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NOELDA CAMPOS Y EL TERREMOTO EN CHILE

(Audio). Una chilena, tandilense adoptiva, que vivió en carne propia el terremoto del país trasandino y retornó a nuestra ciudad nos cuenta su experiencia.

Noelda Campos es prácticamente una chilena-tandilense porque desde hace 21 años se pasa la mitad del calendario en nuestra ciudad y la otra mitad en su patria, en el pueblito San Fabián de Alico. Dicha localidad queda en la octava región del país vecino y vale aclarar que tanto la séptima como la octava región, que vendrían a ser las provincias en Argentina, fueron las más afectadas por el terrible terremoto que destruyó gran parte de las tierras trasandinas el sábado 27 de febrero pasado, a las 03:34:17 hora local. Ella padeció el histórico temblor en Chile pero ya se encuentra, como acostumbra, nuevamente residiendo en Tandil.

-¿En la zona dónde estuvo usted se dieron grandes aberturas del suelo?
No, fijate (responde con su eterno tono chileno), lo único que sufrimos nosotros fue la falta de luz, pero teníamos agua. En cambio, en otras zonas, no tenían ni agua ni comida y el terremoto les botó las casas y luego el tsunami les barrió lo poco que les quedaba. Yo no sé porqué no nos pasó nada al estar tan cerca porque en San Carlos y Chillán, que queda ahí nomás, se vieron varias casas tiradas. Lo peor de todo fueron lo que le llaman las “réplicas” y es que casi todo Chile siguió temblando a lo largo de un mes. Entonces, tú estabas sentado y sentías que se empezaba a mover todo y muy fuerte. Cada réplica duraba muy poco pero al ser tan fuertes los sacudones te asustabas mucho y cada una te generaba la sensación de que podría terminar siendo un terremoto. Aparte, por ahí venían dos o tres réplicas juntas. Yo, por ejemplo, no me quedaba dormida hasta después de las cuatro de la madrugada
-¿Por qué hasta esa hora puntualmente?
Porque el terremoto fue a las 3 y media e inconscientemente siempre pensaba que se iba a repetir a esa hora.
¿Qué hizo usted en pleno terremoto?
Pues me levanté. Yo me bajo de la cama por un costado, porque del otro tengo el televisor, y me fui hasta la punta, a los pies de la misma, y la intentaba sujetar porque la cama saltaba casi medio metro. Y tenía muchos vasos lindos, grandes, con conchitas, piedras en una repisa cerca y sentía como se caían y se rompían todos pero no podía hacer nada. Esa noche era el penúltimo día del festival de Viña y yo me dormí vestida porque había visitas en casa y yo tengo mi habitación apartada, entonces, de repente me levantaba e iba a comentar algo con el resto sobre los cantantes que se presentaban. Pero luego me quedé dormida y me desperté con semejante terremoto. Me intentaba poner los suecos para salir de la habitación y no podía, al final salí afuera descalza y me enterré un vidrio en el talón. Al otro día mi sobrina me lo intentó sacar pero no pudo y tuve que ir al hospital.
-¿Y el hospital estaba colapsado?
No porque, como te digo, en nuestro pueblo no sufrimos grandes daños, había pocos heridos pero en el hospital estaban todos los vidrios rotos. A la escuela por suerte no le pasó nada y el otro gran afectado fue el señor del mercado del pueblo. Cuando llegó a la mañana estaba todo en el suelo y después tuvo que vender los pollos, la carne y el fiambre dos al precio de uno por la falta de luz. Chile siempre tuvo terremotos y por eso algo de experiencia tiene en ese sentido, pero en el momento del temblor no sabes para dónde salir porque tiembla en todos lados, pues.

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NOELDA CAMPOS Y EL TERREMOTO EN CHILE

(Audio). Una chilena, tandilense adoptiva, que vivió en carne propia el terremoto del país trasandino y retornó a nuestra ciudad nos cuenta su experiencia.

Noelda Campos es prácticamente una chilena-tandilense porque desde hace 21 años se pasa la mitad del calendario en nuestra ciudad y la otra mitad en su patria, en el pueblito San Fabián de Alico. Dicha localidad queda en la octava región del país vecino y vale aclarar que tanto la séptima como la octava región, que vendrían a ser las provincias en Argentina, fueron las más afectadas por el terrible terremoto que destruyó gran parte de las tierras trasandinas el sábado 27 de febrero pasado, a las 03:34:17 hora local. Ella padeció el histórico temblor en Chile pero ya se encuentra, como acostumbra, nuevamente residiendo en Tandil.

