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CLAUDIA ESCUDERO VACCARONI NOS ESCRIBE DESDE MALLORCA

En una muy emotiva carta (o e-mail), la tandilense recuerca con nostalgia su pago serrano, nos pinta su agradable presente allí y, desde aquí, le agradecemos el contacto. Para cualquier tandilero que guste escribirnos: cosa@cosadeserranos.com.ar

Hoy es 2 de mayo, el día de la madre en España, ésta mañana llevé a mi hijo al puerto, se fue a Ibiza por cuestiones de trabajo, lo que son las cosas, la vida tiene eso, hace unos años fui yo la que dejé a mis padres viéndome partir y hoy veo cómo mi hijo se va , aunque no es lo mismo, de Mallorca a Ibiza es un paso, pero el sentimiento de ver partir a un ser querido está ahí presente, porque una vez que has echado raíces lejos de tu casa, de tu tierra, corres el riesgo de que tus hijos se vayan hacia otros horizontes y no precisamente hacia tu lugar de origen

Crecí por la calle Sandino, cerca de tiro Federal, soy la segunda de una familia numerosa, éramos 8 hermanos, recuerdo todo aquello con nostalgia, a veces cierro los ojos y me parece oír el sonido del agua que corría por el arroyo de la calle Richieri. Allí jugábamos con los chicos del barrio, era todo campo abierto, maravilloso el sueño de cualquier niño, había muchos árboles y en verano, a la hora de la siesta, nos tumbábamos en la hierba a escuchar los pájaros y a mirar el cielo, descubriendo formas de animales, cosas y personas que nos regalaban las nubes… Jugábamos a la payana, al elástico, a la mancha, no pasaban autos, en el barrio nos conocíamos todos, escuchábamos la dulce voz de mamá que nos llamaba a la hora de la comida, o de la cena… Y así, día tras día, fue una época maravillosa, que forma parte de mi vida, hace un mes caminé otra vez por aquellas calles, me parecía increíble porque en la distancia idealizás tus recuerdos y el sólo hecho de  imaginar, o soñar con caminar por tu antiguo barrio te acelera el corazón. Por eso cuando vuelves tu visión es otra, te pesa más la nostalgia que la objetividad de las cosas. Te preguntan: `¿Cómo ves Tandil?´ y uno responde: “¡Hermoso! Porque es el amor de uno, ese amor eterno del que todos hablamos, ese amor que llevás en el corazón y que nada lo iguala, por más ciudades que veas y conozcas, Tandil es tu alma, el que está allí percibe otra cosa, la realidad, la economía, etc; pero el que se ha ido y vuelve, es como el pájaro que regresa al nido, lo encuentra, confortable, amigable, hogareño…”.
 
Cada tandilense que se ha marchado a vivir fuera tendrá una historia diferente, y un sentimiento diferente, no todos sufrirán el desarraigo, por suerte, pero yo soy de la gente que sufrió el desarraigo, que ama Tandil, que ama volver tantas veces pueda, que unos mates con los amigos y la familia es como una condecoración a la vida, es como un premio, es la expresión de la felicidad. A pesar de las dificultades económicas, nuestros padres querían que estudiáramos, así fue que después de  terminar la Escuela Nº1, fuimos con mi hermana Popy a Sagrada Familia, de allí tengo mis mejores amigas, las que veo cada vez que voy de visita, incluso a Susana Prado, ja, ja. Me río porque nos habían prohibido en el colegio ser amigas, ya que éramos de clase sociales diferentes. Es increíble que ocurran esas cosas, espero que eso ya no pase, porque ni la época es la misma, ni la mentalidad es la misma, la evolución habrá sido en positivo. Aquellas amigas de antaño siguen siéndolo un montón de años después, son el néctar de la vida, esa amistad que nunca muere, que perdura a través del tiempo y la distancia. Es la cara amable de nuestra existencia. Estudié Magisterio en I.E.S , cuando terminé tenía 20 años, me había casado, tenía una hija y otro hijo que venía en camino, la familia de él era española, y cosas del destino, yo recuerdo que no quería dejar Tandil, pero los padres de él se iban a España, así que nosotros fuimos detrás, sólo era por un tiempito… ¡y ya han pasado 25 años!.
 
Mallorca es la isla más grande del archipiélago balear, con una población de casi 900.000 mil habitantes, la lengua de la comunidad son el catalán y el español, el clima es mediterráneo, tiene unas playas y unas calas paradisíacas. Llegué acá en marzo de 1985, tal cual les digo, qué lejos se van mis recuerdos, atrás dejé a mis padres, a mis hermanos que eran unos nenes chiquititos, mis planes de seguir estudiando, cosa que me apasionaba, era una maravilla sumergirme entre los libros, leer, aprender, como lo era jugar con mis hermanos, estar con mis padres, con la familia, ir al Parque, al Dique, cosas sencillas que me hacían feliz y que dejé atrás.
 
