyente, sentí que no fue un simple agradecimiento. En la sonrisa, Araujo dejó un halo de emoción y también de incomprensión, de no entender cómo con su música puede despertar la admiración de una persona, estimularla a tocar todos los días. Una situación que los artistas deben atravesar a diario, pero que, me supongo, les debe ser difícil asimilar, digerir: los efectos de la trascendencia de su obra, sumada en este caso al don de gente de Araujo, su espíritu docente y su humildad. Me pongo en el lugar de él y pienso: “Qué groso que te digan eso”.

A raíz del mail, hablaron sobre las clínicas que el músico da por el país. Y volvió la emoción en algunos pasajes en los que recordó situaciones con Ricardo Mollo y Diego Arnedo en Divididos.

La sensibilidad de los artistas. 

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