Está aquí
Home > Copa - Cosa de Serranos > COSA DE SERRANOS EN MARDEL

COSA DE SERRANOS EN MARDEL

Vine a traer a la Kitty para los trámites de la ciudadanía italiana… y ya que estamos, después, paseo.

Me acosté a la una tras subir la última nota del coach tandilense de Schiavone (que saldrá este miércoles más formalmente en El Eco de Tandil) y me levanté a las 4:30 para venirme con Cristina a Mardel a avanzar los trámites de su presunta y futura (ojalá) ciudadanía italiana. Aunque estas cosas demoran demasiado…

La Kitty dormida es lo más densa que hay, insegura, habla por hablar y dice sus peores incoherencias. Cualquier cosa que la saque de su normalidad, como a los viejos en general, la pone muy tensa y ciertamente –insisto- insegura. Por eso, mejor me vine con ella…

En la terminal de ómnibus serrana siempre hay gente, un buen síntoma. Y caímos, tras dormir muy poco en un cole de El Rápido demasiado angosto, en la nueva terminal de ómnibus marplatense (muy pintoresca por lo nueva). Para tomarnos el 511 y dirigirnos cerca de la vieja terminal. La Kitty armó un monólogo digno de oyente trastornado de radio desde que nos bajamos del cole viajero en búsqueda del callejero. Digan que sólo escuché el 1% de lo que dijo. Repasó como si fuera un examen qué es lo que tenía que decir en la embajada, me habló de Rosita Basso (que nos llevará a la vuelta a Tandil por la tarde) y así, sin más nexos específicos pero con la necesidad imperiosa de seguir dialogando, me charló de cada casa que le llamó la atención en el camino, una casa vieja a la que comparó con la de Los Locos Adams sobre la esquina de Sarmiento y Falucho, los lugares que quisiera recorrer luego, el clima, mi hermana Isabela y tantas otras cosas que logré filtrar de mis orejas con esfuerzo. Lo gracioso es que ni siquiera la correspondí con un mero “ajá”, pero ella seguía igual…

Sobre la calle Falucho al 1400 luce la embajada italiana. No sé bien porqué será que todas las embajadas tienen la necesidad de ser ostentosas. La edificación de ésta, clavada en una esquina inmensa, no es la excepción. No creo que sea sólo por vender una agradable imagen en tierra ajena. Generalmente pienso cosas como si ¿si hay un croto italiano perdido en Mardel en éste edificio habrá una cama para darle? No lo creo, entonces, mucho edificio al pedo. ¿Por qué tantos policías y seguridad privada?

El jovato de 84 años que tengo al lado hace 15 años que cobra una pensión en euros y ahora, en el mes último, de golpe le cortaron el chorro sin razón alguna. Está lleno de jovato/as la embajada. Leo los diarios locales que compré (La Capital y El Atlántico). Este último es un mamarracho a los ojos y las manos. Te llenás de tintura, es el Crónica marplatense (de los mismos dueños y ex jefes míos en DiarioShow.com, quienes no tienen idea de periodismo y son una especie de mercenarios de la prensa).

La Capital (en sintonía con La Voz de Tandil) tiene un enviado especial a Sudáfrica y un buen suple del Mundial.

Me someto al mismo hasta que sale Cristina. “¿Cómo te fue?”. “Bien”. Ya fuera del edificio amplía: “Me atendió una brasilera en la embajada de Italia, ¿podés creer? No le entendí una mierda”.

Nos reímos, le saqué varias fotos por distintos lugares (la tengo alquilada y ya no quiere saber nada porque sabe para dónde marchan) y luego subiré un videito en el que le hice creer que quería ir a jugar al Casino, cosa que la saca de las casillas. Ahora estamos tomando un café y me mira con ganas de hablar. Y lo confirma: "Me aburro acá, vamos a la peatonal". Luego la llevaré al centro y ampliaremos…

Deja un comentario

COSA DE SERRANOS EN MARDEL

Vine a traer a la Kitty para los trámites de la ciudadanía italiana… y ya que estamos, después, paseo.