Nació acá mi segundo hijo Pablo (el que hoy se ha ido a Ibiza por 6 meses) y aunque cueste creer, casi la única forma de comunicación eran las cartas, cada una que llegaba era una fiesta del alma, me preparaba unos mates para leerla y luego las volvía a releer, buscando algo que me hubiera salteado, las guardaba, las olía, las esperaba, hoy en día las conservo… están amarillentas, pero son testigo de mis primeros pasos lejos del hogar, fueron mis amigas, mi apoyo moral, leía una y otra vez las frases que me daban ánimos y me decían: `Claudia, sigue adelante, no te caigas´. Llevaba toda mi vida luchando contra las adversidades, ésta era una lucha más grande, añoraba mi flia., mi Tandil, y aunque parezca increíble pasé como tres años sin hablar por teléfono con mis padres porque ellos en esa época no tenían línea. La primera vez que llamé fue a casa de una vecina, que iba a buscar a mi flia. y por fín pude oírlos, casi me desmayo, del otro lado estaban papá, mamá y mis hermanitos.
 
Es difícil imaginarse hoy el mundo sin internet, pero a mí me tocó esa parte amarga de la época, tampoco te encontrabas con ningún argentino, pasaron 2 años hasta que me topé con gente de Argentina y hoy en día sales a la calle y te topas con un argentino a cada paso. Fui la primera que llegó a Mallorca de mi familia, después vinieron mis hermanos, primos, tíos, amigos, amigos de amigos y así se pobló de tandilenses la isla,  cosas de la vida, suman más de cien de mi parte. Me casé por segunda vez con un valenciano, tengo 4 hijos, Paola (26 años), Pablo (24), Marcos (5) y Daniel (4), los dos mayores están totalmente integrados a  la vida mallorquina, todos han nacido acá menos la primera. La isla es hermosa, paradisíaca, tiene mil rincones para descubrir, el mar es de un celeste turquesa, las aguas son tranquilas, casi planas, la montaña es imponente, yo vivo cerca de los acantilados y la vista es un sueño. La isla es mágica, y no sabes cómo pero te atrapa.
Hay que saber llegar al corazón del mallorquín, ya que a veces es un poco receloso de su intimidad isleña y se queja de la gran invasión de la gente de fuera, no sólo nos dicen forasteros a los extranjeros, sino que los mismos peninsulares lo son también. En Tandil trabajé en la clínica Chacabuco, en el quincho del Club Independiente, en una inmobiliaria, en la colonia de vacaciones del Tiro Federal, no llegué a ejercer como maestra porque al terminar de estudiar me vine a la isla. Aquí he trabajado en mil cosas, he sido camarera de pizzería, de restaurante, en promociones, tuve una tienda multibazar durante 2 años, me he dedicado a hacer tatuajes temporales en verano de cara al sector turistico (la principal fuente de ingresos para los isleños es el turismo). He hecho mil cosas y mi último emprendimiento ha sido un pelotero-cafetería, con el que llevo ya hace tres años, haciendo cumpleaños para niños, mi pagina web es www.divercafe.es,  también nos dedicamos al sector de promociones inmobiliarias, aunque con la crisis española éste sector ha quedado bastante paralizado.

 
Cada vez que puedo voy a Tandil, es como reencontrarme conmigo misma, es más siempre pienso en volver y vivir en Tandil, a mis dos hijos mayores no los muevo de acá,  porque tienen sus trabajos, sus amigos  aquí han crecido, estudiado y según dicen ellos: aquí se quedarán. Mi marido es español, pero viaja siempre a Buenos Aires  por cuestiones de trabajo, ama  Argentina. Yo he viajado mucho por Europa, porque está todo cerca, Italia, Venecia, Roma, El Vaticano; en Alemania: Bonn, Dusseldorf, Munich, Colonia, Neuss; estuve en París y pasé por las fronteras de Suiza y Austria. En España recorrí la frontera desde el norte hasta el sur, pero siempre llevo en mi corazón a Tandil.
 
Tengo mi corazón dividido en dos amores: Tandil y Mallorca, amo a los dos, es una disyuntiva. Pero con el pasar de los años te das cuenta que tu corazón siempre estará partido en los dos continentes, tienes gente que amas y lo suyo es  lograr un equilibrio entre las dos partes.
 
MUCHO LABURO
Aquí no sólo he trabajado sino que también he hecho montones de cursillos de idiomas como inglés y alemán impartidos por el gobierno de forma gratuita, y montones de cursos de formación. Lo cual te permite integrarte con mayor facilidad, nunca llegué a ejercer como maestra aquí, pero he aprendido a hacer mil cosas en ésta escuela de la vida, que le toca al inmigrante, hay que sobrevivir y luchar, estás donde estés.
 
Hoy por hoy me siento a gusto en la isla, aquí he pasado toda mi juventud, he tenido montones de vivencias, he crecido espiritualmente, he conocido muchísima gente.
El balance es positivo, pero siempre añoro a mi Tandil querido, a mi gente, mi ciudad… Me gustaría volver, pero creo que permaneceré siempre cerca de mis hijos, tanto los grandes como los chiquititos siempre necesitan a su madre. Éstas son las cartas que me ha tirado la  vida, y bueno hay que seguir jugando. Un abrazo a todos mis tandilenses queridos, con todo mi corazón desde Mallorca
.

