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EL DEBILIO, SIENDO MUNICIPAL, LLEVA 100 MIL CONSULTAS EN DOS AÑOS

El Hospital de Niños atendió ese número de visitas y, según cuentan, podrían haber sido más debido a la falta de apoyo y personal. El día de mañana sueñan con una cátedra propia de pediatría.

Parece mentira”, dirá el lector. Pero el Hospital de Niños Debilio Blanco Villegas ya lleva dos años y en ese período recibió unas 100 mil consultas abarcando todas las áreas.

Subimos textual una interesante nota que le hizo El Eco de Tandil al director médico del centro asistencial, Héctor “Cacho” Equiza, consideró que “hemos hecho muchas cosas, pero siempre falta”.

Desde los comienzos, el hospital representó un desafío constante para todos los que hacen a la institución, que deben trabajar en pos de un servicio de excelencia que se adapte permanentemente a lo que las nuevas realidades exigen.

“Estamos en la lucha permanente y en no quedarnos nunca, dar siempre un paso y otro para adelante”, resumió el director médico, Héctor Equiza.

Con motivo de conmemorarse el segundo aniversario de la institución sanitaria, El Eco de Tandil dialogó con el profesional acerca de la actualidad y los logros obtenidos, aunque reconoció que, cuando se trabaja en la función pública, “nunca se está satisfecho”.

En principio, Equiza señaló que en estos dos años “indudablemente hubiésemos querido hacer mucho más”. Uno de los principales escollos es el presupuestario: “Hay que pensar en que sigue siendo un hospital municipal, que se sigue manejando con fondos municipales. Tenemos muy poca ayuda de los gobiernos nacionales y provinciales”, marcó.

En tanto que el segundo problema, y quizás el más resonante, es la falta de recursos humanos disponibles: “Periódicamente se nos producen claros en los servicios de Guardia, que tenemos que salir a cubrirlos; contratamos gente de La Plata o Buenos Aires. Eso hace que estemos siempre complicados”.

De todos modos, consideró que “poquito a poco, vamos creciendo. No tanto como uno quisiera o pretendería que fueran las cosas”.

Actualmente, la unidad cuenta con 25 profesionales médicos en planta fija, que se suman a los más de 50 que desarrollan diversas tareas.

Algunos números
El Hospital de Niños sin dudas nació en un ámbito especial. En 2008, la ciudad se encontraba inmersa en un contexto de desarrollo, que aún persiste. Así, el nuevo centro de atención para niños de hasta 14 años llegó para responder a lo que “se esperaba que tenía que ocurrir. Tandil crece, hay mucha gente de afuera y que se ha quedado sin obra social, así que recurren al hospital”. Por eso es que la demanda se “ha incrementado”.

Una vez más los números dan cuenta de esta situación. Desde que inauguró hasta el 31 de mayo de 2010, se superaron las 100 mil consultas, tanto en pediatría clínica, emergencias como en cada una de las especialidades.

Los datos más recientes, tomados desde el 1 de enero de 2010 al 31 de mayo, hablan de 10.688 consultas en Pediatría Clínica y 12.958 emergencias médicas.

Incluso, Equiza marcó que vieron aumentar notablemente la internación de los pacientes. “Hace diez días atrás estábamos con la capacidad casi a pleno. Hemos llegado a tener más de 40 internados en Lactantes y Primera y Segunda Infancia, sin contar neonatología”, que funciona en el “Ramón Santamarina”.

“Desafío permanente”
-¿En qué cosas se ha avanzado en estos dos años?

-La incorporación de algunas especialidades que antes no existían en Tandil, la implementación de servicios específicos. En eso hemos progresado. Hoy tenemos una serie de servicios dentro del Hospital que antes se contrataban afuera. En Odontología hemos avanzado muchísimo, y ya está casi en las 2 mil consultas. Este año, al 31 de mayo, llevamos 600 consultas. El servicio de Psicología y Psicopedagogía, que estamos tratando de completar el staff de profesionales.
Además, hemos realizado una serie de cursos dentro del Hospital, de perfeccionamiento; a través de la Fundación del Hospital de Niños hemos logrado ayudar a que concurran profesionales y médicos a realizar algunos cursos de capacitación a Capital Federal o a La Plata.

Hemos hecho muchas cosas pero siempre falta. Cuando uno está en la función pública uno siempre tiene que estar insatisfecho. Hay que pensar en que tenemos que ir para adelante.
Siempre nos está  faltando algo porque siempre estamos aspirando a tener algo más. El día que lleguemos a completar lo que pensamos que necesitamos hoy, seguramente vamos a tener otras aspiraciones. En medicina uno nunca está al día, siempre tiene que plantearse el desafío del cambio permanente. Nunca se llega a una meta. Siempre el horizonte se va corriendo un poco más allá.

-¿Cómo se trabaja para mejorar o progresar?
-Trabajamos en todos los sentidos posibles. Tratamos de articular con el Hospital “Ramón Santamarina”, sobre todo con algunas especialidades como Oftalmología.
Estamos tratando de incorporar alguna especialidad más que nos está faltando, pero necesitamos algunos fondos. Estamos esperando a que la Fundación, que está trabajando mucho, sobre todo con el tema del reciclado de plástico, pueda darnos una mano en los próximos meses como para empezar a contratar profesionales. Necesitamos un servicio de Gastroenterología y uno de Endocrinología, que en Tandil no hay especialistas.

-Si bien siempre hay cosas por mejorar, ¿qué balance puede hacer de estos dos años del Hospital de Niños?
-Hemos tenido unos cuantos logros, hemos tenido unos cuantos atrasos y muchos inconvenientes y muchas soluciones. Así que el balance en este tipo de cosas es que uno está contento por lo que hizo y triste por lo que faltó hacer. Y además, ansioso por las nuevas necesidades que se van planteando todos los días; las nuevas realidades a las cuales siempre hay que estar abierto. Hay un nuevo Tandil, una nueva población, más chicos y es necesario responder a todo eso. Es permanente y va a seguir así. Nos podemos plantear una meta de acá a dos años, y nos vamos a encontrar con otra realidad nueva.
Nos falta mucho, pero la aspiración es que en el futuro sea un hospital modelo. Algún día podemos tener una aspiración que se pueda cursar la cátedra de pediatría en este hospital, llegar a tener una residencia propia que nos provea incluso de material humano. Vamos a ver si el año que viene podemos dar los primeros pasos en eso. Eso está dentro de los objetivos y las aspiraciones a largo plazo.

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