Me acosté a la una tras subir la última nota del coach tandilense de Schiavone (que saldrá este miércoles más formalmente en El Eco de Tandil) y me levanté a las 4:30 para venirme con Cristina a Mardel a avanzar los trámites de su presunta y futura (ojalá) ciudadanía italiana. Aunque estas cosas demoran demasiado…

La Kitty dormida es lo más densa que hay, insegura, habla por hablar y dice sus peores incoherencias. Cualquier cosa que la saque de su normalidad, como a los viejos en general, la pone muy tensa y ciertamente –insisto- insegura. Por eso, mejor me vine con ella…

En la terminal de ómnibus serrana siempre hay gente, un buen síntoma. Y caímos, tras dormir muy poco en un cole de El Rápido demasiado angosto, en la nueva terminal de ómnibus marplatense (muy pintoresca por lo nueva). Para tomarnos el 511 y dirigirnos cerca de la vieja terminal. La Kitty armó un monólogo digno de oyente trastornado de radio desde que nos bajamos del cole viajero en búsqueda del callejero. Digan que sólo escuché el 1% de lo que dijo. Repasó como si fuera un examen qué es lo que tenía que decir en la embajada, me habló de Rosita Basso (que nos llevará a la vuelta a Tandil por la tarde) y así, sin más nexos específicos pero con la necesidad imperiosa de seguir dialogando, me charló de cada casa que le llamó la atención en el camino, una casa vieja a la que comparó con la de Los Locos Adams sobre la esquina de Sarmiento y Falucho, los lugares que quisiera recorrer luego, el clima, mi hermana Isabela y tantas otras cosas que logré filtrar de mis orejas con esfuerzo. Lo gracioso es que ni siquiera la correspondí con un mero “ajá”, pero ella seguía igual…

Sobre la calle Falucho al 1400 luce la embajada italiana. No sé bien porqué será que todas las embajadas tienen la necesidad de ser ostentosas. La edificación de ésta, clavada en una esquina inmensa, no es la excepción. No creo que sea sólo por vender una agradable imagen en tierra ajena. Generalmente pienso cosas como si ¿si hay un croto italiano perdido en Mardel en éste edificio habrá una cama para darle? No lo creo, entonces, mucho edificio al pedo. ¿Por qué tantos policías y seguridad privada?

El jovato de 84 años que tengo al lado hace 15 años que cobra una pensión en euros y ahora, en el mes último, de golpe le cortaron el chorro sin razón alguna. Está lleno de jovato/as la embajada. Leo los diarios locales que compré (La Capital y El Atlántico). Este último es un mamarracho a los ojos y las manos. Te llenás de tintura, es el Crónica marplatense (de los mismos dueños y ex jefes míos en DiarioShow.com, quienes no tienen idea de periodismo y son una especie de mercenarios de la prensa).

La Capital (en sintonía con La Voz de Tandil) tiene un enviado especial a Sudáfrica y un buen suple del Mundial.

Me someto al mismo hasta que sale Cristina. “¿Cómo te fue?”. “Bien”. Ya fuera del edificio amplía: “Me atendió una brasilera en la embajada de Italia, ¿podés creer? No le entendí una mierda”.

Nos reímos, le saqué varias fotos por distintos lugares (la tengo alquilada y ya no quiere saber nada porque sabe para dónde marchan) y luego subiré un videito en el que le hice creer que quería ir a jugar al Casino, cosa que la saca de las casillas. Ahora estamos tomando un café y me mira con ganas de hablar. Y lo confirma: "Me aburro acá, vamos a la peatonal". Luego la llevaré al centro y ampliaremos…

Deja un comentario

COSA DE SERRANOS EN MARDEL

Vine a traer a la Kitty para los trámites de la ciudadanía italiana… y ya que estamos, después, paseo.

Me acosté a la una tras subir la última nota del coach tandilense de Schiavone (que saldrá este miércoles más formalmente en El Eco de Tandil) y me levanté a las 4:30 para venirme con Cristina a Mardel a avanzar los trámites de su presunta y futura (ojalá) ciudadanía italiana. Aunque estas cosas demoran demasiado…

La Kitty dormida es lo más densa que hay, insegura, habla por hablar y dice sus peores incoherencias. Cualquier cosa que la saque de su normalidad, como a los viejos en general, la pone muy tensa y ciertamente –insisto- insegura. Por eso, mejor me vine con ella…

En la terminal de ómnibus serrana siempre hay gente, un buen síntoma. Y caímos, tras dormir muy poco en un cole de El Rápido demasiado angosto, en la nueva terminal de ómnibus marplatense (muy pintoresca por lo nueva). Para tomarnos el 511 y dirigirnos cerca de la vieja terminal. La Kitty armó un monólogo digno de oyente trastornado de radio desde que nos bajamos del cole viajero en búsqueda del callejero. Digan que sólo escuché el 1% de lo que dijo. Repasó como si fuera un examen qué es lo que tenía que decir en la embajada, me habló de Rosita Basso (que nos llevará a la vuelta a Tandil por la tarde) y así, sin más nexos específicos pero con la necesidad imperiosa de seguir dialogando, me charló de cada casa que le llamó la atención en el camino, una casa vieja a la que comparó con la de Los Locos Adams sobre la esquina de Sarmiento y Falucho, los lugares que quisiera recorrer luego, el clima, mi hermana Isabela y tantas otras cosas que logré filtrar de mis orejas con esfuerzo. Lo gracioso es que ni siquiera la correspondí con un mero “ajá”, pero ella seguía igual…

Sobre la calle Falucho al 1400 luce la embajada italiana. No sé bien porqué será que todas las embajadas tienen la necesidad de ser ostentosas. La edificación de ésta, clavada en una esquina inmensa, no es la excepción. No creo que sea sólo por vender una agradable imagen en tierra ajena. Generalmente pienso cosas como si ¿si hay un croto italiano perdido en Mardel en éste edificio habrá una cama para darle? No lo creo, entonces, mucho edificio al pedo. ¿Por qué tantos policías y seguridad privada?