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CLAUDIA ESCUDERO VACCARONI NOS ESCRIBE DESDE MALLORCA

En una muy emotiva carta (o e-mail), la tandilense recuerca con nostalgia su pago serrano, nos pinta su agradable presente allí y, desde aquí, le agradecemos el contacto. Para cualquier tandilero que guste escribirnos: cosa@cosadeserranos.com.ar

Hoy es 2 de mayo, el día de la madre en España, ésta mañana llevé a mi hijo al puerto, se fue a Ibiza por cuestiones de trabajo, lo que son las cosas, la vida tiene eso, hace unos años fui yo la que dejé a mis padres viéndome partir y hoy veo cómo mi hijo se va , aunque no es lo mismo, de Mallorca a Ibiza es un paso, pero el sentimiento de ver partir a un ser querido está ahí presente, porque una vez que has echado raíces lejos de tu casa, de tu tierra, corres el riesgo de que tus hijos se vayan hacia otros horizontes y no precisamente hacia tu lugar de origen

Crecí por la calle Sandino, cerca de tiro Federal, soy la segunda de una familia numerosa, éramos 8 hermanos, recuerdo todo aquello con nostalgia, a veces cierro los ojos y me parece oír el sonido del agua que corría por el arroyo de la calle Richieri. Allí jugábamos con los chicos del barrio, era todo campo abierto, maravilloso el sueño de cualquier niño, había muchos árboles y en verano, a la hora de la siesta, nos tumbábamos en la hierba a escuchar los pájaros y a mirar el cielo, descubriendo formas de animales, cosas y personas que nos regalaban las nubes… Jugábamos a la payana, al elástico, a la mancha, no pasaban autos, en el barrio nos conocíamos todos, escuchábamos la dulce voz de mamá que nos llamaba a la hora de la comida, o de la cena… Y así, día tras día, fue una época maravillosa, que forma parte de mi vida, hace un mes caminé otra vez por aquellas calles, me parecía increíble porque en la distancia idealizás tus recuerdos y el sólo hecho de  imaginar, o soñar con caminar por tu antiguo barrio te acelera el corazón. Por eso cuando vuelves tu visión es otra, te pesa más la nostalgia que la objetividad de las cosas. Te preguntan: `¿Cómo ves Tandil?´ y uno responde: “¡Hermoso! Porque es el amor de uno, ese amor eterno del que todos hablamos, ese amor que llevás en el corazón y que nada lo iguala, por más ciudades que veas y conozcas, Tandil es tu alma, el que está allí percibe otra cosa, la realidad, la economía, etc; pero el que se ha ido y vuelve, es como el pájaro que regresa al nido, lo encuentra, confortable, amigable, hogareño…”.
 
Cada tandilense que se ha marchado a vivir fuera tendrá una historia diferente, y un sentimiento diferente, no todos sufrirán el desarraigo, por suerte, pero yo soy de la gente que sufrió el desarraigo, que ama Tandil, que ama volver tantas veces pueda, que unos mates con los amigos y la familia es como una condecoración a la vida, es como un premio, es la expresión de la felicidad. A pesar de las dificultades económicas, nuestros padres querían que estudiáramos, así fue que después de  terminar la Escuela Nº1, fuimos con mi hermana Popy a Sagrada Familia, de allí tengo mis mejores amigas, las que veo cada vez que voy de visita, incluso a Susana Prado, ja, ja. Me río porque nos habían prohibido en el colegio ser amigas, ya que éramos de clase sociales diferentes. Es increíble que ocurran esas cosas, espero que eso ya no pase, porque ni la época es la misma, ni la mentalidad es la misma, la evolución habrá sido en positivo. Aquellas amigas de antaño siguen siéndolo un montón de años después, son el néctar de la vida, esa amistad que nunca muere, que perdura a través del tiempo y la distancia. Es la cara amable de nuestra existencia. Estudié Magisterio en I.E.S , cuando terminé tenía 20 años, me había casado, tenía una hija y otro hijo que venía en camino, la familia de él era española, y cosas del destino, yo recuerdo que no quería dejar Tandil, pero los padres de él se iban a España, así que nosotros fuimos detrás, sólo era por un tiempito… ¡y ya han pasado 25 años!.
 
Mallorca es la isla más grande del archipiélago balear, con una población de casi 900.000 mil habitantes, la lengua de la comunidad son el catalán y el español, el clima es mediterráneo, tiene unas playas y unas calas paradisíacas. Llegué acá en marzo de 1985, tal cual les digo, qué lejos se van mis recuerdos, atrás dejé a mis padres, a mis hermanos que eran unos nenes chiquititos, mis planes de seguir estudiando, cosa que me apasionaba, era una maravilla sumergirme entre los libros, leer, aprender, como lo era jugar con mis hermanos, estar con mis padres, con la familia, ir al Parque, al Dique, cosas sencillas que me hacían feliz y que dejé atrás.
 
