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SENSATECES A LAS QUE SE OPONE UN «TANDILENSE»

(1 comentario). Luis García Bergara, un amigo al que admiramos y corrector de El Eco de Tandil, contrarresta un elaborado texto de Horacio Sacco sobre el tema del momento: el matrimonio gay.

Toma la pluma Horacio Sacco y escribe:

Hablo por mi generación, crecida a la sombra de eternas dictaduras que siempre prometían un futuro mejor y dejaron un saldo ignominoso. Hablo por quienes hemos visto desfilar obispos, purpurados, santidades, cardenales, eminencias, monseñores y nuncios de puntillosas y estrafalarias vestimentas y ridículos y carnavalescos bonetes, siempre prestos para mezquinarle oídos a la voz del pueblo y bendecir con satisfacción y alegría torturadores y asesinos. Hablo en nombre de los machos bien machos que se voltearon a todas las hembras bien hembras que pudieron y se dejaron. Hablo en nombre de los sentidos que nos dan sentido y de las palabras que nos hablan. Durante mucho tiempo a ellos y ellas les dijimos trolos, maricones, afeminados, putos, invertidos, travesaños, tragasables, marcha atrás, trapos y un largo etcétera de expresiones populares cancheras, humorísticas, risueñas, sagaces, astutas, ácidas, discriminatorias, despreciativas,
humillantes, hipócritas y crueles. Sobre todo crueles. Durante mucho tiempo hemos bromeado, nos hemos reído, mofado y burlado hasta el hartazgo. Cuando nos dio tanta vergüenza y quisimos ser un poco compasivos les dijimos "diferentes". Cuando pretendimos ser audazmente modernos les dijimos gays. Cuando necesitamos hacernos los superados les dijimos glbt. Tristes de tristeza infinita inventamos un mundo perfecto con mamases y papases que cenan juntos y cojen los jueves a la noche. Un mundo de cándidos niños merecedores de tener papases y mamases felices que cenan juntos y cojen los jueves a la noche. Machos y hembras respetuosos de la ley y el orden natural como dios manda. Como si esa sola condición bastara para alcanzar el cielo, la gracia de dios y ser normales. Nosotros, heterosexuales que nos amamos tranto, no podemos permitir que los morfetas, tragaleches, tortas, mariquitas y bufarrones, que obviamente no pueden engendrar como dios, los solemnes púlpitos y el sagrado orden natural mandan, sean también mamases y papases felices. No es posible que comilones, culorotos, chupapijas, tortilleras y traviesas sean tan felices. Atravesados por las palabras, al final de este largo, muy largo camino, de veladas o explícitas y crueles incriminaciones y aberrantes discriminaciones, estamos hartos de palabras, hastiados de sensateces, de sentidos comunes, de justicias y moderaciones que los herterosexuales pedimos pero que no otorgamos. Por todo ello, queridos y sensatos congéneres, queridos admonizadores de dedito levantado, queridos impugnadores de la felicidad ajena, queridos machos bien machos y hembras bien hembras que cenan juntos y cojen los jueves a la noche, como dios y los célibes eclesiásticos que no cojieron nunca mandan, queridos obispos, purpurados, santidades, cardenales, eminencias, monseñores y nuncios de puntillosas y estrafalarias vestimentas y ridículos y carnavalescos
bonetes: ¿por qué no se van un poquito a la concha de su madre?

-Por Horacio Sacco

OTRAS SENSATECES: PARA LOS INDIFERENTES Y CONFUNDIDOS

No estoy a favor de la adopción de parte de parejas del mismo sexo.
Sí estoy de acuerdo en alguna forma de unión civil que vincule de alguna manera a cada miembro de la pareja en cuanto a herencia, jubilaciones, etc. Que el Estado reconozca esa unión me parece correcto, pero no la adopción, porque:
Más allá de que cada uno es libre de elegir, si puede, lo que puede, incluida la sexualidad, no admito que el Estado dé el visto bueno y que desde ese mismo Estado se termine enseñando en los colegios que está bien si a tu nena le gusta otra nena o que está bien que a mi nene le guste otro nene, que en definitivo da igual, que es lo mismo, y que hay que ser "libres de elegir".
Porque lo que es ley "es bueno" para todos. Ojo, pero bueno para todos, no sólo para los "trolos, maricones, afeminados, putos, invertidos, travesaños, tragasables, marcha atrás, morfetas, tragaleches, tortas, mariquitas y bufarrones", citando al pensante Horacio Sacco, a quien le digo (y coincido): Por más "obispos, purpurados, santidades, cardenales, eminencias, monseñores y nuncios de puntillosas y estrafalarias vestimentas y ridículos y carnavalescos bonetes, siempre prestos para mezquinarle oídos a la voz del pueblo y bendecir con satisfacción y alegría torturadores y asesinos" y por más (es gracioso pero lo incluyo ya que el lúcido Sacco los nombra) "machos bien machos que se voltearon a todas las hembras bien hembras que pudieron y se dejaron" y por más "mamases y papases que cenan juntos y cojen los jueves a la noche" y por más heterosexuales como el bueno de Sacco haya, si no es bueno para todos, entonces subvierte el orden social, y crea inequidad e injusticia, pero ya no en un aspecto meramente legal, sino moral, porque violenta los valores ajenos, en este caso, de una mayoría, aunque algo confundida.
Porque mañana en un colegio fundado o no por homosexuales o lesbianas, luego de esta posible ley le van a enseñar a tu nena y a mi nene (pongámonos en el lugar de ese posible otro padre/madre) que es lo mismo si les gusta un varón o una nena y que cada cual elige y así está bien.
Porque habrá casos de padres muertos, sin familiares, que querrían tanto como vos a tu nena o yo a mi nene, y que seguramente jamás hubieran deseado que su hija/hijo fuese a parar a la casa de dos homosexuales o lesbianas, a quienes vería desde pequeño/a abrazarse y besarse, y de quines aprendería lo que ve, como suelen hacer los niños, ¿o me equivoco?, ¿o no aprenden así los niños/as, tus niños/as?
Imaginá a tu nena, de más grande, encamándose con otra. ¿Es tu elección? ¿Es tu elección?, repito: ¿Es tu elección? Porque la será si es que avalás la adopción de parejas del mismo sexo.
Así que por más verdades o pseudo verdades que el señor Sacco vomite en sus seguidillas de palabras y comas, por más curas putos pedófilos y amigos de torturadores y torturadores ellos mismos, por más chupacirios cagadores e hipócritas, por más "sensatos congéneres", por más "admonizadores de dedito levantado",  "impugnadores de la felicidad ajena", por más "machos bien machos y hembras bien hembras que cenan juntos y cojen los jueves a la noche, como Dios y los célibes eclesiásticos que no cojieron nunca mandan…", por eso, por más verdades o verdades a medias que enumere el bueno de Sacco intentando con eso encadenar una a otra para forzar a una conclusión personal y de su agrado, intentando hacerla pasar como verdadera, por eso, no tiene razón. Es el viejo truco de los sofistas y de su escuela: Una falacia o sofisma es, según la definición de Irving Copi, un razonamiento lógicamente incorrecto, aunque psicológicamente pueda ser persuasivo. Hace ya miles de años en Grecia existían los sofistas, quienes intentaban "Poder convertir en sólidos y fuertes los argumentos más débiles", como decía Protágoras (ver Wikipedia).
Así que por más trampas dialécticas que el bueno de Horacio Sacco coloque enumerando "verdades", yo no me como su verso, ni el de unos cuantos. No nos dejemos engañar.

Saludos,
Luis García (nacido en Perú pero radicado en Tandil desde hace ratazo)

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