-¿En la zona dónde estuvo usted se dieron grandes aberturas del suelo?
No, fijate (responde con su eterno tono chileno), lo único que sufrimos nosotros fue la falta de luz, pero teníamos agua. En cambio, en otras zonas, no tenían ni agua ni comida y el terremoto les botó las casas y luego el tsunami les barrió lo poco que les quedaba. Yo no sé porqué no nos pasó nada al estar tan cerca porque en San Carlos y Chillán, que queda ahí nomás, se vieron varias casas tiradas. Lo peor de todo fueron lo que le llaman las “réplicas” y es que casi todo Chile siguió temblando a lo largo de un mes. Entonces, tú estabas sentado y sentías que se empezaba a mover todo y muy fuerte. Cada réplica duraba muy poco pero al ser tan fuertes los sacudones te asustabas mucho y cada una te generaba la sensación de que podría terminar siendo un terremoto. Aparte, por ahí venían dos o tres réplicas juntas. Yo, por ejemplo, no me quedaba dormida hasta después de las cuatro de la madrugada
-¿Por qué hasta esa hora puntualmente?
Porque el terremoto fue a las 3 y media e inconscientemente siempre pensaba que se iba a repetir a esa hora.
¿Qué hizo usted en pleno terremoto?
Pues me levanté. Yo me bajo de la cama por un costado, porque del otro tengo el televisor, y me fui hasta la punta, a los pies de la misma, y la intentaba sujetar porque la cama saltaba casi medio metro. Y tenía muchos vasos lindos, grandes, con conchitas, piedras en una repisa cerca y sentía como se caían y se rompían todos pero no podía hacer nada. Esa noche era el penúltimo día del festival de Viña y yo me dormí vestida porque había visitas en casa y yo tengo mi habitación apartada, entonces, de repente me levantaba e iba a comentar algo con el resto sobre los cantantes que se presentaban. Pero luego me quedé dormida y me desperté con semejante terremoto. Me intentaba poner los suecos para salir de la habitación y no podía, al final salí afuera descalza y me enterré un vidrio en el talón. Al otro día mi sobrina me lo intentó sacar pero no pudo y tuve que ir al hospital.
-¿Y el hospital estaba colapsado?
No porque, como te digo, en nuestro pueblo no sufrimos grandes daños, había pocos heridos pero en el hospital estaban todos los vidrios rotos. A la escuela por suerte no le pasó nada y el otro gran afectado fue el señor del mercado del pueblo. Cuando llegó a la mañana estaba todo en el suelo y después tuvo que vender los pollos, la carne y el fiambre dos al precio de uno por la falta de luz. Chile siempre tuvo terremotos y por eso algo de experiencia tiene en ese sentido, pero en el momento del temblor no sabes para dónde salir porque tiembla en todos lados, pues.

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(Audio). Una chilena, tandilense adoptiva, que vivió en carne propia el terremoto del país trasandino y retornó a nuestra ciudad nos cuenta su experiencia.

Noelda Campos es prácticamente una chilena-tandilense porque desde hace 21 años se pasa la mitad del calendario en nuestra ciudad y la otra mitad en su patria, en el pueblito San Fabián de Alico. Dicha localidad queda en la octava región del país vecino y vale aclarar que tanto la séptima como la octava región, que vendrían a ser las provincias en Argentina, fueron las más afectadas por el terrible terremoto que destruyó gran parte de las tierras trasandinas el sábado 27 de febrero pasado, a las 03:34:17 hora local. Ella padeció el histórico temblor en Chile pero ya se encuentra, como acostumbra, nuevamente residiendo en Tandil.

-¿En la zona dónde estuvo usted se dieron grandes aberturas del suelo?
No, fijate (responde con su eterno tono chileno), lo único que sufrimos nosotros fue la falta de luz, pero teníamos agua. En cambio, en otras zonas, no tenían ni agua ni comida y el terremoto les botó las casas y luego el tsunami les barrió lo poco que les quedaba. Yo no sé porqué no nos pasó nada al estar tan cerca porque en San Carlos y Chillán, que queda ahí nomás, se vieron varias casas tiradas. Lo peor de todo fueron lo que le llaman las “réplicas” y es que casi todo Chile siguió temblando a lo largo de un mes. Entonces, tú estabas sentado y sentías que se empezaba a mover todo y muy fuerte. Cada réplica duraba muy poco pero al ser tan fuertes los sacudones te asustabas mucho y cada una te generaba la sensación de que podría terminar siendo un terremoto. Aparte, por ahí venían dos o tres réplicas juntas. Yo, por ejemplo, no me quedaba dormida hasta después de las cuatro de la madrugada
-¿Por qué hasta esa hora puntualmente?
Porque el terremoto fue a las 3 y media e inconscientemente siempre pensaba que se iba a repetir a esa hora.
¿Qué hizo usted en pleno terremoto?
Pues me levanté. Yo me bajo de la cama por un costado, porque del otro tengo el televisor, y me fui hasta la punta, a los pies de la misma, y la intentaba sujetar porque la cama saltaba casi medio metro. Y tenía muchos vasos lindos, grandes, con conchitas, piedras en una repisa cerca y sentía como se caían y se rompían todos pero no podía hacer nada. Esa noche era el penúltimo día del festival de Viña y yo me dormí vestida porque había visitas en casa y yo tengo mi habitación apartada, entonces, de repente me levantaba e iba a comentar algo con el resto sobre los cantantes que se presentaban. Pero luego me quedé dormida y me desperté con semejante terremoto. Me intentaba poner los suecos para salir de la habitación y no podía, al final salí afuera descalza y me enterré un vidrio en el talón. Al otro día mi sobrina me lo intentó sacar pero no pudo y tuve que ir al hospital.
-¿Y el hospital estaba colapsado?
No porque, como te digo, en nuestro pueblo no sufrimos grandes daños, había pocos heridos pero en el hospital estaban todos los vidrios rotos. A la escuela por suerte no le pasó nada y el otro gran afectado fue el señor del mercado del pueblo. Cuando llegó a la mañana estaba todo en el suelo y después tuvo que vender los pollos, la carne y el fiambre dos al precio de uno por la falta de luz. Chile siempre tuvo terremotos y por eso algo de experiencia tiene en ese sentido, pero en el momento del temblor no sabes para dónde salir porque tiembla en todos lados, pues.

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