Nació acá mi segundo hijo Pablo (el que hoy se ha ido a Ibiza por 6 meses) y aunque cueste creer, casi la única forma de comunicación eran las cartas, cada una que llegaba era una fiesta del alma, me preparaba unos mates para leerla y luego las volvía a releer, buscando algo que me hubiera salteado, las guardaba, las olía, las esperaba, hoy en día las conservo… están amarillentas, pero son testigo de mis primeros pasos lejos del hogar, fueron mis amigas, mi apoyo moral, leía una y otra vez las frases que me daban ánimos y me decían: `Claudia, sigue adelante, no te caigas´. Llevaba toda mi vida luchando contra las adversidades, ésta era una lucha más grande, añoraba mi flia., mi Tandil, y aunque parezca increíble pasé como tres años sin hablar por teléfono con mis padres porque ellos en esa época no tenían línea. La primera vez que llamé fue a casa de una vecina, que iba a buscar a mi flia. y por fín pude oírlos, casi me desmayo, del otro lado estaban papá, mamá y mis hermanitos.
 
Es difícil imaginarse hoy el mundo sin internet, pero a mí me tocó esa parte amarga de la época, tampoco te encontrabas con ningún argentino, pasaron 2 años hasta que me topé con gente de Argentina y hoy en día sales a la calle y te topas con un argentino a cada paso. Fui la primera que llegó a Mallorca de mi familia, después vinieron mis hermanos, primos, tíos, amigos, amigos de amigos y así se pobló de tandilenses la isla,  cosas de la vida, suman más de cien de mi parte. Me casé por segunda vez con un valenciano, tengo 4 hijos, Paola (26 años), Pablo (24), Marcos (5) y Daniel (4), los dos mayores están totalmente integrados a  la vida mallorquina, todos han nacido acá menos la primera. La isla es hermosa, paradisíaca, tiene mil rincones para descubrir, el mar es de un celeste turquesa, las aguas son tranquilas, casi planas, la montaña es imponente, yo vivo cerca de los acantilados y la vista es un sueño. La isla es mágica, y no sabes cómo pero te atrapa.
Hay que saber llegar al corazón del mallorquín, ya que a veces es un poco receloso de su intimidad isleña y se queja de la gran invasión de la gente de fuera, no sólo nos dicen forasteros a los extranjeros, sino que los mismos peninsulares lo son también. En Tandil trabajé en la clínica Chacabuco, en el quincho del Club Independiente, en una inmobiliaria, en la colonia de vacaciones del Tiro Federal, no llegué a ejercer como maestra porque al terminar de estudiar me vine a la isla. Aquí he trabajado en mil cosas, he sido camarera de pizzería, de restaurante, en promociones, tuve una tienda multibazar durante 2 años, me he dedicado a hacer tatuajes temporales en verano de cara al sector turistico (la principal fuente de ingresos para los isleños es el turismo). He hecho mil cosas y mi último emprendimiento ha sido un pelotero-cafetería, con el que llevo ya hace tres años, haciendo cumpleaños para niños, mi pagina web es www.divercafe.es,  también nos dedicamos al sector de promociones inmobiliarias, aunque con la crisis española éste sector ha quedado bastante paralizado.

 
Cada vez que puedo voy a Tandil, es como reencontrarme conmigo misma, es más siempre pienso en volver y vivir en Tandil, a mis dos hijos mayores no los muevo de acá,  porque tienen sus trabajos, sus amigos  aquí han crecido, estudiado y según dicen ellos: aquí se quedarán. Mi marido es español, pero viaja siempre a Buenos Aires  por cuestiones de trabajo, ama  Argentina. Yo he viajado mucho por Europa, porque está todo cerca, Italia, Venecia, Roma, El Vaticano; en Alemania: Bonn, Dusseldorf, Munich, Colonia, Neuss; estuve en París y pasé por las fronteras de Suiza y Austria. En España recorrí la frontera desde el norte hasta el sur, pero siempre llevo en mi corazón a Tandil.
 
Tengo mi corazón dividido en dos amores: Tandil y Mallorca, amo a los dos, es una disyuntiva. Pero con el pasar de los años te das cuenta que tu corazón siempre estará partido en los dos continentes, tienes gente que amas y lo suyo es  lograr un equilibrio entre las dos partes.
 
MUCHO LABURO
Aquí no sólo he trabajado sino que también he hecho montones de cursillos de idiomas como inglés y alemán impartidos por el gobierno de forma gratuita, y montones de cursos de formación. Lo cual te permite integrarte con mayor facilidad, nunca llegué a ejercer como maestra aquí, pero he aprendido a hacer mil cosas en ésta escuela de la vida, que le toca al inmigrante, hay que sobrevivir y luchar, estás donde estés.
 
Hoy por hoy me siento a gusto en la isla, aquí he pasado toda mi juventud, he tenido montones de vivencias, he crecido espiritualmente, he conocido muchísima gente.
El balance es positivo, pero siempre añoro a mi Tandil querido, a mi gente, mi ciudad… Me gustaría volver, pero creo que permaneceré siempre cerca de mis hijos, tanto los grandes como los chiquititos siempre necesitan a su madre. Éstas son las cartas que me ha tirado la  vida, y bueno hay que seguir jugando. Un abrazo a todos mis tandilenses queridos, con todo mi corazón desde Mallorca
.