El jovato de 84 años que tengo al lado hace 15 años que cobra una pensión en euros y ahora, en el mes último, de golpe le cortaron el chorro sin razón alguna. Está lleno de jovato/as la embajada. Leo los diarios locales que compré (La Capital y El Atlántico). Este último es un mamarracho a los ojos y las manos. Te llenás de tintura, es el Crónica marplatense (de los mismos dueños y ex jefes míos en DiarioShow.com, quienes no tienen idea de periodismo y son una especie de mercenarios de la prensa).

La Capital (en sintonía con La Voz de Tandil) tiene un enviado especial a Sudáfrica y un buen suple del Mundial.

Me someto al mismo hasta que sale Cristina. “¿Cómo te fue?”. “Bien”. Ya fuera del edificio amplía: “Me atendió una brasilera en la embajada de Italia, ¿podés creer? No le entendí una mierda”.

Nos reímos, le saqué varias fotos por distintos lugares (la tengo alquilada y ya no quiere saber nada porque sabe para dónde marchan) y luego subiré un videito en el que le hice creer que quería ir a jugar al Casino, cosa que la saca de las casillas. Ahora estamos tomando un café y me mira con ganas de hablar. Y lo confirma: "Me aburro acá, vamos a la peatonal". Luego la llevaré al centro y ampliaremos…

Deja un comentario

COSA DE SERRANOS EN MARDEL

Vine a traer a la Kitty para los trámites de la ciudadanía italiana… y ya que estamos, después, paseo.

Me acosté a la una tras subir la última nota del coach tandilense de Schiavone (que saldrá este miércoles más formalmente en El Eco de Tandil) y me levanté a las 4:30 para venirme con Cristina a Mardel a avanzar los trámites de su presunta y futura (ojalá) ciudadanía italiana. Aunque estas cosas demoran demasiado…

La Kitty dormida es lo más densa que hay, insegura, habla por hablar y dice sus peores incoherencias. Cualquier cosa que la saque de su normalidad, como a los viejos en general, la pone muy tensa y ciertamente –insisto- insegura. Por eso, mejor me vine con ella…

En la terminal de ómnibus serrana siempre hay gente, un buen síntoma. Y caímos, tras dormir muy poco en un cole de El Rápido demasiado angosto, en la nueva terminal de ómnibus marplatense (muy pintoresca por lo nueva). Para tomarnos el 511 y dirigirnos cerca de la vieja terminal. La Kitty armó un monólogo digno de oyente trastornado de radio desde que nos bajamos del cole viajero en búsqueda del callejero. Digan que sólo escuché el 1% de lo que dijo. Repasó como si fuera un examen qué es lo que tenía que decir en la embajada, me habló de Rosita Basso (que nos llevará a la vuelta a Tandil por la tarde) y así, sin más nexos específicos pero con la necesidad imperiosa de seguir dialogando, me charló de cada casa que le llamó la atención en el camino, una casa vieja a la que comparó con la de Los Locos Adams sobre la esquina de Sarmiento y Falucho, los lugares que quisiera recorrer luego, el clima, mi hermana Isabela y tantas otras cosas que logré filtrar de mis orejas con esfuerzo. Lo gracioso es que ni siquiera la correspondí con un mero “ajá”, pero ella seguía igual…

Sobre la calle Falucho al 1400 luce la embajada italiana. No sé bien porqué será que todas las embajadas tienen la necesidad de ser ostentosas. La edificación de ésta, clavada en una esquina inmensa, no es la excepción. No creo que sea sólo por vender una agradable imagen en tierra ajena. Generalmente pienso cosas como si ¿si hay un croto italiano perdido en Mardel en éste edificio habrá una cama para darle? No lo creo, entonces, mucho edificio al pedo. ¿Por qué tantos policías y seguridad privada?

El jovato de 84 años que tengo al lado hace 15 años que cobra una pensión en euros y ahora, en el mes último, de golpe le cortaron el chorro sin razón alguna. Está lleno de jovato/as la embajada. Leo los diarios locales que compré (La Capital y El Atlántico). Este último es un mamarracho a los ojos y las manos. Te llenás de tintura, es el Crónica marplatense (de los mismos dueños y ex jefes míos en DiarioShow.com, quienes no tienen idea de periodismo y son una especie de mercenarios de la prensa).