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CLAUDIA ESCUDERO VACCARONI NOS ESCRIBE DESDE MALLORCA

En una muy emotiva carta (o e-mail), la tandilense recuerca con nostalgia su pago serrano, nos pinta su agradable presente allí y, desde aquí, le agradecemos el contacto. Para cualquier tandilero que guste escribirnos: cosa@cosadeserranos.com.ar

Hoy es 2 de mayo, el día de la madre en España, ésta mañana llevé a mi hijo al puerto, se fue a Ibiza por cuestiones de trabajo, lo que son las cosas, la vida tiene eso, hace unos años fui yo la que dejé a mis padres viéndome partir y hoy veo cómo mi hijo se va , aunque no es lo mismo, de Mallorca a Ibiza es un paso, pero el sentimiento de ver partir a un ser querido está ahí presente, porque una vez que has echado raíces lejos de tu casa, de tu tierra, corres el riesgo de que tus hijos se vayan hacia otros horizontes y no precisamente hacia tu lugar de origen

Crecí por la calle Sandino, cerca de tiro Federal, soy la segunda de una familia numerosa, éramos 8 hermanos, recuerdo todo aquello con nostalgia, a veces cierro los ojos y me parece oír el sonido del agua que corría por el arroyo de la calle Richieri. Allí jugábamos con los chicos del barrio, era todo campo abierto, maravilloso el sueño de cualquier niño, había muchos árboles y en verano, a la hora de la siesta, nos tumbábamos en la hierba a escuchar los pájaros y a mirar el cielo, descubriendo formas de animales, cosas y personas que nos regalaban las nubes… Jugábamos a la payana, al elástico, a la mancha, no pasaban autos, en el barrio nos conocíamos todos, escuchábamos la dulce voz de mamá que nos llamaba a la hora de la comida, o de la cena… Y así, día tras día, fue una época maravillosa, que forma parte de mi vida, hace un mes caminé otra vez por aquellas calles, me parecía increíble porque en la distancia idealizás tus recuerdos y el sólo hecho de  imaginar, o soñar con caminar por tu antiguo barrio te acelera el corazón. Por eso cuando vuelves tu visión es otra, te pesa más la nostalgia que la objetividad de las cosas. Te preguntan: `¿Cómo ves Tandil?´ y uno responde: “¡Hermoso! Porque es el amor de uno, ese amor eterno del que todos hablamos, ese amor que llevás en el corazón y que nada lo iguala, por más ciudades que veas y conozcas, Tandil es tu alma, el que está allí percibe otra cosa, la realidad, la economía, etc; pero el que se ha ido y vuelve, es como el pájaro que regresa al nido, lo encuentra, confortable, amigable, hogareño…”.
 
Cada tandilense que se ha marchado a vivir fuera tendrá una historia diferente, y un sentimiento diferente, no todos sufrirán el desarraigo, por suerte, pero yo soy de la gente que sufrió el desarraigo, que ama Tandil, que ama volver tantas veces pueda, que unos mates con los amigos y la familia es como una condecoración a la vida, es como un premio, es la expresión de la felicidad. A pesar de las dificultades económicas, nuestros padres querían que estudiáramos, así fue que después de  terminar la Escuela Nº1, fuimos con mi hermana Popy a Sagrada Familia, de allí tengo mis mejores amigas, las que veo cada vez que voy de visita, incluso a Susana Prado, ja, ja. Me río porque nos habían prohibido en el colegio ser amigas, ya que éramos de clase sociales diferentes. Es increíble que ocurran esas cosas, espero que eso ya no pase, porque ni la época es la misma, ni la mentalidad es la misma, la evolución habrá sido en positivo. Aquellas amigas de antaño siguen siéndolo un montón de años después, son el néctar de la vida, esa amistad que nunca muere, que perdura a través del tiempo y la distancia. Es la cara amable de nuestra existencia. Estudié Magisterio en I.E.S , cuando terminé tenía 20 años, me había casado, tenía una hija y otro hijo que venía en camino, la familia de él era española, y cosas del destino, yo recuerdo que no quería dejar Tandil, pero los padres de él se iban a España, así que nosotros fuimos detrás, sólo era por un tiempito… ¡y ya han pasado 25 años!.
 
Mallorca es la isla más grande del archipiélago balear, con una población de casi 900.000 mil habitantes, la lengua de la comunidad son el catalán y el español, el clima es mediterráneo, tiene unas playas y unas calas paradisíacas. Llegué acá en marzo de 1985, tal cual les digo, qué lejos se van mis recuerdos, atrás dejé a mis padres, a mis hermanos que eran unos nenes chiquititos, mis planes de seguir estudiando, cosa que me apasionaba, era una maravilla sumergirme entre los libros, leer, aprender, como lo era jugar con mis hermanos, estar con mis padres, con la familia, ir al Parque, al Dique, cosas sencillas que me hacían feliz y que dejé atrás.
 
Nació acá mi segundo hijo Pablo (el que hoy se ha ido a Ibiza por 6 meses) y aunque cueste creer, casi la única forma de comunicación eran las cartas, cada una que llegaba era una fiesta del alma, me preparaba unos mates para leerla y luego las volvía a releer, buscando algo que me hubiera salteado, las guardaba, las olía, las esperaba, hoy en día las conservo… están amarillentas, pero son testigo de mis primeros pasos lejos del hogar, fueron mis amigas, mi apoyo moral, leía una y otra vez las frases que me daban ánimos y me decían: `Claudia, sigue adelante, no te caigas´. Llevaba toda mi vida luchando contra las adversidades, ésta era una lucha más grande, añoraba mi flia., mi Tandil, y aunque parezca increíble pasé como tres años sin hablar por teléfono con mis padres porque ellos en esa época no tenían línea. La primera vez que llamé fue a casa de una vecina, que iba a buscar a mi flia. y por fín pude oírlos, casi me desmayo, del otro lado estaban papá, mamá y mis hermanitos.
 
Es difícil imaginarse hoy el mundo sin internet, pero a mí me tocó esa parte amarga de la época, tampoco te encontrabas con ningún argentino, pasaron 2 años hasta que me topé con gente de Argentina y hoy en día sales a la calle y te topas con un argentino a cada paso. Fui la primera que llegó a Mallorca de mi familia, después vinieron mis hermanos, primos, tíos, amigos, amigos de amigos y así se pobló de tandilenses la isla,  cosas de la vida, suman más de cien de mi parte. Me casé por segunda vez con un valenciano, tengo 4 hijos, Paola (26 años), Pablo (24), Marcos (5) y Daniel (4), los dos mayores están totalmente integrados a  la vida mallorquina, todos han nacido acá menos la primera. La isla es hermosa, paradisíaca, tiene mil rincones para descubrir, el mar es de un celeste turquesa, las aguas son tranquilas, casi planas, la montaña es imponente, yo vivo cerca de los acantilados y la vista es un sueño. La isla es mágica, y no sabes cómo pero te atrapa.
Hay que saber llegar al corazón del mallorquín, ya que a veces es un poco receloso de su intimidad isleña y se queja de la gran invasión de la gente de fuera, no sólo nos dicen forasteros a los extranjeros, sino que los mismos peninsulares lo son también. En Tandil trabajé en la clínica Chacabuco, en el quincho del Club Independiente, en una inmobiliaria, en la colonia de vacaciones del Tiro Federal, no llegué a ejercer como maestra porque al terminar de estudiar me vine a la isla. Aquí he trabajado en mil cosas, he sido camarera de pizzería, de restaurante, en promociones, tuve una tienda multibazar durante 2 años, me he dedicado a hacer tatuajes temporales en verano de cara al sector turistico (la principal fuente de ingresos para los isleños es el turismo). He hecho mil cosas y mi último emprendimiento ha sido un pelotero-cafetería, con el que llevo ya hace tres años, haciendo cumpleaños para niños, mi pagina web es www.divercafe.es,  también nos dedicamos al sector de promociones inmobiliarias, aunque con la crisis española éste sector ha quedado bastante paralizado.

 
Cada vez que puedo voy a Tandil, es como reencontrarme conmigo misma, es más siempre pienso en volver y vivir en Tandil, a mis dos hijos mayores no los muevo de acá,  porque tienen sus trabajos, sus amigos  aquí han crecido, estudiado y según dicen ellos: aquí se quedarán. Mi marido es español, pero viaja siempre a Buenos Aires  por cuestiones de trabajo, ama  Argentina. Yo he viajado mucho por Europa, porque está todo cerca, Italia, Venecia, Roma, El Vaticano; en Alemania: Bonn, Dusseldorf, Munich, Colonia, Neuss; estuve en París y pasé por las fronteras de Suiza y Austria. En España recorrí la frontera desde el norte hasta el sur, pero siempre llevo en mi corazón a Tandil.
 
Tengo mi corazón dividido en dos amores: Tandil y Mallorca, amo a los dos, es una disyuntiva. Pero con el pasar de los años te das cuenta que tu corazón siempre estará partido en los dos continentes, tienes gente que amas y lo suyo es  lograr un equilibrio entre las dos partes.
 
MUCHO LABURO
Aquí no sólo he trabajado sino que también he hecho montones de cursillos de idiomas como inglés y alemán impartidos por el gobierno de forma gratuita, y montones de cursos de formación. Lo cual te permite integrarte con mayor facilidad, nunca llegué a ejercer como maestra aquí, pero he aprendido a hacer mil cosas en ésta escuela de la vida, que le toca al inmigrante, hay que sobrevivir y luchar, estás donde estés.
 