La Capital (en sintonía con La Voz de Tandil) tiene un enviado especial a Sudáfrica y un buen suple del Mundial.

Me someto al mismo hasta que sale Cristina. “¿Cómo te fue?”. “Bien”. Ya fuera del edificio amplía: “Me atendió una brasilera en la embajada de Italia, ¿podés creer? No le entendí una mierda”.

Nos reímos, le saqué varias fotos por distintos lugares (la tengo alquilada y ya no quiere saber nada porque sabe para dónde marchan) y luego subiré un videito en el que le hice creer que quería ir a jugar al Casino, cosa que la saca de las casillas. Ahora estamos tomando un café y me mira con ganas de hablar. Y lo confirma: "Me aburro acá, vamos a la peatonal". Luego la llevaré al centro y ampliaremos…

Deja un comentario

COSA DE SERRANOS EN MARDEL

Vine a traer a la Kitty para los trámites de la ciudadanía italiana… y ya que estamos, después, paseo.

Me acosté a la una tras subir la última nota del coach tandilense de Schiavone (que saldrá este miércoles más formalmente en El Eco de Tandil) y me levanté a las 4:30 para venirme con Cristina a Mardel a avanzar los trámites de su presunta y futura (ojalá) ciudadanía italiana. Aunque estas cosas demoran demasiado…

La Kitty dormida es lo más densa que hay, insegura, habla por hablar y dice sus peores incoherencias. Cualquier cosa que la saque de su normalidad, como a los viejos en general, la pone muy tensa y ciertamente –insisto- insegura. Por eso, mejor me vine con ella…

En la terminal de ómnibus serrana siempre hay gente, un buen síntoma. Y caímos, tras dormir muy poco en un cole de El Rápido demasiado angosto, en la nueva terminal de ómnibus marplatense (muy pintoresca por lo nueva). Para tomarnos el 511 y dirigirnos cerca de la vieja terminal. La Kitty armó un monólogo digno de oyente trastornado de radio desde que nos bajamos del cole viajero en búsqueda del callejero. Digan que sólo escuché el 1% de lo que dijo. Repasó como si fuera un examen qué es lo que tenía que decir en la embajada, me habló de Rosita Basso (que nos llevará a la vuelta a Tandil por la tarde) y así, sin más nexos específicos pero con la necesidad imperiosa de seguir dialogando, me charló de cada casa que le llamó la atención en el camino, una casa vieja a la que comparó con la de Los Locos Adams sobre la esquina de Sarmiento y Falucho, los lugares que quisiera recorrer luego, el clima, mi hermana Isabela y tantas otras cosas que logré filtrar de mis orejas con esfuerzo. Lo gracioso es que ni siquiera la correspondí con un mero “ajá”, pero ella seguía igual…

Sobre la calle Falucho al 1400 luce la embajada italiana. No sé bien porqué será que todas las embajadas tienen la necesidad de ser ostentosas. La edificación de ésta, clavada en una esquina inmensa, no es la excepción. No creo que sea sólo por vender una agradable imagen en tierra ajena. Generalmente pienso cosas como si ¿si hay un croto italiano perdido en Mardel en éste edificio habrá una cama para darle? No lo creo, entonces, mucho edificio al pedo. ¿Por qué tantos policías y seguridad privada?

El jovato de 84 años que tengo al lado hace 15 años que cobra una pensión en euros y ahora, en el mes último, de golpe le cortaron el chorro sin razón alguna. Está lleno de jovato/as la embajada. Leo los diarios locales que compré (La Capital y El Atlántico). Este último es un mamarracho a los ojos y las manos. Te llenás de tintura, es el Crónica marplatense (de los mismos dueños y ex jefes míos en DiarioShow.com, quienes no tienen idea de periodismo y son una especie de mercenarios de la prensa).

La Capital (en sintonía con La Voz de Tandil) tiene un enviado especial a Sudáfrica y un buen suple del Mundial.

Me someto al mismo hasta que sale Cristina. “¿Cómo te fue?”. “Bien”. Ya fuera del edificio amplía: “Me atendió una brasilera en la embajada de Italia, ¿podés creer? No le entendí una mierda”.

Nos reímos, le saqué varias fotos por distintos lugares (la tengo alquilada y ya no quiere saber nada porque sabe para dónde marchan) y luego subiré un videito en el que le hice creer que quería ir a jugar al Casino, cosa que la saca de las casillas. Ahora estamos tomando un café y me mira con ganas de hablar. Y lo confirma: "Me aburro acá, vamos a la peatonal". Luego la llevaré al centro y ampliaremos…

Deja un comentario

Top