Hoy por hoy me siento a gusto en la isla, aquí he pasado toda mi juventud, he tenido montones de vivencias, he crecido espiritualmente, he conocido muchísima gente.
El balance es positivo, pero siempre añoro a mi Tandil querido, a mi gente, mi ciudad… Me gustaría volver, pero creo que permaneceré siempre cerca de mis hijos, tanto los grandes como los chiquititos siempre necesitan a su madre. Éstas son las cartas que me ha tirado la  vida, y bueno hay que seguir jugando. Un abrazo a todos mis tandilenses queridos, con todo mi corazón desde Mallorca
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CLAUDIA ESCUDERO VACCARONI NOS ESCRIBE DESDE MALLORCA

En una muy emotiva carta (o e-mail), la tandilense recuerca con nostalgia su pago serrano, nos pinta su agradable presente allí y, desde aquí, le agradecemos el contacto. Para cualquier tandilero que guste escribirnos: cosa@cosadeserranos.com.ar

Hoy es 2 de mayo, el día de la madre en España, ésta mañana llevé a mi hijo al puerto, se fue a Ibiza por cuestiones de trabajo, lo que son las cosas, la vida tiene eso, hace unos años fui yo la que dejé a mis padres viéndome partir y hoy veo cómo mi hijo se va , aunque no es lo mismo, de Mallorca a Ibiza es un paso, pero el sentimiento de ver partir a un ser querido está ahí presente, porque una vez que has echado raíces lejos de tu casa, de tu tierra, corres el riesgo de que tus hijos se vayan hacia otros horizontes y no precisamente hacia tu lugar de origen

Crecí por la calle Sandino, cerca de tiro Federal, soy la segunda de una familia numerosa, éramos 8 hermanos, recuerdo todo aquello con nostalgia, a veces cierro los ojos y me parece oír el sonido del agua que corría por el arroyo de la calle Richieri. Allí jugábamos con los chicos del barrio, era todo campo abierto, maravilloso el sueño de cualquier niño, había muchos árboles y en verano, a la hora de la siesta, nos tumbábamos en la hierba a escuchar los pájaros y a mirar el cielo, descubriendo formas de animales, cosas y personas que nos regalaban las nubes… Jugábamos a la payana, al elástico, a la mancha, no pasaban autos, en el barrio nos conocíamos todos, escuchábamos la dulce voz de mamá que nos llamaba a la hora de la comida, o de la cena… Y así, día tras día, fue una época maravillosa, que forma parte de mi vida, hace un mes caminé otra vez por aquellas calles, me parecía increíble porque en la distancia idealizás tus recuerdos y el sólo hecho de  imaginar, o soñar con caminar por tu antiguo barrio te acelera el corazón. Por eso cuando vuelves tu visión es otra, te pesa más la nostalgia que la objetividad de las cosas. Te preguntan: `¿Cómo ves Tandil?´ y uno responde: “¡Hermoso! Porque es el amor de uno, ese amor eterno del que todos hablamos, ese amor que llevás en el corazón y que nada lo iguala, por más ciudades que veas y conozcas, Tandil es tu alma, el que está allí percibe otra cosa, la realidad, la economía, etc; pero el que se ha ido y vuelve, es como el pájaro que regresa al nido, lo encuentra, confortable, amigable, hogareño…”.
 
Cada tandilense que se ha marchado a vivir fuera tendrá una historia diferente, y un sentimiento diferente, no todos sufrirán el desarraigo, por suerte, pero yo soy de la gente que sufrió el desarraigo, que ama Tandil, que ama volver tantas veces pueda, que unos mates con los amigos y la familia es como una condecoración a la vida, es como un premio, es la expresión de la felicidad. A pesar de las dificultades económicas, nuestros padres querían que estudiáramos, así fue que después de  terminar la Escuela Nº1, fuimos con mi hermana Popy a Sagrada Familia, de allí tengo mis mejores amigas, las que veo cada vez que voy de visita, incluso a Susana Prado, ja, ja. Me río porque nos habían prohibido en el colegio ser amigas, ya que éramos de clase sociales diferentes. Es increíble que ocurran esas cosas, espero que eso ya no pase, porque ni la época es la misma, ni la mentalidad es la misma, la evolución habrá sido en positivo. Aquellas amigas de antaño siguen siéndolo un montón de años después, son el néctar de la vida, esa amistad que nunca muere, que perdura a través del tiempo y la distancia. Es la cara amable de nuestra existencia. Estudié Magisterio en I.E.S , cuando terminé tenía 20 años, me había casado, tenía una hija y otro hijo que venía en camino, la familia de él era española, y cosas del destino, yo recuerdo que no quería dejar Tandil, pero los padres de él se iban a España, así que nosotros fuimos detrás, sólo era por un tiempito… ¡y ya han pasado 25 años!.
 
Mallorca es la isla más grande del archipiélago balear, con una población de casi 900.000 mil habitantes, la lengua de la comunidad son el catalán y el español, el clima es mediterráneo, tiene unas playas y unas calas paradisíacas. Llegué acá en marzo de 1985, tal cual les digo, qué lejos se van mis recuerdos, atrás dejé a mis padres, a mis hermanos que eran unos nenes chiquititos, mis planes de seguir estudiando, cosa que me apasionaba, era una maravilla sumergirme entre los libros, leer, aprender, como lo era jugar con mis hermanos, estar con mis padres, con la familia, ir al Parque, al Dique, cosas sencillas que me hacían feliz y que dejé atrás.
 
Nació acá mi segundo hijo Pablo (el que hoy se ha ido a Ibiza por 6 meses) y aunque cueste creer, casi la única forma de comunicación eran las cartas, cada una que llegaba era una fiesta del alma, me preparaba unos mates para leerla y luego las volvía a releer, buscando algo que me hubiera salteado, las guardaba, las olía, las esperaba, hoy en día las conservo… están amarillentas, pero son testigo de mis primeros pasos lejos del hogar, fueron mis amigas, mi apoyo moral, leía una y otra vez las frases que me daban ánimos y me decían: `Claudia, sigue adelante, no te caigas´. Llevaba toda mi vida luchando contra las adversidades, ésta era una lucha más grande, añoraba mi flia., mi Tandil, y aunque parezca increíble pasé como tres años sin hablar por teléfono con mis padres porque ellos en esa época no tenían línea. La primera vez que llamé fue a casa de una vecina, que iba a buscar a mi flia. y por fín pude oírlos, casi me desmayo, del otro lado estaban papá, mamá y mis hermanitos.
 
Es difícil imaginarse hoy el mundo sin internet, pero a mí me tocó esa parte amarga de la época, tampoco te encontrabas con ningún argentino, pasaron 2 años hasta que me topé con gente de Argentina y hoy en día sales a la calle y te topas con un argentino a cada paso. Fui la primera que llegó a Mallorca de mi familia, después vinieron mis hermanos, primos, tíos, amigos, amigos de amigos y así se pobló de tandilenses la isla,  cosas de la vida, suman más de cien de mi parte. Me casé por segunda vez con un valenciano, tengo 4 hijos, Paola (26 años), Pablo (24), Marcos (5) y Daniel (4), los dos mayores están totalmente integrados a  la vida mallorquina, todos han nacido acá menos la primera. La isla es hermosa, paradisíaca, tiene mil rincones para descubrir, el mar es de un celeste turquesa, las aguas son tranquilas, casi planas, la montaña es imponente, yo vivo cerca de los acantilados y la vista es un sueño. La isla es mágica, y no sabes cómo pero te atrapa.
Hay que saber llegar al corazón del mallorquín, ya que a veces es un poco receloso de su intimidad isleña y se queja de la gran invasión de la gente de fuera, no sólo nos dicen forasteros a los extranjeros, sino que los mismos peninsulares lo son también. En Tandil trabajé en la clínica Chacabuco, en el quincho del Club Independiente, en una inmobiliaria, en la colonia de vacaciones del Tiro Federal, no llegué a ejercer como maestra porque al terminar de estudiar me vine a la isla. Aquí he trabajado en mil cosas, he sido camarera de pizzería, de restaurante, en promociones, tuve una tienda multibazar durante 2 años, me he dedicado a hacer tatuajes temporales en verano de cara al sector turistico (la principal fuente de ingresos para los isleños es el turismo). He hecho mil cosas y mi último emprendimiento ha sido un pelotero-cafetería, con el que llevo ya hace tres años, haciendo cumpleaños para niños, mi pagina web es www.divercafe.es,  también nos dedicamos al sector de promociones inmobiliarias, aunque con la crisis española éste sector ha quedado bastante paralizado.

 
Cada vez que puedo voy a Tandil, es como reencontrarme conmigo misma, es más siempre pienso en volver y vivir en Tandil, a mis dos hijos mayores no los muevo de acá,  porque tienen sus trabajos, sus amigos  aquí han crecido, estudiado y según dicen ellos: aquí se quedarán. Mi marido es español, pero viaja siempre a Buenos Aires  por cuestiones de trabajo, ama  Argentina. Yo he viajado mucho por Europa, porque está todo cerca, Italia, Venecia, Roma, El Vaticano; en Alemania: Bonn, Dusseldorf, Munich, Colonia, Neuss; estuve en París y pasé por las fronteras de Suiza y Austria. En España recorrí la frontera desde el norte hasta el sur, pero siempre llevo en mi corazón a Tandil.
 
Tengo mi corazón dividido en dos amores: Tandil y Mallorca, amo a los dos, es una disyuntiva. Pero con el pasar de los años te das cuenta que tu corazón siempre estará partido en los dos continentes, tienes gente que amas y lo suyo es  lograr un equilibrio entre las dos partes.
 
MUCHO LABURO
Aquí no sólo he trabajado sino que también he hecho montones de cursillos de idiomas como inglés y alemán impartidos por el gobierno de forma gratuita, y montones de cursos de formación. Lo cual te permite integrarte con mayor facilidad, nunca llegué a ejercer como maestra aquí, pero he aprendido a hacer mil cosas en ésta escuela de la vida, que le toca al inmigrante, hay que sobrevivir y luchar, estás donde estés.
 
Hoy por hoy me siento a gusto en la isla, aquí he pasado toda mi juventud, he tenido montones de vivencias, he crecido espiritualmente, he conocido muchísima gente.
El balance es positivo, pero siempre añoro a mi Tandil querido, a mi gente, mi ciudad… Me gustaría volver, pero creo que permaneceré siempre cerca de mis hijos, tanto los grandes como los chiquititos siempre necesitan a su madre. Éstas son las cartas que me ha tirado la  vida, y bueno hay que seguir jugando. Un abrazo a todos mis tandilenses queridos, con todo mi corazón desde Mallorca
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